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LA ROSA EN LAS OBRAS:
“Rosas rojas del Carmelo
con pétalos de rubí
como ardientes corazones
que de amor quieren morir…”
Sea esta hermosa estrofa de la poesía
que leemos en “Arpas Eternas” en el capítulo “Los festines del Carmelo”, la que
encabece estas reflexiones sobre la importancia que las rosas tienen en las
Obras de F.C.U.
Extraemos de “Moisés, el vidente del
Sinaí”, del capítulo: “En el lago Merik” el emotivo relato del renunciamiento de la Princesa Real Thimetis al trono de Egipto,
como sublime ofrenda al Eterno Invisible que la eligió para ser la madre del
Espíritu-Luz, Instructor y Guía de este planeta. Recién presentada al pueblo
egipcio como la sucesora natural de su padre el Faraón, y con solamente quince
años de edad física, su renuncia a la corona egipcia y su decisión de retirarse
al lago Merik para estudiar la Ciencia Sagrada, hace doblemente valiosa su gran
decisión ante la Ley Divina. Por esa razón, al llegar a su palacio del lago
Merik, junto a su corte y servidumbre, la esperan su anciano maestro Amonthep y
dos jóvenes Hierofantes quiénes muy poco tiempo atrás recibieron la Iniciación
que ellos denominaban “Luz de Osiris”.
Amonthep le dice a Thimetis que “…comienzas tu vida sembrando rosas y rosas recogerás
en tu camino”. Ohad y Carmi –los dos jóvenes Hierofantes se acercan a la
Princesa y en nombre del Pontífice le ofrecen en un cofrecito de seda púrpura,
la “Rosa de Oro” de Isis-.
Cuando Osarsip cumple sus siete años
de edad, los Altos Iniciados de Menphis en Egipto, llegan hasta la Princesa
Real, madre de Moisés, y le dicen que, a partir de la medianoche de ese día,
Osarsip ya no está más, y que ese cuerpo es la Casa-Templo del Espíritu Luz que
ha penetrado dentro del mismo. (“Moisés”, edición 2001, página 52). Al mismo
tiempo, le dan como ofrenda a Thimetis, un magnífico lienzo que representa a
Isis sin el velo que cubría su hermosa faz, y en su diestra luciendo una
esplendente Rosa amarilla, símbolo de la Sabiduría con que obsequia a sus
elegidos: “La Rosa de Oro” de Isis.
Y en la página 282 de la misma
edición, leemos cuando Moisés en el desierto de Pozo Durba y dentro del
Santuario, le narra al Patriarca Jetro una premonición del Pontífice Membra,
quién en un sueño le dijo: “Acuérdate que más allá del desierto te espera el
Faraón Justo, que, si fracasó dos siglos atrás, hoy espera el triunfo, la Rosa de Oro de Isis, que recibirá de tus manos”.
En la página 295, capítulo “Cómo
mueren las rosas” se relata la desencarnación de la virtuosa y angelical Merik
–breve encarnación de Odina el alma-esposa de Moisés: “Las rosas para morir
derraman como lluvia silenciosa sus pétalos blancos, encarnados, rojos o color
de oro. Dan ellas su precioso don, todo cuánto tienen hasta el último momento
de su vida fugaz, y muertas ya, aún queda en su derredor la tierra que las
alimentó sembrada de pétalos viviendo unas horas más que la rosa-madre que las
soltó a volar antes de morir… y es la
muerte de las rosas la viva imagen de lo que debe ser y es la muerte de las
criaturas llegadas a un grado superior de evolución”.
Seguimos con el tema en la página
300: AHELOIN (uno de los Setenta Hermanos de Moisés de la Orden de los Mesías
de mundos) le dice: “Ella (Merik) se desvaneció en un suspiro -continuó la voz.
Se durmió y soñó y vio en su sueño todo cuanto la Eterna Potencia realizará por
ti, y dijo al despertar: “Yo estaré a su
lado en el éxtasis del Sinaí”, y estrechando las manos de tu madre que
velaba a su lado, se durmió de nuevo y no despertó más. Tu madre cubrió de blancas rosas
su lecho porque vio en ella otra rosa
blanca que se deshojaba en tu camino”.
Un poco más adelante, Thimetis se ve
sometida a una durísima prueba por entidades de las tinieblas (de su yo inferior), que la sugestionan
bravamente, haciéndola caer en un estado psíquico de gran postración. Todo ese
tremendo estado provocado para hacer fracasar el plan Divino, es totalmente
vencido cuando en profunda meditación Thimetis ve a un niño hermoso que le
dice: “¿Ya no me quieres más Thimetis? ¿Olvidas la promesa de traerme a tu lado
para sembrar juntos los rosales de oro
de Isis?
Cuando en el Palacio de la Princesa
en el lago Merik se realiza la consagración del Templo a Isis, tiene lugar una
luminosa manifestación espiritual. “los que no percibieron la visión habían
sentido una fresca brisa perfumada de rosas, que se cernía como hálito
divino llenando todo el sagrado recinto”. (Moisés, edición.2001, página 50)
Cuando Estrella o Séfora, esposa de
Moisés, da a luz a su hijo Esen, encarnación de la
Inteligencia que animara al médico real de Egipto, Atón Mosis, padre de la
joven Merik (alma esposa de Moisés), Thimetis tiene una hermosísima
manifestación de muy alto nivel espiritual, y ella gozosa la comunica a su hijo
Moisés: “Moisés, hijo mío, ¿sabes quién velaba esta cuna?.
Es Merik quién te manda este don. La he visto tan suave y bella como en su
breve vida de quince años. Con ella estaba una
corte de seres coronados de rosas…
Un hecho análogo a la desencarnación
de la pequeña Merik, leemos en “Orígenes de la Civilización Adámica”, cuando
tiene lugar la de Zurima de Arab, aquélla bella arabeña que desde su infancia
soñara que encontraría en su camino a un “Príncipe
formado con la luz de las estrellas”. Y su premonición tuvo debido
cumplimiento cuando se encontró con el Maestro Abel, a quién Zurima amó
profundamente. Al llegar sus últimos momentos de esa vida en la carne, todo su
lecho fue cubierto de rosas blancas
provenientes de un rosal que ella cuidaba con esmero. Y la hijita de Zurima, de
nombre Alvina, era denominada por Bohindra como “la niña de las rosas blancas”
… en evidente alusión a su madre, y también a que en esa criatura latía un
espíritu elevado, de la Santa Alianza del Mesías.
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Son muy numerosas las citas que en
las Obras de FCU, existen sobre las
rosas.
No es posible transcribirlas todas
porque eso excedería en mucho la composición de este escrito. En “Arpas Eternas-Cumbres
y Llanuras” tenemos, por ejemplo:
“El rosal de Jhasua
en Roma” – “El rosal florecido” – “Rosas blancas” – “Las rosas se van”.- En “Orígenes de la C.A.”: “Las rosas bermejas” – “Los
rosales florecen” – “El rosal de las ruinas” – “Las espinas del rosal” – “Rosas
blancas” “Los rosales seguían floreciendo”.- En “Moisés, el vidente del Sinaí”:
“El rosal misterioso” – “Los rosales florecían” – “Cómo mueren las rosas” –
“Narcisos y rosales”.- En “Arpas Eternas”, capítulo “La Gloria de Bethlem” leemos:
“¡Myriam!... le había dicho el mismo
Espíritu-Luz el inolvidable día en que era coronada
de rosas para desposarse con Joseph”. También en “Arpas” vemos otra mención
cuando relata un éxtasis del Maestro Antulio quién al ser conducido por su
Guía, llega a un gran portal (en el mundo supra-físico):
“…en vez de los lotos blancos como en alto relieve,
ostentaban grandes rosas bermejas de
un púrpura vivo…
Nuestra amada Mamina, tituló a un
bello poema suyo: “El rosal de mi esperanza”.
Estos versos pertenecen a su obra
“Cinerarias”, editada en 2004 en España, dentro del conjunto de sus escritos y
poesías, que tiene como nombre: “Para Ti”.-
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Dante Alighieri en su famosa
obra “Divina Comedia”, coloca a la Rosa en los Cantos XXX y XXXI del “Paraíso”:
“Y si el último grado luz tan grande
abarca, ¡cuál la anchura no sería
de esta rosa
en las hojas más lejanas!
*******
“A lo amarillo de
la rosa eterna,
que se degrada y se extiende y trasmina
loas al sol que siempre es primavera”
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“En forma pues de una cándida rosa
se me mostraba la milicia santa
desposada con Cristo con su sangre”
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LA METAMORFOSIS DE LA ROSA:
“La Rosa comienza por ser semilla,
dice el Maestro K. Heller. - “Un germen casi invisible. Una especie de polvillo
sutil que nadie diría que lleva en su constitución atómica el hálito poderoso de una vida latente”. Prosigue
describiendo la metamorfosis de la rosa que, una vez depositado su germen en la
tierra en condiciones favorables, despierta, se desarrolla, echa raíces, crece,
tiene brotes, tallo, hojas y finalmente corona su metamorfosis con su obra
maestra, la flor del rosal, la Rosa.
Se pregunta K.H.: ¿cuándo se
convierte en Rosa? ¿Cuándo es la Rosa propiamente dicha?... y agrega: “la Rosa
es Rosa siempre, y siendo Rosa en todos los instantes de su desarrollo, nunca es igual. En la tierra comienza y
a la tierra vuelve otra vez convertida en semilla. Es una especie de círculo evolutivo el que recorre, y en
esta metamorfosis hay un punto tácito, pero muy elocuente, dentro del
Ocultismo.
Dice un principio hermético, que lo último será lo primero”.
Hasta aquí el tema expuesto
sabiamente por el Dr. A. Krumm Héller (Huiracocha).
En el mismo, observamos un
planteamiento metafísico de enorme gravitación para los investigadores, y más
todavía, para todos los que tratamos de dilucidar estos temas complejos desde
el punto de vista de la Ciencia Sagrada.
El sutil aroma que emana de las rosas, es delicado, místico, nos otorga
paz, una serena beatitud, y nos eleva espiritualmente. -
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Los capullos, pétalos y parte del
tronco de las rosas, contienen en su genética una sustancia imponderable que es
un gran arcano de la Naturaleza. Por eso, los maestros de las Ciencias
Herméticas que practicaban el arte de la alquimia, operaban para obtener en sus
alambiques la condensación de esa
sustancia, cuya esencia era utilizada por los alquimistas para lograr la
llamada “plasmagenia”, que constituye nada menos que la plasmación
de la Fuerza Cristónica en la materia que el alquimista fundía en su matraz o
retorta. El circuito evolutivo de la rosa tiene su comienzo en el momento
que una mano humana siembra su germen
en la tierra; más adelante, prodúcense todos los
cambios que la Naturaleza imprime en la planta hasta culminar en la flor, la
rosa, que en el momento de extinguirse desprende sus pétalos que van cayendo a
la tierra otra vez, para en los momentos oportunos, reiniciar el ciclo.
Pero observemos esto: durante toda esa gestación o metamorfosis, todo el
conjunto de la Vida cósmica y la terrenal, han tenido también continuados
cambios, que los seres humanos experimentamos en nuestros cuerpos mentales,
psíquicos y orgánicos. Así, el pequeño circuito de la manifestación que se
opera en el rosal en su metamorfosis cuando ésta culmina al extinguirse sus
rosas, sucede el fenómeno siguiente: sus pétalos no caen en el mismo punto de
partida, porque sencillamente, todo el entorno, el clima, la Naturaleza, los
seres, y el planeta en su particular ubicación espacial, SE ENCUENTRAN EN OTRO
PUNTO DE LA ETERNA ESPIRAL. Han cambiado de posición y se han alterado sus
constantes biológicas.
La comprobación de esta causa, es por
la que Heráclito afirmó: “No puedes bañarte dos veces en el mismo río”…
Un sabio alquimista de la antigüedad,
dejó escrito en ese oscuro, enigmático y cabalístico lenguaje oculto de los
Iniciados que: “una vez que la cocción de nuestra sal y nuestro mercurio hayan
soltado a volar al cuervo negro, y éste se transmute en águila; observaremos
detenidamente el proceso, y en el momento exacto, agregaremos al sublimado unas
gotas de nuestro elixir en la Divina
proporción; junto a nuestra Piedra y con el fuego sagrado encendido como
indica el Arte Magistral, formará la Estrella, el Lucero de la Alborada, y
la Obra se habrá cumplido, para la mayor Gloria de Dios”. Dicho elixir lo lograban con la destilación de la esencia de rosas,
previamente expuestas al rocío nocturno en épocas y horas determinadas, para
lograr develar ese santo arcano contenido en la savia de las rosas. (El rocío
de la noche era muy usado por los Adeptos para sus delicados y perseverantes
trabajos).
Hermanos, en “Orígenes de la Civilización.
Adámica”, se refiere con lujo de detalles las maravillosas curaciones
espirituales y físicas que Bohindra junto a sus ayudantes realizaban en el
denominado “Jardín de Reposo” en el Santuario Kobda
de Negadá.
Ese lugar, dentro de un aura o bóveda
psíquica de vibraciones nobilísimas y de gran potencia espiritual, era en muy
superior alcance, un laboratorio de la más pura ciencia alquímica. Bohindra,
con la música sagrada que emitía su lira y los instrumentos de sus discípulos,
con la coloración ambiental violácea del recinto, los perfumes de las esencias
quemadas en los pebeteros, los aromas de las plantas y flores del magnífico
jardín y sus sutiles emanaciones, atraía así la Fuerza Divina y a seres
espirituales de gran potencia y elevación, plasmando esas santas vibraciones al
dar la paz y la salud a los caídos en la lucha de la vida humana.
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Es preciso señalar que las
operaciones herméticas se regían por el más estricto silencio el cuál se representaba justamente por una Rosa,
que se esculpía en el Taller de los Maestros
para que los Aprendices la tuvieran siempre a la vista y guardaran el secreto
de las manipulaciones del “Solve et Coagula”.
La rosa fue el emblema de las agrupaciones de constructores que trabajaron en
las notables Catedrales Góticas dedicadas a la Santa Madre del Redentor. Y
simboliza al Libre y Aceptado Adepto de la Mística Orden de la Rosa. Por tal
motivo, sellaban la construcción con un inmenso vitral llamado “el rosetón”,
que dibujaba la forma de una gigantesca rosa. El rosetón siempre se colocaba en
el frente de la Catedral, entre las dos grandes torres, símbolos de las dos
potencias de energía que ostentan los sexos diferenciados: masculino y
femenino. El gallo con su veleta, tenía su lugar en la torre correspondiente al
sexo varonil. Ambas torres significan también el Solve
et Coagula, como también muchos otros que en mérito a la mayor brevedad no
incluimos ahora.
Las dos Columnas “B” y “J” de las logias masónicas, tienen similares
significados.
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Leemos en un profundo poema de
Mamina, en “El Santuario del Amor Divino”,
LA HORA DE LAS CONFIDENCIAS
Canto I
(estrofa 3ra.):
“A tu sangre, Jesús Mártir
Recogerla quiero yo!
En el cáliz de esta herida
Que la vida me dejó!
Pon tu mano aquí, en la herida
Que la vida me dejó.
Y mis penas serán
rosas muy hermosas
De tu Cruz que es redención.
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Canto III
(una estrofa dice):
Sólo Tú sabes el secreto mío…
Ese amor de rosal junto a una cruz
Donde caen las rosas al vacío
Y el viento las dispersa… Sólo Tú!
Los Caballeros de la Tabla Redonda
que buscaban el Santo Grial, en el centro de la Mesa colocaban una Rosa como
símbolo del sigilo, del silencio y del honor.
La leyenda cristiana contaba que la
Rosa Blanca es el resultado de las lágrimas derramadas por María Magdalena que,
con su llanto, lava la Rosa Púrpura y ésta se torna en Rosa Blanca. (Leyenda
que encierra para nosotros los hermanos de FCU., un hermoso simbolismo).
El Zohar,
llamado también “El Libro del Esplendor”, deja constancia de que la Rosa es el
mayor símbolo del pueblo de Israel.
“Quemar nuestro propio cieno es quemar esas escorias que traemos como
rémora maldita en nuestra evolución, hasta que el tallo, nuestra propia vara
(el cuerpo), florezca como la de Jesús de Nazareth, y la Rosa se encienda en
mitad de nuestra Cruz” (de “Rosa Esotérica”, K.H. (Huiracocha).-
Cuando las Siete Luces del Candelabro
Sagrado se encienden en nuestro mundo interno, los Siete Centros toman forma de
Rosas. Son Siete Rosas encendidas en Luz pura, espiritual, luz eterna.
Recordemos la enseñanza inscripta en
“Moisés, el Vidente del Sinaí”, dentro del capítulo “Los Caballeros Iberianos”: en ella la Obra nos revela los nombres sagrados
de los Siete Arcángeles que el Cristo Ungido de Dios designa como sus
mensajeros e íntimos colaboradores en unión con sus seguidores encarnados en el
plano físico:
ARIEL (Jerarca-Archivero) – GABRIEL
(Anuncios) – RAFAEL (Orientación familiar)
DANIEL (Orientación psíquica) –
SAMUEL (Guía de la meditación)
MIGUEL (Espada de justicia y
protección) – EZEQUIEL (Armonías y Clarividencias)
Las Siete Rosas encendidas forman la
excelsa Rosa Esotérica.
Myriam, la dulce y heroica madre del
Ungido Divino, al haber concebido en su seno maternal al Verbo de Dios, la Luz
del mundo, es por ello la Rosa Mística.
En el capítulo “Los Esenios” de Arpas
Eternas, cuando los tres esenios betlehemitas acuden al Santuario Esenio en
medio de una tempestad de nieve para anunciar a los Maestros el nacimiento del
Salvador, son recompensados por su sacrificio, y obtienen el grado segundo de
la F.E.- Después de hacer el voto correspondiente, un esenio va hacia el
Sagrado Candelabro de las Siete Luces, y enciende la segunda lámpara, símbolo
de que los tres amigos reciben ese grado, y un segundo centro interno ha sido iluminado
con la Luz Divina.
Tengamos presente que actualmente,
nuestra F.C.U., sigue con la tradición esenia de la forma en que claramente se
halla expuesto en “Los Siete Portales” por el Maestro Hilkar
de Talpaken.
Cada una de las Siete Luces, se
denominan “Portales” y ellas son: 1ª: La Pluma Blanca – 2ª: El Manto de Lino –
3ª: La Cadena de Oro – 4ª: El Vaso de Alabastro – 5ª: La Antorcha de Plata –
6ª: El Cayado de Olivo 7ª: El Palio Azul.
En “Llave de Oro – Siete Portales”
encontramos los significados de cada uno de estos Portales, que indican el
Sendero de la Iniciación con el Divino Maestro para todo aquél que voluntaria y concientemente
se decida a seguirlo.
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Finalizamos estas reflexiones
inspiradas en las gloriosas Obras de la Fraternidad Cristiana Universal, con
estas santas palabras que el Maestro dice en “Cumbres y Llanuras”:
“Porque sois míos y no del mundo, el mundo os desprecia y os oprime. Los
que buscan la tierra son de tierra. Los que buscan los cielos son de luz.
Son fugaces los goces de este mundo. “SON ETERNAS LAS ROSAS DE MI CRUZ”
Un muy afectuoso y fraternal saludo
para todos vosotros.
Carlosalejandro origen del documento