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LA
PRIMERA LUZ EN LAS TINIEBLAS
Las Obras de nuestra
Fraternidad Cristiana Universal han sido dotadas con el poder de abrir los
Siete Portales de la Iniciación interior, para el Hombre nuevo que llega en
alas de la Nueva Edad de la humanidad.
Queridos
hermanos: con la mano en el corazón, preguntémonos si alguno de nosotros, antes
de haber leído las Obras, tuvo siquiera alguna idea de la gloriosa epopeya
llevada a cabo por la Hermandad espiritual que responde al Espíritu Luz
Instructor de este planeta, en tiempos anteriores a Lemuria, en Pascuant Chialdis, como
preparación para la primera encarnación mesiánica ocurrida luego en el
Continente Lemur. Así nos lo revelan nuestros Maestros en "Moisés, el
Vidente del Sinaí", al narrar los portentosos vuelos psíquicos realizados
por el Maestro Antulio. Pensemos hermanos, que estamos hablando de edades
sumamente lejanas en nuestro concepto humano del tiempo: unos cincuenta mil
años atrás aproximadamente, que equivale a decir que era el balbuceo de la
consciencia humana que empezaba a manifestarse. Fue la magna preparación, el
desbrozar los áridos terrenos convulsionados por cientos de volcanes en
erupción, acordes en sus estallidos con la primitiva y bestial humanidad
que, como antes señalamos, recién comenzaba a desarrollar una incipiente
consciencia.
Más adelante,
en unos períodos que aproximadamente podemos situarlos entre los
cuarenta y cinco a los cuarenta mil años atrás, vemos que, en Lemuria,
Civilización Lemuriana o Continente Lemur propiamente
dicho, surge como una gran luz en las tinieblas, la Escuela de Divina Sabiduría
de los Flamas-Llamas o Flámenes, cuyo símbolo, como nos revela la santa
inspiración de Mamina, eran dos manos unidas
sosteniendo una Antorcha de Luz.
A esos
Flámenes les cabe el altísimo honor de ser quiénes fielmente prepararon en la Tierra
el primer advenimiento en carne mortal del Espíritu Luz quién, por Ley de esa
hora, tuvo a su lado encarnada a su Alma-Esposa. Y también fueron los que
acompañaron a la pareja mesiánica encarnada por Juno y Vesta durante toda su
misión redentora en su etapa más tremenda, desarrollada con esfuerzos
sobrehumanos en medio de una humanidad muy primitiva, más cercana a la bestia
que al ser humano. En ese ambiente totalmente hostil y esquivo, Ellos -
nuestros Grandes Instructores - realizaron la divina siembra del Amor, la
Justicia, y de la Sagrada Sabiduría que es la Ciencia de Dios y de las
almas. Por medio de Juno y Vesta, en una entrega totalmente consciente al
Pensamiento Divino, comenzó a penetrar en ese terrible mundo de
Lemuria, la luminosa irradiación del Cristo, su santa vibración, que es la
única que tiene el poder de transmutar las densas tinieblas en luz, la bestia
en ser consciente, y a éste, en ángel de luz. La Energía Crística
es la emanación electrónica superior del Absoluto, del Infinito, y por esa
causa, es la esencia de la Vida.
En las Obras
de FCU., se alude a ese durísimo comienzo de las encarnaciones mesiánicas
señalando que "Juno fue como el picapedrero que abre los caminos",
símil exactísimo de esa tarea gigantesca que inició a la humana redención.
Entremos ahora
al análisis esotérico de acuerdo a la milenaria tradición de la Ciencia
Sagrada. Veamos: en el nombre Juno, al igual que en el de Jhasua,
la letra "J" representa y es la "I": IHASUA- IUNO Tomemos de
IUNO las vocales que son: I U O; unidas a las de VESTA tendremos las cinco
vocales: AEIOU, las que adecuadamente combinadas y vocalizadas, forman voces de
gran potencia (mantras) que focalizados en los órganos y/o plexos pertinentes
en nuestros cuerpos los activan, otorgándoles una fuerza vibracional de gran
energía.-
Ejemplos: IAVHE - IEHOVAU (Jehová) - IASHUA (Jesús) - IACOB (Jacob) - IONAS
(Jonás) - ADONAI - MIRIAM - IOSEPH (José) IOHANAN (Juan), etc. (Aclaramos que
la "H" en medio se pronuncia como una aspiración).-
La Obra nos enseña que a nuestro planeta, en los mundos de la Luz, no se le
dice "Tierra", sino "JUNO" ¡tan grande es la potencia de
ese nombre!
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Juno y Vesta
desarrollaron su misión redentora en los bravíos mares lemúricos,
o sea que ellos actuaron primordialmente en el elemento Agua. Junto a sus
fieles Flámenes-marinos, se constituyeron en los salvadores de los niños que
los piratas robaban para lucrar comerciando con los poderosos señores lemures que, en su bestialidad, preferían comer la carne de
los infantillos, a causa de su gula brutal e insaciable. Los niñitos eran los
manjares que ofrecían como gran regalo a los huéspedes que acudían a sus
orgías. Las agrupaciones de magos negros con sus cultos depravados, donde rendían
reverencia a horribles deidades creadas por sus tenebrosos pensamientos y
criminales acciones, propiciaban y auspiciaban con decidido y diabólico empeño
todas estas atrocidades. La familia humana iba en camino de su destrucción,
porque los seres más primitivos, envueltos en esas nubes de densa negrura,
procreaban constantemente buscando tener proles numerosas con el fin de obtener
grandes ganancias vendiendo sus hijos a los piratas. Siguiendo esta vía de
espantosa degradación por más tiempo, finalmente quedaría anulada la maternidad
en su verdadero significado que es sagrado y es santo. De este modo, en un
lapso relativamente corto, la natural sucesión de los nacimientos humanos
cesaría, determinando la prematura extinción del ser humano, prototipo creado por
la sapientísima Ley de la Evolución que, en su larga marcha de enormes ciclos y
edades de continuados cambios evolutivos le hará llegar a las cumbres de una
lúcida consciencia que le permita albergar en sus urnas materiales, a espíritus
que encarnen para aquilatar las potencias y virtudes que lo conviertan en un
ser angélico, capaz de adquirir la forma y el alma de Aquél que le dio vida a
Su imagen y semejanza.
Digamos de
paso, que ramificaciones celulares-atómicas de esas escuelas de magos negros lemurianos, no han sido todavía borradas de la faz del
planeta. Por ese motivo observamos desgarrados en nuestros corazones, las olas
de fiera criminalidad que afluye en estas horas de fin de un ciclo de ciclos.
Otra vez, los niños son robados, secuestrados, ultrajados, vendidos a bandas
homicidas que lucran con ellos con nefastos fines, mientras que la
drogadicción, el alcoholismo, las depravaciones sexuales y las guerras
conmueven por su brutalidad a los seres de buena voluntad que buscan llevar sus
vidas y las de sus familias por senderos limpios, de honradez, y de paz.
Por avisos
espirituales recibidos de nuestros Guías y Hermanos Mayores, sabemos que
estamos muy cerca para que la Ley Divina cierre la puerta de entrada al planeta
a esos seres que todavía hoy, después de milenios y milenios, siguen obcecados
con una audacia y ceguera inaudita, sus caminos contra la Ley de Dios, y contra
el mensaje del Gran Mártir de la Redención: "Amaos los unos a los otros,
que esa es la Ley, y los Profetas".-
Volviendo a
nuestro análisis, si analógicamente tomamos a los mares lemurianos
como el líquido amniótico en cuyo medio se forma el ser humano, podríamos
afirmar que, en cada niño rescatado por Juno, Vesta y sus Flámenes, se operaba
una transmutación vibratoria cuando recibían los santos efluvios provenientes
de las Auras de los Mesías. Por esta razón, en los cuerpos etéricos
y físicos de los niños rescatados, se producía una revalorización cinética en
la confluencia de las energías de orden superior que los penetraba, sustrayéndolos
a las corrientes destructivas que prevalecía en ese Continente Lemur que por
esas causas fue tragado por las aguas y llevado a los abismos oceánicos.
Bien lo
expresan las Obras cuando dicen que Juno y su alma-esposa fueron como los
picapedreros que abrieron con su sacrificio heroico las rutas de la liberación
humana.
En analogía
con el cuerpo o microcosmos humano, Ellos trabajaron intensamente en el centro coxial del Gran Cuerpo Humanidad, cerrado en profunda
oscuridad, para que comenzara a recibir los primeros destellos y vibraciones de
la Luz Increada. Así comenzaron nuestros insignes Maestros la construcción de
ese Gran-Organismo- Humanidad, a fin de que en un lejano porvenir sea por la
Ley Evolutiva, un verdadero Templo Divino. En ese centro laboraron las dos
Almas Mesiánicas, de ahí la tremenda rudeza de esa jornada, realizada en medio
de un entorno tan brutal que hoy, pese a la degeneración que observamos en
nuestro rededor, no nos sería posible resistir ni por un minuto. Ese fue el
panorama de densísimas tinieblas contra las que esta Pareja Primordial hubo de
luchar espiritual, mental y físicamente, abriendo las primeras luceras que
permitieran el paso a la Luz disipadora de la oscuridad que pesaba sobre esa
primitiva humanidad-animal con forma humanoide, de cuyo recuerdo en el
inconsciente colectivo perduran todavía en los cuentos de ogros y brujas
comedores de niños, y también en los gnomos, duendes y hadas buenas que los
protegían y los salvaban. En este mundo todo tiene una razón, un porqué y una
causa.
¡Quizás por
estos tremendos motivos aconteció que Vesta, la dulce y abnegada compañera de
Juno fuese ciega, para que sus ojos de gacela no vieran tantos horrores que
hubieran podido entorpecer sus santas facultades de Espíritu de Luz!
¡Sean Benditos
por toda la Eternidad!
¡Honor y Gloria eternos
al Marino Salvador,
y a su Santa Compañera
del martirio y del dolor!
¡Juno y Vesta!
encendidas luminarias
del comienzo redentor!
Vuestros Flámenes
de la hora del trabajo
en la tierra del Lemur,
¡Os bendicen y recuerdan,
portadores en sus manos
de la Antorcha de la Luz!
Carlosalejandro origen del documento