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EL CRISTO


 Carlos Alejandro Villone
1.934 - 2.019


F.C.U.

 

 

 

LA ROSA EN LAS OBRAS:

 

“Rosas rojas del Carmelo

con pétalos de rubí

como ardientes corazones

que de amor quieren morir…”

 

 

Sea esta hermosa estrofa de la poesía que leemos en “Arpas Eternas” en el capítulo “Los festines del Carmelo”, la que encabece estas reflexiones sobre la importancia que las rosas tienen en las Obras de F.C.U.

 

Extraemos de “Moisés, el vidente del Sinaí”, del capítulo: “En el lago Merik” el emotivo relato del renunciamiento de la Princesa Real Thimetis al trono de Egipto, como sublime ofrenda al Eterno Invisible que la eligió para ser la madre del Espíritu-Luz, Instructor y Guía de este planeta. Recién presentada al pueblo egipcio como la sucesora natural de su padre el Faraón, y con solamente quince años de edad física, su renuncia a la corona egipcia y su decisión de retirarse al lago Merik para estudiar la Ciencia Sagrada, hace doblemente valiosa su gran decisión ante la Ley Divina. Por esa razón, al llegar a su palacio del lago Merik, junto a su corte y servidumbre, la esperan su anciano maestro Amonthep y dos jóvenes Hierofantes quiénes muy poco tiempo atrás recibieron la Iniciación que ellos denominaban “Luz de Osiris”.

Amonthep le dice a Thimetis que “…comienzas tu vida sembrando rosas y rosas recogerás en tu camino”. Ohad y Carmi –los dos jóvenes Hierofantes se acercan a la Princesa y en nombre del Pontífice le ofrecen en un cofrecito de seda púrpura, la “Rosa de Oro” de Isis-.

 

Cuando Osarsip cumple sus siete años de edad, los Altos Iniciados de Menphis en Egipto, llegan hasta la Princesa Real, madre de Moisés, y le dicen que, a partir de la medianoche de ese día, Osarsip ya no está más, y que ese cuerpo es la Casa-Templo del Espíritu Luz que ha penetrado dentro del mismo. (“Moisés”, edición 2001, página 52). Al mismo tiempo, le dan como ofrenda a Thimetis, un magnífico lienzo que representa a Isis sin el velo que cubría su hermosa faz, y en su diestra luciendo una esplendente Rosa amarilla, símbolo de la Sabiduría con que obsequia a sus elegidos: “La Rosa de Oro” de Isis.

 

Y en la página 282 de la misma edición, leemos cuando Moisés en el desierto de Pozo Durba y dentro del Santuario, le narra al Patriarca Jetro una premonición del Pontífice Membra, quién en un sueño le dijo: “Acuérdate que más allá del desierto te espera el Faraón Justo, que, si fracasó dos siglos atrás, hoy espera el triunfo, la Rosa de Oro de Isis, que recibirá de tus manos”.

 

En la página 295, capítulo “Cómo mueren las rosas” se relata la desencarnación de la virtuosa y angelical Merik –breve encarnación de Odina el alma-esposa de Moisés: “Las rosas para morir derraman como lluvia silenciosa sus pétalos blancos, encarnados, rojos o color de oro. Dan ellas su precioso don, todo cuánto tienen hasta el último momento de su vida fugaz, y muertas ya, aún queda en su derredor la tierra que las alimentó sembrada de pétalos viviendo unas horas más que la rosa-madre que las soltó a volar antes de morir… y es la muerte de las rosas la viva imagen de lo que debe ser y es la muerte de las criaturas llegadas a un grado superior de evolución”.

 

Seguimos con el tema en la página 300: AHELOIN (uno de los Setenta Hermanos de Moisés de la Orden de los Mesías de mundos) le dice: “Ella (Merik) se desvaneció en un suspiro -continuó la voz. Se durmió y soñó y vio en su sueño todo cuanto la Eterna Potencia realizará por ti, y dijo al despertar: “Yo estaré a su lado en el éxtasis del Sinaí”, y estrechando las manos de tu madre que velaba a su lado, se durmió de nuevo y no despertó más. Tu madre cubrió de blancas rosas su lecho porque vio en ella otra rosa blanca que se deshojaba en tu camino”.

 

Un poco más adelante, Thimetis se ve sometida a una durísima prueba por entidades de las tinieblas (de su yo inferior), que la sugestionan bravamente, haciéndola caer en un estado psíquico de gran postración. Todo ese tremendo estado provocado para hacer fracasar el plan Divino, es totalmente vencido cuando en profunda meditación Thimetis ve a un niño hermoso que le dice: “¿Ya no me quieres más Thimetis? ¿Olvidas la promesa de traerme a tu lado para sembrar juntos los rosales de oro de Isis?

 

Cuando en el Palacio de la Princesa en el lago Merik se realiza la consagración del Templo a Isis, tiene lugar una luminosa manifestación espiritual. “los que no percibieron la visión habían sentido una fresca brisa perfumada de rosas, que se cernía como hálito divino llenando todo el sagrado recinto”. (Moisés, edición.2001, página 50)

 

Cuando Estrella o Séfora, esposa de Moisés, da a luz a su hijo Esen, encarnación de la Inteligencia que animara al médico real de Egipto, Atón Mosis, padre de la joven Merik (alma esposa de Moisés), Thimetis tiene una hermosísima manifestación de muy alto nivel espiritual, y ella gozosa la comunica a su hijo Moisés: “Moisés, hijo mío, ¿sabes quién velaba esta cuna?. Es Merik quién te manda este don. La he visto tan suave y bella como en su breve vida de quince años. Con ella estaba una corte de seres coronados de rosas

 

Un hecho análogo a la desencarnación de la pequeña Merik, leemos en “Orígenes de la Civilización Adámica”, cuando tiene lugar la de Zurima de Arab, aquélla bella arabeña que desde su infancia soñara que encontraría en su camino a un “Príncipe formado con la luz de las estrellas”. Y su premonición tuvo debido cumplimiento cuando se encontró con el Maestro Abel, a quién Zurima amó profundamente. Al llegar sus últimos momentos de esa vida en la carne, todo su lecho fue cubierto de rosas blancas provenientes de un rosal que ella cuidaba con esmero. Y la hijita de Zurima, de nombre Alvina, era denominada por Bohindra como “la niña de las rosas blancas” … en evidente alusión a su madre, y también a que en esa criatura latía un espíritu elevado, de la Santa Alianza del Mesías.

 

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Son muy numerosas las citas que en las Obras de FCU, existen sobre las rosas.

No es posible transcribirlas todas porque eso excedería en mucho la composición de este escrito. En “Arpas Eternas-Cumbres y Llanuras” tenemos, por ejemplo:

“El rosal de Jhasua en Roma” – “El rosal florecido” – “Rosas blancas” – “Las rosas se van”.- En “Orígenes de la C.A.”: “Las rosas bermejas” – “Los rosales florecen” – “El rosal de las ruinas” – “Las espinas del rosal” – “Rosas blancas” “Los rosales seguían floreciendo”.- En “Moisés, el vidente del Sinaí”: “El rosal misterioso” – “Los rosales florecían” – “Cómo mueren las rosas” – “Narcisos y rosales”.- En “Arpas Eternas”, capítulo “La Gloria de Bethlem” leemos:

“¡Myriam!... le había dicho el mismo Espíritu-Luz el inolvidable día en que era coronada de rosas para desposarse con Joseph”. También en “Arpas” vemos otra mención cuando relata un éxtasis del Maestro Antulio quién al ser conducido por su Guía, llega a un gran portal (en el mundo supra-físico): “…en vez de los lotos blancos como en alto relieve, ostentaban grandes rosas bermejas de un púrpura vivo…

Nuestra amada Mamina, tituló a un bello poema suyo: “El rosal de mi esperanza”.

Estos versos pertenecen a su obra “Cinerarias”, editada en 2004 en España, dentro del conjunto de sus escritos y poesías, que tiene como nombre: “Para Ti”.-

 

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Dante Alighieri en su famosa obra “Divina Comedia”, coloca a la Rosa en los Cantos XXX y XXXI del “Paraíso”:

 

“Y si el último grado luz tan grande

abarca, ¡cuál la anchura no sería

de esta rosa en las hojas más lejanas!

 

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“A lo amarillo de la rosa eterna,

que se degrada y se extiende y trasmina

loas al sol que siempre es primavera”

 

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“En forma pues de una cándida rosa

se me mostraba la milicia santa

desposada con Cristo con su sangre”

 

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LA METAMORFOSIS DE LA ROSA:

 

“La Rosa comienza por ser semilla, dice el Maestro K. Heller. - “Un germen casi invisible. Una especie de polvillo sutil que nadie diría que lleva en su constitución atómica el hálito poderoso de una vida latente”. Prosigue describiendo la metamorfosis de la rosa que, una vez depositado su germen en la tierra en condiciones favorables, despierta, se desarrolla, echa raíces, crece, tiene brotes, tallo, hojas y finalmente corona su metamorfosis con su obra maestra, la flor del rosal, la Rosa.

Se pregunta K.H.: ¿cuándo se convierte en Rosa? ¿Cuándo es la Rosa propiamente dicha?... y agrega: “la Rosa es Rosa siempre, y siendo Rosa en todos los instantes de su desarrollo, nunca es igual. En la tierra comienza y a la tierra vuelve otra vez convertida en semilla. Es una especie de círculo evolutivo el que recorre, y en esta metamorfosis hay un punto tácito, pero muy elocuente, dentro del Ocultismo.

Dice un principio hermético, que lo último será lo primero”.

Hasta aquí el tema expuesto sabiamente por el Dr. A. Krumm Héller (Huiracocha).

En el mismo, observamos un planteamiento metafísico de enorme gravitación para los investigadores, y más todavía, para todos los que tratamos de dilucidar estos temas complejos desde el punto de vista de la Ciencia Sagrada.

 

El sutil aroma que emana de las rosas, es delicado, místico, nos otorga paz, una serena beatitud, y nos eleva espiritualmente. -

 

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Los capullos, pétalos y parte del tronco de las rosas, contienen en su genética una sustancia imponderable que es un gran arcano de la Naturaleza. Por eso, los maestros de las Ciencias Herméticas que practicaban el arte de la alquimia, operaban para obtener en sus alambiques la condensación de esa sustancia, cuya esencia era utilizada por los alquimistas para lograr la llamada “plasmagenia”, que constituye nada menos que la plasmación de la Fuerza Cristónica en la materia que el alquimista fundía en su matraz o retorta. El circuito evolutivo de la rosa tiene su comienzo en el momento que una mano humana siembra su germen en la tierra; más adelante, prodúcense todos los cambios que la Naturaleza imprime en la planta hasta culminar en la flor, la rosa, que en el momento de extinguirse desprende sus pétalos que van cayendo a la tierra otra vez, para en los momentos oportunos, reiniciar el ciclo.

 

Pero observemos esto: durante toda esa gestación o metamorfosis, todo el conjunto de la Vida cósmica y la terrenal, han tenido también continuados cambios, que los seres humanos experimentamos en nuestros cuerpos mentales, psíquicos y orgánicos. Así, el pequeño circuito de la manifestación que se opera en el rosal en su metamorfosis cuando ésta culmina al extinguirse sus rosas, sucede el fenómeno siguiente: sus pétalos no caen en el mismo punto de partida, porque sencillamente, todo el entorno, el clima, la Naturaleza, los seres, y el planeta en su particular ubicación espacial, SE ENCUENTRAN EN OTRO PUNTO DE LA ETERNA ESPIRAL. Han cambiado de posición y se han alterado sus constantes biológicas.

La comprobación de esta causa, es por la que Heráclito afirmó: “No puedes bañarte dos veces en el mismo río”…

 

Un sabio alquimista de la antigüedad, dejó escrito en ese oscuro, enigmático y cabalístico lenguaje oculto de los Iniciados que: “una vez que la cocción de nuestra sal y nuestro mercurio hayan soltado a volar al cuervo negro, y éste se transmute en águila; observaremos detenidamente el proceso, y en el momento exacto, agregaremos al sublimado unas gotas de nuestro elixir en la Divina proporción; junto a nuestra Piedra y con el fuego sagrado encendido como indica el Arte Magistral, formará la Estrella, el Lucero de la Alborada, y la Obra se habrá cumplido, para la mayor Gloria de Dios”. Dicho elixir lo lograban con la destilación de la esencia de rosas, previamente expuestas al rocío nocturno en épocas y horas determinadas, para lograr develar ese santo arcano contenido en la savia de las rosas. (El rocío de la noche era muy usado por los Adeptos para sus delicados y perseverantes trabajos).

 

Hermanos, en “Orígenes de la Civilización. Adámica”, se refiere con lujo de detalles las maravillosas curaciones espirituales y físicas que Bohindra junto a sus ayudantes realizaban en el denominado “Jardín de Reposo” en el Santuario Kobda de Negadá.

Ese lugar, dentro de un aura o bóveda psíquica de vibraciones nobilísimas y de gran potencia espiritual, era en muy superior alcance, un laboratorio de la más pura ciencia alquímica. Bohindra, con la música sagrada que emitía su lira y los instrumentos de sus discípulos, con la coloración ambiental violácea del recinto, los perfumes de las esencias quemadas en los pebeteros, los aromas de las plantas y flores del magnífico jardín y sus sutiles emanaciones, atraía así la Fuerza Divina y a seres espirituales de gran potencia y elevación, plasmando esas santas vibraciones al dar la paz y la salud a los caídos en la lucha de la vida humana.

 

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Es preciso señalar que las operaciones herméticas se regían por el más estricto silencio el cuál se representaba justamente por una Rosa, que se esculpía en el Taller de los Maestros para que los Aprendices la tuvieran siempre a la vista y guardaran el secreto de las manipulaciones del Solve et Coagula”.

La rosa fue el emblema de las agrupaciones de constructores que trabajaron en las notables Catedrales Góticas dedicadas a la Santa Madre del Redentor. Y simboliza al Libre y Aceptado Adepto de la Mística Orden de la Rosa. Por tal motivo, sellaban la construcción con un inmenso vitral llamado “el rosetón”, que dibujaba la forma de una gigantesca rosa. El rosetón siempre se colocaba en el frente de la Catedral, entre las dos grandes torres, símbolos de las dos potencias de energía que ostentan los sexos diferenciados: masculino y femenino. El gallo con su veleta, tenía su lugar en la torre correspondiente al sexo varonil. Ambas torres significan también el Solve et Coagula, como también muchos otros que en mérito a la mayor brevedad no incluimos ahora.

Las dos Columnas “B” y “J” de las logias masónicas, tienen similares significados.

              

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Leemos en un profundo poema de Mamina, en “El Santuario del Amor Divino”,

                                           

LA HORA DE LAS CONFIDENCIAS

Canto I

 

(estrofa 3ra.):

“A tu sangre, Jesús Mártir

Recogerla quiero yo!

En el cáliz de esta herida

Que la vida me dejó!

 

Pon tu mano aquí, en la herida

Que la vida me dejó.

Y mis penas serán rosas muy hermosas

De tu Cruz que es redención.

 

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Canto III

(una estrofa dice):

Sólo Tú sabes el secreto mío…

Ese amor de rosal junto a una cruz

Donde caen las rosas al vacío

Y el viento las dispersa… Sólo Tú!

 

 

 

Los Caballeros de la Tabla Redonda que buscaban el Santo Grial, en el centro de la Mesa colocaban una Rosa como símbolo del sigilo, del silencio y del honor.

 

La leyenda cristiana contaba que la Rosa Blanca es el resultado de las lágrimas derramadas por María Magdalena que, con su llanto, lava la Rosa Púrpura y ésta se torna en Rosa Blanca. (Leyenda que encierra para nosotros los hermanos de FCU., un hermoso simbolismo).

 

El Zohar, llamado también “El Libro del Esplendor”, deja constancia de que la Rosa es el mayor símbolo del pueblo de Israel.

 

“Quemar nuestro propio cieno es quemar esas escorias que traemos como rémora maldita en nuestra evolución, hasta que el tallo, nuestra propia vara (el cuerpo), florezca como la de Jesús de Nazareth, y la Rosa se encienda en mitad de nuestra Cruz” (de “Rosa Esotérica”, K.H. (Huiracocha).-

 

Cuando las Siete Luces del Candelabro Sagrado se encienden en nuestro mundo interno, los Siete Centros toman forma de Rosas. Son Siete Rosas encendidas en Luz pura, espiritual, luz eterna.

Recordemos la enseñanza inscripta en “Moisés, el Vidente del Sinaí”, dentro del capítulo “Los Caballeros Iberianos”: en ella la Obra nos revela los nombres sagrados de los Siete Arcángeles que el Cristo Ungido de Dios designa como sus mensajeros e íntimos colaboradores en unión con sus seguidores encarnados en el plano físico:

 

ARIEL (Jerarca-Archivero) – GABRIEL (Anuncios) – RAFAEL (Orientación familiar)

DANIEL (Orientación psíquica) – SAMUEL (Guía de la meditación)

MIGUEL (Espada de justicia y protección) – EZEQUIEL (Armonías y Clarividencias)

 

Las Siete Rosas encendidas forman la excelsa Rosa Esotérica.

Myriam, la dulce y heroica madre del Ungido Divino, al haber concebido en su seno maternal al Verbo de Dios, la Luz del mundo, es por ello la Rosa Mística.

 

En el capítulo “Los Esenios” de Arpas Eternas, cuando los tres esenios betlehemitas acuden al Santuario Esenio en medio de una tempestad de nieve para anunciar a los Maestros el nacimiento del Salvador, son recompensados por su sacrificio, y obtienen el grado segundo de la F.E.- Después de hacer el voto correspondiente, un esenio va hacia el Sagrado Candelabro de las Siete Luces, y enciende la segunda lámpara, símbolo de que los tres amigos reciben ese grado, y un segundo centro interno ha sido iluminado con la Luz Divina.

 

Tengamos presente que actualmente, nuestra F.C.U., sigue con la tradición esenia de la forma en que claramente se halla expuesto en “Los Siete Portales” por el Maestro Hilkar de Talpaken.

Cada una de las Siete Luces, se denominan “Portales” y ellas son: 1ª: La Pluma Blanca – 2ª: El Manto de Lino – 3ª: La Cadena de Oro – 4ª: El Vaso de Alabastro – 5ª: La Antorcha de Plata – 6ª: El Cayado de Olivo 7ª: El Palio Azul.

 

En “Llave de Oro – Siete Portales” encontramos los significados de cada uno de estos Portales, que indican el Sendero de la Iniciación con el Divino Maestro para todo aquél que voluntaria y concientemente se decida a seguirlo.

 

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Finalizamos estas reflexiones inspiradas en las gloriosas Obras de la Fraternidad Cristiana Universal, con estas santas palabras que el Maestro dice en “Cumbres y Llanuras”:

 

“Porque sois míos y no del mundo, el mundo os desprecia y os oprime. Los que buscan la tierra son de tierra. Los que buscan los cielos son de luz.

Son fugaces los goces de este mundo. “SON ETERNAS LAS ROSAS DE MI CRUZ”

 

Un muy afectuoso y fraternal saludo para todos vosotros.

 

Carlosalejandro     origen del documento