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LIRIOS,
NARDOS Y ROSAS DE LAS OBRAS
Queridos hermanos: vistamos por unos momentos en nuestros
corazones, la túnica azul de los Kobdas con ese silencio fecundo de las
almas que meditan y oran, esperando con Fe y Esperanza el
permiso superior para entrar en los Jardines Divinos cuajados con las
flores de la paz y del amor que ornan los Siete Portales del Templo Augusto de
la Luz Infinita:
¡Que el Amor del Maestro nos guíe!...
En el capítulo “Ada de Musur” de “Orígenes de la
Civilización Adámica”, leemos que la Reina Kobda Ada, fiel compañera de
Bohindra, provenía de Musur, capital de la ciudad llamada en esos tiempos
Galaad, (después Judea), atravesada por el Río Hondo o Descensor (luego
Jordán), que se hallaba más o menos en el sitio donde mucho tiempo después se
fundó la ciudad de Jericó, entre los almendros y los rosales, entre
los nardos y los lirios”
***
Vemos que unos ocho mil años antes del nacimiento de
Myriam “el Lirio de Jericó”, la Ley Divina inspiró a su instrumento, la
Naturaleza, para que hiciera brotar en esa región las flores santas de la
castidad y de la pureza, como sutil preludio del grandioso acontecimiento
avenido con el nacimiento del Verbo de Dios, cuando “la Luz se hizo
carne” en la personalidad de Jhasua,
el Cristo, según la inspirada frase surgida del alma en éxtasis del Apóstol
Juan, el “Águila del Cielo”….
Y también de “Orígenes de la Civilización
Adámica”, en el capítulo titulado:
“El Paraíso de Adamú y Evana”, leemos que “Quince
lunas contaba la vida terrestre de Abel…” y “…habían desocupado un hermoso Edén
los Kobdas que Melkisedek había llevado
al Santuario de Gerar en el país de Galaad”…
Nuevamente comprobamos en este caso, que el Verbo
Divino encarnado en la personalidad del Maestro Abel toma
contacto físico con la región que milenios más adelante será la Judea,
(Galaad), y con Jerusalén (Gerar), lugares donde el Maestro, en su etapa final
mesiánica, culminará su gloriosa tarea misionera, al ofrecer con su holocausto,
la suprema coronación final a todos sus heroicos sacrificios como espíritu
encarnado en cuerpo humano.
¡Unos ocho mil trescientos años antes de la postrer manifestación física del Divino Maestro, la Ley
Divina había ajustado con su perfecta previsión, todos los escenarios en los
cuáles tendrían lugar esos magnos acontecimientos, cuyas radiaciones
vibratorias nos siguen llegando hasta hoy, aún después de
transcurridos aproximadamente diez mil trescientos años del comienzo de la
Civilización Adámica o Abeliana, tal como nos enseñan las Obras de F.C.U.!...
Resulta evidente que las Grandes Inteligencias de los planos superiores,
volcaron en esas zonas del planeta Tierra, fuerzas de poderosas energías
espirituales, magnéticas y físicas, creando de esa forma el ambiente propicio
para las gloriosas epopeyas de Abel, de Moisés y de Jhasua de
Nazareth.
***
Prosigamos con “Orígenes de la Civilización
Adámica”. Tomamos del capítulo titulado “Las Rosas Bermejas”, aquél bellísimo
poema-diálogo entre Abel y la Matriarca Walkiria de Kiffauser. Abel
le dice a la Matriarca:
“Yo soy muy anciano como espíritu o sea algo más que
vos, y por extraña coincidencia los mismos años de vida física que os llevo de
delantera, los llevo en la eternidad como espíritu, pero poniendo cinco
milenios en cada año de mayoría, o sea, que los cinco años que
os llevo de vuestra vida física, equivalen a veinticinco mil años de ancianidad
espiritual sobre la vuestra.”
(Walkiria): –“¡Pero esto es estupendo!”
(Abel): –“Así es, no somos de ayer, ya lo
veis Matriarca, somos algo vecinos de origen planetario, pues ambos
somos del Sistema de Sirio, aunque de distinta casa como si dijéramos: yo
casi del corazón del Sistema; vos llegando casi a la cabeza de esa
grandiosa constelación”…
¡Qué inmensa enseñanza percibimos en este sublime
diálogo entre el Maestro Abel y Walkiria de Kiffausser!:
Nuevamente se presenta ante nosotros, ínfimas partículas del Absoluto, la
suprema majestad del Creador: una inconmensurable Constelación, refleja el
orden que repite el Macrocosmos en el microcosmos humano (la Filogenia en la
Ontogenia). Veamos:
El espíritu que anima al Maestro Abel tiene su origen
en el corazón de ese Gran Cuerpo o Sistema Estelar (Sirio),
mientras que el de la Matriarca, pertenece a la cabeza de esa grandiosa
Constelación:
ABEL = CORAZÓN: (AMOR)
WALKIRIA = CABEZA: (JUSTICIA)
“EL AMOR Y LA JUSTICIA UNIDAS DE SUS MANOS, LOGRAN
LAS GLORIAS DE LA REDENCIÓN DE LAS ALMAS”
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“LOS MUNDOS DE LUZ” (de “El Huerto Escondido):
“Mas llega una hora…. ¡qué hora!... No sé si nosotros,
pequeñas luciérnagas en este mundo nuevo, podremos comprender tanta grandeza.
Llega una hora en que esas humanidades pasan de la infancia a la
juventud y luego al pleno desarrollo en la
mayoría de sus individuos, y que dichas moradas han llegado también a la
plenitud de su desarrollo. Entonces la Eterna Ley aparta a los retardados hacia
otro mundo inferior, y las moradas ya evolucionadas en
todos sus elementos constitutivos, pasan a formar parte del Reino de Dios
en sus gradaciones más inferiores, primero, y más superiores después, hasta
llegar a la Corona Suprema, según la expresión cabalista, a la Tríada Divina de
la antigua mística oriental, a la incomprensible Trinidad de la Teología
occidental, donde las elevadas y purísimas Inteligencias parecen refundirse
por la comprensión y por el amor en una sola Esencia, en una sola Luz, en un
solo Eterno e inconmensurable Amor”.
Las Obras psicografiadas por
la Mensajera del Divino Maestro, siguen ofreciéndonos a raudales conocimientos
tan profundos que a veces nos anonadan por su misma excelsitud. En el caso que
vamos analizando, nos explica con la sencillez que emana de la Realidad, el
proceso evolutivo por el cuál suena una hora precisa en el infinito
espacio-tiempo en que una humanidad – en forma análoga a la de un ser
humano – pasa de la infancia a la juventud, y más adelante al
pleno desarrollo.
(Proceso que ahora mismo vemos operarse en este
planeta Tierra).
¡La Unidad del desarrollo biológico (espíritu – alma –
cuerpo) en consonancia con el del Universo, se hace plenamente evidente una vez
más en los vastísimos dominios de la Vida Universal!...
Y no podría ser de otra manera, porque Todo es
Uno en el gran seno del Eterno Infinito….
La sublime grandeza que emana la Ciencia de Dios y de
las almas inscripta en todas y cada una de las Obras de F.C.U., es la
Llave de Oro que nos abre los Portales del Conocimiento de la Realidad que es
Luz, Paz, y Eterno Amor.
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“EL
LIRIO BLANCO” Se abrió un lirio en mi ventana Lirio blanco, lirio bueno ¿Eres el beso de un ángel ¿Eres el claustro sagrado Frente a la mesa en que escribo ¿Qué vienes buscando dime ¿Quieres silencios muy hondos Lirio blanco, suave y mudo ¿Por qué has nacido en la tierra Y un susurro quedo y suave Amar como aman las flores ¡Lirio blanco!... ¡No eres mudo Un celestial Peregrino Desde entonces vivo en sueños, ¡No te vayas!... ¡No te mueras!... Con tus frágiles bellezas, J. Rosalía Luque Álvarez |
¡Un cordialísimo saludo fraternal para todos, deseando
que la Paz sea siempre con vosotros!
Carlosalejandro origen del documento