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LOS
CUATRO GRANDES INICIADOS DE ORIENTE Y LOS ELEMENTOS PRIMORDIALES DE LA
NATURALEZA
:“Arpas
Eternas – Cumbres y Llanuras”, Obra- base de Fraternidad Cristiana Universal,
resalta como es natural y lógico, las personalidades de Melchor de Horeb
(Arabia-Egipto), Gaspar de Srinagar en Bombay, India, y de Baltasar de Susian,
Persia, como los tres mayores Iniciados de Oriente quiénes en esa hora
única e irrepetible de la historia humana, separados físicamente entre ellos
por inmensas distancias, y cada uno en sus lugares de actuación al frente de
las Escuelas de Divina Sabiduría por ellos fundadas y regidas, reconocieron en
la aparición de la Estrella Pentagonal, que la Energía, Amor y Luz
Increada se habían plasmado en un cuerpo humano: Yhasuá
(Jesús), nacido del seno de una doncella purísima, Myriam (María) de
Jericó, Cáliz Precioso, Rosa Mística, elegido por la Ley Divina para generar
en su seno el cuerpo físico del Espíritu-Luz Cósmico. Pero, asimismo, estas
Escrituras canalizadas por la Mensajera para la Nueva Edad de la humanidad
terrestre, presentan un cuarto personaje involucrado en el viaje que los Tres
Grandes Sabios realizaron de inmediato hacia la tierra de Palestina, en Israel,
cuando por especiales visiones y estudios astrológicos superiores, confirmaron
el sitio del grandioso suceso: el Nacimiento del Ungido del Altísimo, Verbo de
Dios, e Instructor de la humanidad. Este cuarto personaje del que sólo da
cuenta “Arpas Eternas”, resulta ser nada menos, que Filón de Alejandría,
personalidad de un YO de muy elevado desarrollo que, en siglos anteriores había
prohijado también personalidades terrestres que actuaron muy cerca del
Divino Instructor en otras etapas de sus encarnaciones mesiánicas: Atón Mosis,
Médico Real del Faraón de Egipto en la jornada de Moisés, y luego, dentro de
esa misma etapa, a Essen, que fuera hijo espiritual de Moisés, y el ser
que dio comienzo a la Gran Fraternidad Esenia, que tomó de Essen su
nombre.
Tenemos
entonces cuatro nobilísimos espíritus de gran desarrollo evolutivo que,
encarnados en dichas personalidades, llegaron a la cuna del Salvador para
reconocerlo* y darle toda la protección que necesitaba, no sólo en lo material,
sino tanto o más, en los planos y dimensiones espirituales, ese inmenso mundo
invisible todavía al pobre ojo humano, cuyas diversas capas o moradas, abarcan
un universo infinito. Ellos, estos grandes Iniciados, como sensitivos
excepcionales y sabios en la más honda acepción de ese concepto, dado su
altísimo Magisterio Espiritual, podían manejar esas fuerzas ocultas, porque
servían al Altísimo dentro de la Orden de Divina Sabiduría, adoradores de Dios
Uno, Hermandad Espiritual de la Luz Eterna. De ahí, que se los reconocía como Magos,
nombre otorgado en esos tiempos a los verdaderos sabios, que dedicaban sus
vidas al estudio, al trabajo honrado, y en hacer siempre el Bien a todo ser que
cruzara sus caminos, haciendo suyos el milenario concepto de la sabiduría: “La
persona que llega es siempre la persona correcta”. Vale decir, que llega a ti
quién por Ley debe llegar en el momento justo. De ahí, que, conociendo esta
verdad, el apóstol Bartolomé rogara al Cristo: “¡Maestro, Señor mío! Dame te
ruego, tu amor y tu paz en tal abundancia que se desborde de mi corazón como un
divino manantial sobre todos los seres que se crucen en mi camino”. “Cumbres
y Llanuras – capítulo: “El Apóstol de Armenia”).
*(Ver
en “Arpas Eternas” el capítulo titulado “Desde el Lejano Oriente”).
***
La Ley
Divina es Perfecta, ya que emana del Perfecto Invisible. Y dentro de Ella, todo
está sincronizado para que se ajuste a dicha Perfección. Por ejemplo, desde
tiempos inmemoriales, las Escuelas de Sabiduría hablan de los Cuatro Elementos
primordiales de la Naturaleza:
AIRE –
AGUA – TIERRA – FUEGO. Estos Cuatro Elementos expresan la Vida,
porque son el componente primario de la misma.
Con
ellos trabajaban los Iniciados en la Sagrada Cábala ** y en la Alquimia
Superior, complemento indispensable de aquélla, porque los Números y Letras
debían también expresar sus Arcanos Mayores y Menores, en las secretas
operaciones del” Solve et Coagula” alquímicas.
**
“Tubal, el mismo espíritu que en el siglo de Cristo acompañó al Enviado en su
adolescencia al santuario sagrado de la Cábala, para iniciarse en la
Ciencia de Dios y de los espíritus, aquel José de Arimathea, que bajaría del
patíbulo los despojos sangrientos del Mártir.” (“Orígenes de la Civilización
Adámica”, capítulo titulado:” Aldis y sus nueve compañeros”).
Cuando
los Tres Magos, cada cuál en su Taller (recinto consagrado a los estudios
científicos y psíquicos), comprueban que se ha producido la conjunción de los
planetas Júpiter, Saturno y Marte en la casa zodiacal de Piscis, tal como
venían anunciando desde siglos anteriores los astrólogos Caldeos y Persas, y
que esa gran conjunción marcaba el nacimiento de un Ser superior que cambiaría
la Conciencia del ser humano, por sus nobles capacidades de amor y
constancia al servicio del Altísimo, fueron iluminados y resolvieron viajar
hacia Palestina, en el país de Israel, teniendo en cuenta las Profecías de los
grandes visionarios, y la del propio Moisés cuando iba a subir al Monte Nebo
para dejar su materia:
“El
pueblo de Israel que recibió mi legado es de dura cerviz y la Ley le esparcirá
como polvo hacia todos los vientos de la Tierra. Mas…, otro YO vendrá un día
y por última vez a esta Tierra y entonces…, ay de aquellos que no le
escuchen y le sigan porque no habrá remisión posible en inmensas edades!”.
***
Permitidme
ahora una breve acotación que, no obstante, tiene mucho que ver con el tema que
estamos tratando. En las austeras Escuelas de Divina Sabiduría de los antiguos
tiempos, los Iniciados, Sabios o Magos, que todo tenía igual significado,
practicaban – ocultamente se entiende – juntamente con las Ciencias y las
Artes, la Sagrada Ciencia de Dios y de las Almas, entre las que se incluían: la
Astrología, la Quiromancia (lectura de las señas del cuerpo etérico
y orgánico humano), la Osmoterapia, (sanaciones por
ósmosis de esencias florales), y las diversas mediumnidades
de los sujetos sensitivos: parlante, clarividente, premonitoria o profética,
auditiva, psicográfica o escribiente, etc.. La Cábala, “Kaballah”
Ciencia de las Letras y de los Números, y la Alquimia Superior, que buscaba plasmar
en los alambiques llamados matraz o matriz, la Energía Universal,
operación de una dificultad extrema, a la cual solamente podían acceder hombres
virtuosos, valientes, cuya Fe fuera acrisolada y que hubieran vencido al miedo,
“el Guardián del Umbral”, proveniente de las emanaciones del “yo inferior”. Ningún
temor, ninguna duda podía caber en esos Iniciados que se jugaban la vida
mientras manipulaban a los Elementales de la Madre Naturaleza.
Nuestros
amados Magos de Oriente, eran consumados maestros de la Alquimia. La victoria
se producía con la plasmación, es decir que el plasma universal tomaba
formas, de una señal gloriosa: la Estrella Pentagonal Dorada, formada en el
fondo de la retorta alquímica. Señal indubitable que marcaba la
condensación de la Energía Crística.” La Gran Obra – la Piedra Filosofal - se
ha consumado, para la Gloria de Dios”. Así expresaban su júbilo y
agradecimiento los Iniciados ante esa grandiosa realidad que sus virtudes y perseverancia,
les era así compensada.
¡La
Estrella de los Magos!
Por
esa gloriosa Causa, siguiendo a la Estrella Divina, llegaron a la cuna
del Maestro-Niño Yhasuá, (Jesús), Melchor, Gaspar,
Baltasar y Filón de Alejandría, cada cuál
simbolizando a los Cuatro Elementos primordiales de la Naturaleza: Tierra –
Aire – Fuego (Luz) – Agua.
Cuando
los Cuatro se encuentran en este plano terrenal con el cuerpecito del Niño
Santo, y le hacen el riguroso examen ocular y espiritual * según las
mediciones indicadas por la Ciencia Sagrada de la Divina Proporción, la Ley
unifica a los Cuatro Elementos con el Quinto, el Éter, la Quinta Esencia, un
elemento imponderable intermediario entre el Espíritu y la Materia, la Eterna
Presencia Divina intangible, de la cuál es Portador el Espíritu Luz
recientemente encarnado.¡ La Energía-Luz increada se ha plasmado en la
dimensión terrenal!... Recordemos el emotivo pasaje relatado en “Moisés, el
Vidente del Sinaí”, cuando tres almas desencarnadas, que fueron maestros en la
infancia y juventud de Moisés, le manifiestan en su profunda meditación: “La
humanidad ha olvidado lo que hiciste y enseñaste en el pasado, y hoy quiere el Eterno
Invisible que escribas con fuego en la piedra, la Ley que Él grabó
con su amor en los corazones humanos….” En tal momento, único en los anales de la
humanidad, la Conciencia Crística con Su Vibración Divina, penetra en todos los
planos dimensionales que engloban al planeta Tierra, impregnando con su
excelsa Esencia, las partículas, átomos, moléculas y células.
(“Arpas
Eternas” – Cap. “Desde el Lejano Oriente”)
***
Antes
de finalizar esta breve colaboración para los foros de la página web de nuestra
querida Fraternidad Cristiana Universal: www.elcristoes.net siento la necesidad
de hacer una sintética referencia a la polémica que hace años se mantiene sobre
la fecha exacta del nacimiento del Maestro Jesús de Nazareth. Esta
discusión toma como base, los datos que surgen de los Evangelios y que las
Iglesias Cristianas han aceptado desde hace muchos siglos, dando así lugar a
conmemorar los veinticinco de Diciembre como el Día de la Natividad o Navidad,
fecha que es coincidente con la celebración pagana que tenía lugar en el
Imperio Romano que llamaban “saturnales” en honor del dios Saturno, coincidente
con la entrada del solsticio de invierno en el hemisferio norte terráqueo.
Muchos
investigadores contradicen la fecha del 25 de Diciembre, aduciendo que la
misma procede de antiguos ritos muy anteriores a Jesús, como ser, el culto al
dios Indo – Persa llamado Mitra, del que subsisten imágenes en frescos pintados
donde se ve al dios, curiosamente tocado con un “gorro frigio” usado por los
esclavos libertos de Frigia, y tomado luego como símbolo del libre pensamiento
por los cultores de la alquimia y ciencias ocultas en la antigüedad: (popularizado
luego por la Franc Masonería durante la Revolución
Francesa). En dichas imágenes de frescos murales encontradas en Italia, se
lo ve a Mitra matando a un toro (Tauro), rodeado de un perro
(Constelaciones del Can mayor y Can menor), de un escorpión (Signo de Escorpio)
y una serpiente que, estando erecta simboliza a la energía sexual subiendo por
la médula espinal a través de la columna vertebral en camino hacia la plétora
que se produciría en una Iniciación exitosa, al inundar de simientes
atómicas de altísimas vibraciones al cerebro, con inefables repercusiones
en las glándulas o centros, tal como la glándula pineal o epífisis, por
ejemplo.
En
Babilonia, actual Irak, en esas mismas fechas conmemoraban a Semiramis, una reina y a la vez diosa de los babilonios.
Todos
estos aspectos que presentaban los cultos paganos anteriores al Cristo,
provenían regularmente de los” pasos iniciáticos” dados por los Aprendices en
su empeño para lograr las “Bodas Alquímicas”, mediante la cual los Elementos se
fusionan, produciendo la Gran Obra o Piedra Filosofal, mientras que, en el caso
de los Templos Egipcios, era el” paso máximo” conocido como “la muerte y
resurrección de Osiris”. Con estas simbologías, los antiguos Iniciados – no
pudiendo dar el verdadero significado a conocimiento de los neófitos – los
aportaban en forma de relatos misteriosos que los pueblos derivaban en forma de
cultos y de las más antojadizas supersticiones y leyendas.
Por
otra parte, los estudiosos de este arduo problema, afirman que los mismos
Evangelios en sus relatos, indican que la fecha del nacimiento de Jesús de
Nazareth adoptada mundialmente está errada, por cuánto los pastores que
figuran en dichas Escrituras al momento del Nacimiento, no podían sacar a sus
majadas a campo abierto en el invierno, debido a las heladas y nevadas.
Veamos
que dice “Arpas Eternas”: “Algunos humildes labriegos y pastores nazarenos, que
pasaban las noches del otoño bajo las encinas gigantescas con
hogueras encendidas cuidando sus majadas o sus cultivos en maduración, creían
haber soñado con cantares como los de las vírgenes de Sión, en la solemnidad de
la Pascua en el Templo de Jerusalén.
Y
otros transeúntes nocturnos de la silenciosa ciudad nazarena, aseguraban haber
visto como nubecillas rosadas, azul y oro del amanecer, bajando y subiendo,
esparciéndose como filigrana de tenues hilos de los colores del iris sobre la
grisácea techumbre de la casa de Yhosep (José) el artesano.”
Como
podemos apreciar, los pastores y labriegos en la narración de “Arpas Eternas”
se mencionan como cuidando sus majadas y cultivos en el otoño de Nazareth, previo
al nacimiento de Jesús en Bethelem (Belén), que tiene
lugar en la casa de Elcana y Sara – ambos esenios- y familiares de Myriam la
venturosa Madre del Redentor.
El
conocido pesebre aceptado desde hace siglos, pertenece realmente a otro
nacimiento del Divino Instructor, en su personalidad de Abel. (Ver el relato
completo en “Orígenes de la Civilización Adámica).
Un
poco más adelante, el relato de “Arpas Eternas” añade estos datos: “Era el año
setecientos cuarenta y siete de la fundación de Roma; ocho mil novecientos
sesenta y siete de iniciada la Civilización Adámica, únicas fechas exactas y de
posible comprobación que podemos dar para orientación de los estudiosos” *
Otro
dato no menos importante que señala la Obra, es el de la conjunción de
Júpiter, Saturno y Marte en la casa zodiacal de Piscis que, al producirse,
marcan el momento exacto en que el Divino Maestro abre sus ojos en el plano
físico.
Queridos
hermanos, la Ley Divina ha querido que el relato conciso, simple y justo de
“Arpas Eternas” en su “Preludio” y en el capítulo “La Gloria de Betlehem”, nos
de la confirmación del momento del Nacimiento del Divino Maestro Yhasuá (Jesús):… “Y como esa noche, séptima del
solsticio de invierno, permanecían muchos en vigilia…”
Jesús, María y José.
La Sagrada Familia,
Y los Tres Magos,
Maestros del Oriente,
Y tú, Filón amado, austero sabio,
Portador de la Rosa Esotérica.
Su divino aroma esparces
En la iluminada estancia,
Donde la Madre acuna al Niño,
Que parece unir en eternal abrazo
Al Monte Hor, a Bombay y Susian,
El imponente y pétreo Sinaí
Con la mística Betlehem,
A Neghadá y Alejandría.
¡Gloriosa, Inmortal Epifanía!
***
“¡Gloria a Dios en los espacios infinitos, y Paz en la Tierra a
los seres de buena voluntad!”.
Queridos
Hermanos de la Obra: ¡Que tengáis un muy feliz año 2011!
PAZ ESPERANZA AMOR
Carlosalejandro origen del documento