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EL CRISTO


 Carlos Alejandro Villone
1.934 - 2.019


F.C.U.

 

LIRIOS, NARDOS Y ROSAS DE LAS OBRAS

Queridos hermanos: vistamos por unos momentos en nuestros corazones, la túnica azul de los Kobdas con ese silencio fecundo de las almas que meditan y oran, esperando con Fe y Esperanza el permiso superior para entrar en los Jardines Divinos cuajados con las flores de la paz y del amor que ornan los Siete Portales del Templo Augusto de la Luz Infinita:

¡Que el Amor del Maestro nos guíe!...

 

En el capítulo “Ada de Musur” de “Orígenes de la Civilización Adámica”, leemos que la Reina Kobda Ada, fiel compañera de Bohindra, provenía de Musur, capital de la ciudad llamada en esos tiempos Galaad, (después Judea), atravesada por el Río Hondo o Descensor (luego Jordán), que se hallaba más o menos en el sitio donde mucho tiempo después se fundó la ciudad de Jericó, entre los almendros y los rosales, entre los nardos y los lirios”

***

Vemos que unos ocho mil años antes del nacimiento de Myriam “el Lirio de Jericó”, la Ley Divina inspiró a su instrumento, la Naturaleza, para que hiciera brotar en esa región las flores santas de la castidad y de la pureza, como sutil preludio del grandioso acontecimiento avenido con el nacimiento del Verbo de Dios, cuando “la Luz se hizo carne” en la personalidad de Jhasua, el Cristo, según la inspirada frase surgida del alma en éxtasis del Apóstol Juan, el “Águila del Cielo”….

 

Y también de “Orígenes de la Civilización Adámica”, en el capítulo titulado:

“El Paraíso de Adamú y Evana”, leemos que “Quince lunas contaba la vida terrestre de Abel…” y “…habían desocupado un hermoso Edén los Kobdas que Melkisedek había llevado al Santuario de Gerar en el país de Galaad”

 

Nuevamente comprobamos en este caso, que el Verbo Divino encarnado en la personalidad del Maestro Abel toma contacto físico con la región que milenios más adelante será la Judea, (Galaad), y con Jerusalén (Gerar), lugares donde el Maestro, en su etapa final mesiánica, culminará su gloriosa tarea misionera, al ofrecer con su holocausto, la suprema coronación final a todos sus heroicos sacrificios como espíritu encarnado en cuerpo humano.

 

¡Unos ocho mil trescientos años antes de la postrer manifestación física del Divino Maestro, la Ley Divina había ajustado con su perfecta previsión, todos los escenarios en los cuáles tendrían lugar esos magnos acontecimientos, cuyas radiaciones vibratorias nos siguen llegando hasta hoy, aún después de transcurridos aproximadamente diez mil trescientos años del comienzo de la Civilización Adámica o Abeliana, tal como nos enseñan las Obras de F.C.U.!... Resulta evidente que las Grandes Inteligencias de los planos superiores, volcaron en esas zonas del planeta Tierra, fuerzas de poderosas energías espirituales, magnéticas y físicas, creando de esa forma el ambiente propicio para las gloriosas epopeyas de Abel, de Moisés y de Jhasua de Nazareth.

 

***

Prosigamos con “Orígenes de la Civilización Adámica”. Tomamos del capítulo titulado “Las Rosas Bermejas”, aquél bellísimo poema-diálogo entre Abel y la Matriarca Walkiria de Kiffauser. Abel le dice a la Matriarca:

“Yo soy muy anciano como espíritu o sea algo más que vos, y por extraña coincidencia los mismos años de vida física que os llevo de delantera, los llevo en la eternidad como espíritu, pero poniendo cinco milenios en cada año de mayoría, o sea, que los cinco años que os llevo de vuestra vida física, equivalen a veinticinco mil años de ancianidad espiritual sobre la vuestra.”

 

(Walkiria): “¡Pero esto es estupendo!”

 

(Abel): “Así es, no somos de ayer, ya lo veis Matriarca, somos algo vecinos de origen planetario, pues ambos somos del Sistema de Sirio, aunque de distinta casa como si dijéramos: yo casi del corazón del Sistema; vos llegando casi a la cabeza de esa grandiosa constelación”…

 

¡Qué inmensa enseñanza percibimos en este sublime diálogo entre el Maestro Abel y Walkiria de Kiffausser!: Nuevamente se presenta ante nosotros, ínfimas partículas del Absoluto, la suprema majestad del Creador: una inconmensurable Constelación, refleja el orden que repite el Macrocosmos en el microcosmos humano (la Filogenia en la Ontogenia). Veamos:

El espíritu que anima al Maestro Abel tiene su origen en el corazón de ese Gran Cuerpo o Sistema Estelar (Sirio), mientras que el de la Matriarca, pertenece a la cabeza de esa grandiosa Constelación:

 

ABEL = CORAZÓN: (AMOR)

 

WALKIRIA = CABEZA: (JUSTICIA)

 

EL AMOR Y LA JUSTICIA UNIDAS DE SUS MANOS, LOGRAN LAS GLORIAS DE LA REDENCIÓN DE LAS ALMAS”

 

***

“LOS MUNDOS DE LUZ” (de “El Huerto Escondido):

“Mas llega una hora…. ¡qué hora!... No sé si nosotros, pequeñas luciérnagas en este mundo nuevo, podremos comprender tanta grandeza. Llega una hora en que esas humanidades pasan de la infancia a la juventud y   luego   al pleno desarrollo en la mayoría de sus individuos, y que dichas moradas han llegado también a la plenitud de su desarrollo. Entonces la Eterna Ley aparta a los retardados hacia otro mundo inferior, y  las moradas  ya  evolucionadas en todos sus elementos constitutivos, pasan a formar parte  del Reino de Dios en sus gradaciones más inferiores, primero, y más superiores después, hasta llegar a la Corona Suprema, según la expresión cabalista, a la Tríada Divina de la antigua mística oriental, a la incomprensible Trinidad de la Teología occidental, donde las elevadas y purísimas Inteligencias  parecen refundirse por la comprensión y por el amor en una sola Esencia, en una sola Luz, en un solo Eterno e inconmensurable Amor”.

 

Las Obras psicografiadas por la Mensajera del Divino Maestro, siguen ofreciéndonos a raudales conocimientos tan profundos que a veces nos anonadan por su misma excelsitud. En el caso que vamos analizando, nos explica con la sencillez que emana de la Realidad, el proceso evolutivo por el cuál suena una hora precisa en el infinito espacio-tiempo en que una humanidad – en forma análoga a la de un ser humano – pasa de la infancia a la juventud, y más adelante al pleno desarrollo.

(Proceso que ahora mismo vemos operarse en este planeta Tierra).

 

¡La Unidad del desarrollo biológico (espíritu – alma – cuerpo) en consonancia con el del Universo, se hace plenamente evidente una vez más en los vastísimos dominios de la Vida Universal!...

 

Y no podría ser de otra manera, porque Todo es Uno en el gran seno del Eterno Infinito….

La sublime grandeza que emana la Ciencia de Dios y de las almas inscripta en todas y cada una de las Obras de F.C.U., es la Llave de Oro que nos abre los Portales del Conocimiento de la Realidad que es Luz, Paz, y Eterno Amor.

 

***

 

 

  EL  LIRIO  BLANCO”

 

 Se abrió un lirio en mi ventana
 Con pétalos de cristal
 Esmerilados de raso…
 ¿Cuánto tiempo vivirá?

 

 Lirio blanco, lirio bueno
 Que descubrí al despertar
 Una mañana azulada…
 ¡No te mueras… no, jamás!

 

 ¿Eres el beso de un ángel
 Que desde el cielo cayó?
 ¿Eres un copo de espuma
 Que el céfiro entretejió? 

 

 ¿Eres el claustro sagrado
 De una libélula azul
 Que busca para sus nupcias
 Altar de nácar y tul?...

 

 Frente a la mesa en que escribo
 En mi ventana se abrió
 Hoy mismo al venir el día
 ¡Un blanco lirio de amor!

 

 ¿Qué vienes buscando dime
 En mi austera soledad?...
 ¿Quieres riego de agua clara
 Como agua de manantial?...

 

 ¿Quieres silencios muy hondos
 Hondas miradas de amor
 Que a través de mi ventana
 Te lleven suave calor?...

 

 Lirio blanco, suave y mudo
 No me sabes tú decir
 ¿Si sientes lo que yo siento
 Cuando me acerco hasta ti?

 

 ¿Por qué has nacido en la tierra
 Si toda ella es lodazal?...
 ¿No ves que vientos de fuego
 Tu corola abrasarán?...

 

 Y un susurro quedo y suave
 Dijo sin ruido ni voz:
 ¡Vine buscando las almas
 Que son capaces de amar!

 

 Amar como aman las flores
 Que su perfume te dan.
 Felices de lo que sientas
 Sin pedirte nada más…

 

 ¡Lirio blanco!... ¡No eres mudo
 Como hasta ahora creí!...
 ¡También la Idea Divina
 Como en todo, vive en ti!

 

 Un celestial Peregrino
 Hijo de Dios me enseñó
 En un día muy lejano
 ¡A amar como ama la flor!

 

 Desde entonces vivo en sueños,
 Buscando siempre ese amor
 Que encuentro en ti, lirio blanco
 ¡Abierto hoy en mi balcón!

 

 ¡No te vayas!... ¡No te mueras!...
 ¡No te deshojes jamás…
 Yo te quiero tal como eres,
 Con tus hojas de cristal!...

 

 Con tus frágiles bellezas,
 Con tus blancuras de ideal…
 ¡Lirio blanco en mi ventana
 Es presagio celestial!

 

  J. Rosalía Luque Álvarez
 “Lirios de la tarde”

  

¡Un cordialísimo saludo fraternal para todos, deseando que la Paz sea siempre con vosotros!

Carlosalejandro     origen del documento