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SEMILLAS
DEL PAN CELESTIAL
“Pero tú, Belén Efratá, no eres la menor entre tus hermanas
de Judá, porque de ti saldrá aquél que será Señor en Israel; sus salidas son
desde el principio, Él viene desde la eternidad” (Profeta Miqueas 5-1).
Miqueas -que significa “que es como
Dios”, vivió casi ochocientos años antes de Jesús de Nazareth. Reveló
esta gran profecía sobre el Mesías, señalando que “Él viene de la eternidad”, y
profetizando que el Avatar nacería en Beit Lejem (Belem)
Efratá: Beit Lejem significa “casa de pan” y Efratá
“fecunda”, o sea que el nacimiento del Divino Maestro se verificó en un lugar
cuyo nombre es por demás sugestivo: “Fecunda casa de pan”. Recordemos
que en su edad viril, y ejerciendo Su Maestría en el mundo, Jesús Nazareno
decía: “Yo Soy el Pan de la vida que viene de lo alto; bendito todo
aquél que coma de este Pan, porque pasará de las tinieblas a la luz y de la
muerte a la vida perdurable”.
En memorable ocasión, produjo la multiplicación de los
panes y peces para que pudieran alimentarse millares de peregrinos que lo
acompañaron por varios días.
Cuando tuvo lugar la inolvidable “Última Cena”,
llegado el final de ese momento inmortal en la memoria humana, Jesús: “Tomó
la cesta de los panes sin levadura y la partió entre todos;
tomó su ánfora con vino y acercándola él mismo a todos los labios, les dio de
beber”.
“Es mi último pacto de amor con todos vosotros “les
dijo” y cada vez que lo hiciereis como yo lo he hecho, acordaos de esta alianza
postrera, por la cual quedaré en medio de vosotros hasta la terminación de los
tiempos. Y donde estéis reunidos en mi nombre, estaré yo en medio de vosotros.”
(Arpas
Eternas: capítulo “La despedida”)
La
Divina Energía -que es eterna- es el Pan que
viene de lo alto, y el Verbo de Dios la contenía en su sagrado cuerpo en
tal gloriosa magnitud, que quiso darlo en holocausto como oblación para
alimentar las almas sedientas de esa vibración de vida. Este es el Cristo, la
Energía Divina obrando en conciencia y en sustancia. El cuerpo
sacrificado de Jesús Nazareno, produjo la entrada y la consolidación de la
Conciencia Crìstica en el planeta Tierra y, por ende, en la humanidad que lo
habita. Al recibirla, la conciencia humana se expandió en luz, produciendo así
un salto cualitativo fundamental en el desarrollo evolutivo del ser
humano. “Ser o no ser, este es el dilema”, podríamos
resumir estas líneas con la admirable frase del monólogo de Hamlet, obra magna
de William Shakespeare.
Abiertos
tu corazón y tu alma a la Conciencia Crística y su Divina Vibración (el pan
de vida), estarás dentro de la irradiación de su Aura que es Luz y
Vida.
Esta Energía o Vibración Divina siembra constantemente
semillas atómicas de Vida, Luz y Sabiduría. Estas semillas vienen a ser
como el “semen divino” que el ser humano consciente puede captar y atesorar,
cuando su mente bien preparada por perseverantes ejercicios, queda abierta a
tales efusiones de siembra energética.
Puede así el ser humano, aun en estos planos de
materia densa, convertirse en una antena receptora de esas elevadísimas
vibraciones que, con su buena voluntad de servir a sus congéneres, podrá emitir
como un trasmisor en las distintas maneras que ese servicio le imponga:
trasmitir Conocimiento en forma oral y/o escrita; salud con la fuerza mental,
al igual que llevar la paz y el consuelo a los atribulados en los vastos
caminos de la vida material. Ayudar a los Obreros espirituales del Padre, para
alumbrar a las almas sumidas en la oscuridad de la inconsciencia en los planos
de vida espiritual.
Queridos Hermanos que tenéis la paciencia de leer
estas líneas: si estudiáis los bellísimos pasajes de “Orígenes de la
Civilización Adámica” en los que nuestra amada Mensajera narra la vida de los
Dacthylos en el “Monte de las Abejas”, (Monte Himeto actualmente), veréis que
esa super-abundancia de la miel elaborada por millares de abejas (alquimistas
preciosas de la Madre Naturaleza) que en esa montaña tenían sus panales
naturales desde tiempos inmemoriales, era la sustancia donde los
Iniciados concentraban con sus fuerzas mentales esas “semillas vitales”
proveniente de los planos de la Luz Eterna.
Ellos alimentaban sus organismos y los de sus
discípulos de las cofradías, con esa miel energética, base principal de su
alimentación que predisponía sus cuerpos y mentes para ser instrumentos muy
afinados de la Ley Divina, al servicio del mundo.
Por tal causa, cuando en la enseñanza velada a los
pueblos crearon la Mitología, ellos hablaron del Parnaso como morada de los
dioses inmortales, diciendo que éstos se alimentaban de hidromiel, o
sea agua y miel. Fermentada con levadura, obtenían un vino de miel, néctar que
junto a otros víveres, eran el alimento habitual de los Dacthylos, discípulos
seguidores de la Divina Sabiduría sembrada por el Maestro Antulio en tiempos de
Atlántida, sabiduría que esos sublimes Iniciados, llevaron al Ática y que fuera
el comienzo que culminó en los esplendores de la Grecia iluminada de los sabios
filósofos. Aquellas grandes Inteligencias que, en la Edad Dorada de Grecia,
dieron al mundo las bases del pensamiento matemático y metafísico que sigue
alumbrando a la humanidad con sus destellos hasta los días actuales, que se
asemejan a un conglomerado de la tecnología más avanzada con un tremendo e
incomprensible atraso ético. Esta persistente paradoja es el escollo más
duro a superar por el género humano. No es posible convivir con las más altas
cumbres de la tecnología y las ciencias, en un mundo sumido en las ciénagas del
narcotráfico, del abuso a los niños, la prostitución desenfrenada, y el imperio
del crimen organizado. ¡Cuán bravía es la batalla para entrar en los esquemas
de una Nueva Edad, con una Conciencia renovada y un desarrollo espiritual que
elimine para siempre el egoísmo, la soberbia y la codicia, males que son la
matriz de la ignorancia espiritual y del mal que la humanidad arrastra como
rémora infame a través de siglos y siglos!.
“Orígenes de la Civilización
Adámica”: capítulo: “Las enseñanzas de Tubal”:
El
Instructor Kobda de nombre Tubal, en una clase al aire libre a los jóvenes
Kobdas, les señala:
“Mirad aquel Kobda ya anciano que distribuye la
semilla a los labradores. Hace por lo menos veinte años que realiza esa misma
ocupación y con una solicitud infatigable enseña a los labriegos a sembrar, a
cultivar, a recolectar y preparar luego los granos o los frutos. Hace una vida
como veis, oscura, retirada, silenciosa. No deja morir ni un árbol ni una
planta sin que dé su fruto, su nueva semilla, que al año siguiente vuelve a la
tierra para fructificar otra vez. De la labor que él realiza nos alimentamos
todos, hombres y ganados dependientes de la Casa de Numú; y hasta de la paja de
ciertos cereales, él se encarga de que las mujeres de los labriegos saquen la
fibra que, en sus distintas escalas, sirve para las esteras de los pisos, para
las cortinas de nuestros santuarios, para cubrir nuestros cuerpos durante la
vida, y envolver nuestros despojos cuando el alma ha partido a la inmensidad
infinita.”
¿Podemos calcular acaso, el amor que él da de sí a
todos los millares de semillas que hace sembrar? Si lo
vierais, como lo he visto yo, cuidar y limpiar y preservar de soles ardientes y
de hielos destructores esas semillas para que no mueran una
vez recolectadas, juzgaríais que ese hombre ve un ser vivo que siente y
que ama en cada semilla. Y cuando alguien le dice que es demasiado su
sacrificio por unas semillas, dice tranquilamente:
“La evolución de estos seres está en nacer, crecer,
dar frutos y agostarse, dejando una prolongación de sí mismos para renacer a su
tiempo. Si yo en la medida de mis fuerzas coopero a esa evolución, cumplo con
la Ley Divina de ayuda mutua y de amor a todos los seres, luego, todos estos
millares de seres emanan irradiación benéfica para sus cultivadores y cooperan
a que tengamos salud, paz y armonía entre nosotros y los labriegos cultivadores
de nuestros campos.”
De
estos fragmentos arriba transcriptos, extraemos sabias enseñanzas: la notable
disposición con que los Kobdas administraban sus santuarios, entre aquellos que
se dedicaban a las prácticas puramente espirituales, mentales y psíquicas, y los
que laboraban en el grandioso Archivo de las Edades que en el Santuario Madre
de Neghadá, condensaba la información detallada del proceso evolutivo de la
humanidad desde sus comienzos en el planeta. También los dedicados a las artes
de la música, pintura, escultura, y aquellos que “llegados a la edad
competente” daban enseñanza a los más jóvenes.
El
caso del Kobda labrador, nos habla muy alto de la sabiduría a que habían
llegado. El tema de las semillas y el pensamiento que expresó
el Kobda encargado de esa tarea, nos lleva a relacionar a las semillas
purísimas que tratamos anteriormente: semillas de pura energía
divina,con las materializadas físicamente. “Tal como es arriba es abajo”,
dice la enseñanza hermética: todo tiene su correspondencia en el Cosmos. Las
semillas vegetales, como las del semen animal y/o humano, contienen en sí
mismas la energía vital, y todas están
constituidas por átomos de distintas ondas vibratorias, átomos de Vida provenientes
de la Fuente de la Energía Eterna, que a todo anima en los diversos planos de
existencia.
El
Universo es atómico, y el Origen Creador, Conservador y Renovador, es Energía,
Luz y Amor eternos.
Dentro
del capítulo titulado “La Gran Alianza” de “Orígenes de la Civilización
Adámica”, extraemos este párrafo que nos habla con su alta enseñanza,
reafirmando los conceptos que estamos tratando:
“Se acercaba el momento de que cada Kobda fuera una
lámpara encendida en medio de las multitudes y un raudal de agua cristalina
derramándose abundante por encima de aquellos pueblos predispuestos ya, para
sembrar en ellos la divina semilla.” *
(Genes atómicos donde estaba condensada la Energía de
la Divina Vibración)
Las
Obras de Fraternidad Cristiana Universal, constituyen ante todo, un
postrer llamado a las almas que pueblan la Tierra, tanto en el plano físico
como en los planos espirituales para que, en un esfuerzo supremo, el ser humano
abandone para siempre su animalidad, para vestir la túnica
blanca de los Iniciados en la Ciencia de Dios y de las almas, cuya enseñanza es
la base de oro y diamantes de estas Obras cimeras. (ver: www.elcristoes.net/fcu)
Los mitológicos centauros, expresaban en su
conformación morfológica, una mitad hombre de la cintura hasta la cabeza, y de
la cintura para abajo, un animal cuadrúpedo. ¡Con qué claridad los Iniciados
creadores de estas atrevidas figuras de la Mitología, expresaban las enseñanzas
de la Ciencia esotérica! La cintura, donde rige la emanación del centro llamado
“plexo solar”, une y divide al ser humano: la región del cuerpo donde moran los
centros magnéticos del Amor compasivo en el plexo cordial, la Palabra o Verbo
en el laríngeo, la Clarividencia y la Sabiduría reunidas en los centros frontal
y el de la glándula pineal. Todos ellos antenas receptoras y emisoras de las
vibraciones y ondas psíquicas superiores, en el tronco, cuello y cabeza humana.
La lucha con el “yo inferior”, se produce en los centros
prostáticos y del coxis, donde se manifiestan las potencias sexuales, cuyo
semen es el tesoro de vida que está en juego: o bien, según la fortaleza del
ser, asciende, o de otro modo desciende.
¿En qué? En energía vital, que irriga al cerebro y a
las fuentes hormonales, o por el contrario, las desvitaliza. Y esas
potencias son Luz y Vida.
Los
millones de seres atómicos (las semillas divinas), que conforman las
moléculas y las células seminales, al ascender, suben en la escala vibratoria
de los seres que operan y trabajan buscando su perfeccionamiento y obrando
siempre el Bien cumpliendo los Mandatos de las Tablas de la Ley que alumbra
nuestras conciencias con su prístina Luz de Vida.
En
“Moisés, el Vidente del Sinaí”, dentro del capítulo titulado “El Hierofante
Isesi de Säis”, que relata las experiencias psíquicas del Maestro Antulio,
leemos el siguiente pasaje:
“Comprendí
asimismo, en aquel magnífico miraje de conjunto, el proceso que sigue la Ley
con los globos siderales llegados al máximo de su evolución.
Se
habla de soles que se apagan, que llegan a la decrepitud y se disgregan como un
cuerpo muerto; pero en el plano físico terrestre no habíamos comprendido el
alcance de estas figuras. Los globos astrales siguen un proceso
parecido al de las almas que, a medida que se purifican, van dejando
jirones de vestimenta que ya no necesitan, la cuál, disgregada en moléculas, va
a formar parte de nebulosas nuevas, de nuevos cuerpos siderales.”
“Ni
un átomo de materia se pierde en la creación universal, porque cada
átomo es una porción de Energía Viva. Y así a los seres la Eterna Ley
los va despojando lentamente de la materia más densa a través de una larga
evolución, del mismo modo, los globos siderales: cuando su materia se
disgrega queda su esfera astral radiante, que es la
que sirve de morada a las Inteligencias avanzadas que la eligieron por
habitación.
Llegado
un globo a esta evolución, naturalmente no puede ya ser visible como un
globo de materia densa, mediante ningún lente o aparato material
fabricado por los encarnados para sondear el espacio azul.”
“Al
contemplar esta suprema verdad, volví a pensar:
“Las estrellas, los soles y las almas se parecen y caminan juntas por los
eternos caminos de Dios.”
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Una
partícula atómica que supere la velocidad de la luz, desaparece de la visión
del ojo humano: así los mundos y sus humanidades, cuando por un glorioso
desarrollo evolutivo han llegado a unificarse y superar la velocidad de la luz.
* (Se entiende que tal superación vibratoria corresponde al plano
espiritual más elevado cuya Luz proviene de la Energía Eterna)
En
ese estado superlativo, todo lo físico desaparece, y queda lo esencial: el YO
SOY, la SUPERCONSCIENCIA ETERNAMENTE LÚCIDA Y DESPIERTA A LAREALIDAD DEL
ABSOLUTO:
La Eterna Espiral de Luz y Energías supremas Increadas
que viera el gran Maestro Antulio en sus desprendimientos psíquicos plenamente
conscientes:
(Verlas descriptas en “Arpas Eternas” y en “Moisés, el
Vidente del Sinaí”)
Leamos la estrofa final del “Himno a la Luz”, creado
por la superior inspiración del gran Iniciado Kobda, Bohindra, que sus hermanos
de la Fraternidad Kobda cantaban cada amanecer en esos siglos gloriosos en que
sembraron en la humanidad terrestre, la divina simiente, cuyas
vibraciones han ido inundando de Luz, las almas y conciencias que a ese
influjo, despertaron a la Realidad del Eterno Absoluto:
Tienes el enigma insondable, eterno
¡Oh,
divina maga de pupila audaz!...
Y
si tú lo sabes, lo vives, lo sientes,
Y
eres hada buena llena de piedad,
Dime
tu secreto luz de la alborada,
Luz
del medio día.
¡Luz
de atardecer!...
Que
si sólo un aliento de vida
Palpita
en mi ser,
Oirás
como un eco lejano,
Gemido
o clamor
Que
te dice: ¡Maga...
Dímelo
al oído!...
Con
tu voz sin ruido...
¿Cómo
es Dios? ...
“¡Como
tú, cuando vibres como Yo!”
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Queridos
hermanos: otra vez, os expreso mi agradecimiento por vuestra atención a estas
modestísimas colaboraciones para los Foros del Portal.
Las
páginas web de Fraternidad Cristiana Universal, constituyen una obra de amor a
la Obra de gran amplitud, puesto que sirven como punto de unión, a los lectores
de las Obras de nuestra amada Mensajera del Divino Maestro diseminados por el
globo terráqueo.
Un
entrañable saludo a los hermanos de España que han hecho el trabajo.
Saludos fraternos para todos.
Carlosalejandro origen del documento