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PRUEBA
DE LA LLAMADA MUERTE DE OSIRIS
Queridos
Hermanos:
Tomemos
una parte del relato de "Moisés, el Vidente del Sinaí" que en las
páginas 687-688 de la edición 2001, dice:
-"En
la primer asamblea que se realizó después, la Reina Esposa del Faraón Ramsés II
daba el examen exigido a todos los Hierofantes, y ella contestaba con admirable
serenidad a todas las preguntas que le hicieron.
Sólo
le faltaba la prueba de la llamada Muerte de Osiris, pero la Princesa Real dijo
en alta voz:
-
Yo he sido su instructora, y como ella es una convencida de la existencia
eterna del alma humana y que puede vivir independiente de la materia, esa
prueba no la creo necesaria en absoluto".
La
pregunta surge de inmediato: ¿en qué consistía esa prueba? ¿qué es esa
"Muerte de Osiris"?
El
Egipto de la Esfinge y las Pirámides, del silencio de sus altos Iniciados -los
Hierofantes- esa cultura plena de misterios, de enigmas, de ocultos
conocimientos, sabemos que surgió por la reunión de los discípulos del Espíritu
Luz, Guía, Conductor y Maestro de las almas que evolucionamos en este mundo,
cuando Lemuria y Atlántida bajaron a las profundidades oceánicas. La Ley
Eterna, hizo que se encontraron junto a las riberas del Shior
(Nilo) los Flámenes y los Profetas Blancos seguidores fieles del Maestro. Ellos
fueron la simiente del Egipto de los grandes vuelos de Psiquis, las asombrosas
conquistas del alma humana encuadradas siempre en la Ciencia Sagrada de Divina
Sabiduría, transmitida por el Gran Instructor del planeta.
Por
esta causa, ellos dominaban a la perfección las fuerzas elementales de la
Naturaleza, así como también, las energías espirituales insertas en el ser
humano, en su Íntimo, o sea, el Maestro Interno, la partícula Divina, la
célula-madre emanación del Ego Superior hecha a su imagen y semejanza.
Para
llegar a la Iniciación máxima en sus Templos de la Sabiduría, el aspirante
debía reunir las cualidades psíquicas, mentales y físicas necesarias para
ejercer la Maestría. Por tal motivo, para obtener el grado mayor de Hierofante,
luego de muchos años de adecuada preparación, el aspirante debía pasar por una
prueba muy riesgosa: desprender su Psiquis del cuerpo físico en estado
consciente, sin cortar el lazo fluídico que une el
alma con el cuerpo, y recordar al despertar los distintos estados e impresiones
de ese "viaje astral".
El
aspirante era llevado a la Gran Pirámide, y acostado en el hueco de la llamada
"Sala del Rey". Allí, rodeado y constantemente vigilado y asistido
por los Hierofantes consagrados, con música sagrada consistente en coros mantrámicos, con la ósmosis de pebeteros donde se quemaban
plantas, hierbas y semillas correspondientes a las necesidades para esa
ocasión, y más que nada, por la irradiación de esas mentes poderosas por
preparaciones de milenaria evolución, el aspirante era sumergido en un sueño
cataléptico pero sin perder la conciencia para que el cerebro recibiera las
imágenes de esa trascendental experiencia. Existía el peligro latente de que
una falla orgánica del individuo, o bien, el temor, cortaran el lazo con el cuerpo
o bien, la conjunción psíquica-cerebral al terminar el sueño hipnótico no fuera
perfecta, y entonces el postulante quedara con problemas mentales.
De
ahí el cuidado extremo que los Iniciados ponían en esas pruebas para que la
misma fuera felizmente coronada por el éxito.
En
ese estado, el ser comprobaba que el alma existe y que puede vivir libremente
sin un cuerpo de materia densa. Veía los mundos de dimensiones etéricas, los seres que los habitaban, y al despertar
recordaban vivamente esos estados de psiquis en libertad.
El
cuerpo del postulante bajaba mucho su temperatura, parecía realmente un cadáver
que era necesario resucitar con calor, oraciones y tratamientos especiales. Una
vez recuperada plenamente la lucidez, lo ayudaban a salir de su momentáneo
sepulcro, lo lavaban y vestían con especiales vestimentas. ¡Había resucitado!
Por eso, el Gran Hierofante le abrazaba y le decía: "¡Has nacido dos
veces! ¡Eres Osiris, eres uno de nosotros!". Libaban un vino especial, y
luego era el ágape fraternal en la Mesa Redonda de los Iniciados Hierofantes.
Todo
esto lo sabemos por la enseñanza de las Obras de nuestra amada FCU., que es el
dictado de la Nueva Biblia dedicada a las nuevas generaciones que formarán la
Edad Nueva de la Humanidad.
Antes
que salieran a la luz pública los libros transmitidos por los Maestros a través
del Canal Elegido, o sea, J. Rosalía (Mamina), bien
poco o casi nada se sabía de los Flámenes, Profetas Blancos, Kobdas, de los Dacthylos, etc. De
los Esenios habían más referencias por las menciones de Filón de Alejandría, de
Josefo, y más acá, de K. Heller, pero nunca en la ultra-dimensión
que ofrecen "Arpas Eternas" y los demás títulos de FCU. Esto es una
verdad irrefutable.
Bueno
hermanos, me he extendido demasiado, les pido me disculpen, pero deseaba
plasmar en este escrito lo sugerido por un pasaje de la Obra, en este caso, el
"Moisés". ¡Vaya para todos vosotros un muy fuerte abrazo fraternal!
Carlosalejandro origen del documento