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LA
MIRADA DEL CRISTO
28 de Marzo 1938 - 28 de Marzo 2008
¡Setenta
años cumple nuestra amada Fraternidad Cristiana Universal!
De “Arpas Eternas” – capítulo: “En la ciudad de
Alejandría”:
Jhasua conversa con Faqui en una
de las terrazas del grandioso edificio de la Biblioteca y Museo de Alejandría:
“Paréceme
que tu cabeza de oro antiguo es un cofre de historias pasadas, decíale el joven africano, mirando con insistencia
aquellos dulces ojos llenos de ensueño, que miraban con una
doble vista todo cuanto le rodeaba”.
Nota: Este breve pasaje de “Arpas Eternas”, hace propicia
una pregunta sugerente: ¿Cómo verían los ojos del Divino Maestro a los
seres y al mundo que lo circundaba? Vale esta inquietud por la afirmación de
“que miraba con una doble vista todo cuanto le rodeaba”.
Entonces,
esa “doble vista” le permitía percibir a más del mundo físico, el campo o plano
astral o etérico, y el mundo interno de los seres que
llegaban a Él. De allí que conocía lo que había en sus corazones, por eso no
podían engañarlo ni las adulaciones, ni las mentiras hipócritas de nadie. Y
cuando la conjunción de las infinitas causalidades de la vida,
le ponía por delante el dolor de las personas, el Maestro, al penetrarlos con
su visión totalizadora, sólo veía al ser perfecto, el Ego o Yo Superior,
“chispa de vida” emanada de la Divinidad. Por esa razón, nunca dijo – ante, a
veces – repugnantes presencias humanas llenas de toda clase de inmundicias,
¡Vete de mi lado! o ¡Apártate de mí! Él les decía: “Toma tu cruz, levántate y
anda”. Así los liberaba de esas cargas terribles, les infundía la fortaleza
inmanente de la Irradiación Divina, haciéndolos “hombres nuevos”, plenos de
salud, vigor y Fe. ¡Oh! La gloriosa doble vista del Salvador, tenía siempre
ante sí, la Realidad Eterna que es Luz, Energía y Amor infinitos.
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De “Arpas Eternas” – capítulo: “Las Escrituras del
Patriarca Aldis”:
En
la casa de Nazareth se reúnen con Yhasua sus grandes
amigos José de Arimathea, Nicodemus, Gamaliel,
Nicolás de Damasco, juntos con el tío Jaime y Yhosuelín
para leer pasajes de “Las Escrituras del Patriarca Aldis”.
Dice
la Obra: “… y tres días después, los cuatro viajeros regresaban a Jerusalén
satisfechos del gran descubrimiento, y llevándose las copias que Yhasua les había regalado”.
“Llevaban
además la promesa de Myriam y de Joseph, de que pasados tres meses, dejarían al
joven regresar al Tabor adonde habían de acompañarle Nicolás de Damasco y
Nicodemus con fines de estudio del Archivo, si los Ancianos del
Santuario lo permitían”
Nota: Estas líneas precedentes nos hacen entender hasta que punto la Gran Fraternidad Esenia respetaba al orden,
que ellos sabían que es una fuerza constructiva que los defendía
como un sólido muro de granito, contra las ingerencias
de fuerzas del mal que se basan, justamente, en el desorden que conlleva el
caos. Los Ancianos, como verdaderos Iniciados, dirigían la Hermandad con grande
amor, y a su vez, con estricta conducción dentro de los presupuestos básicos de
la misma: Elevación espiritual, estudio, oración, meditación y trabajo material
disciplinado, paciente, metódico, con dedicación y amor a la Obra Redentora del
Espíritu Luz, el Cristo Divino.
Este
pasaje resalta que van al Tabor varios miembros de la F.E. junto, nada menos,
que al Verbo de Dios encarnado para estudiar los papiros del Archivo, siempre
que los Ancianos del Santuario lo permitieran.
Así
proceden y actúan los responsables en toda ocasión, el respeto
hacia los Ancianos Maestros que todos, desde Jhasua
de Nazareth hasta el neófito más reciente les profesaban con reverente amor.
*************
Tomemos
ahora del capítulo “El viejo nido” de “Orígenes de la Civilización Adámica”,
cuando tiene lugar la transmigración de los espíritus de los Kobdas Adonai y Elhisa, de muy
avanzadas edades, a los cuerpos físicos de los Kobdas
jóvenes Alexis y Astrid.
Tan
grandioso acontecimiento espiritual se desarrolla en la Mansión de la
Sombra del Santuario Kobda de Neghadá,
con la presencia del Maestro Abel.
“¡Astrid!
¡Bienamada!, exclamaron al unísono Elhisa y Adonai
por medio de los sensitivos cuyos órganos vocales usaban. ¡Alexis!, escogido
por la Ley Divina”.
“Astrid
la Bienamada residente en el vecino Santuario de mujeres Kobdas,
caía en un profundo sueño, mientras sentada al telar tejía el manto blanco que
ella misma debía vestir al ser coronada con dormideras en la
terminación de la prueba final”.
Nota: En este párrafo precedente, vemos otro resquicio de luz
que esta enseñanza abre para nuestra ilustración, y que nos revela la faz más
delicada de la prueba final de las postulantes. El hecho de
ser coronadas de adormideras, nos dice que eran sumidas en un sueño
especial que les permitiera liberar momentáneamente sus almas de la atadura
corporal, y así comprobar la existencia de la vida en otros planos de
conciencia. Todo realizado bajo la severa vigilancia de los Iniciados
de la Orden, que operaban para que los sujetos transmitieran las vivencias del
mundo astral, al centro de la memoria del cerebro, a fin de que
pudieran recordar en sus vidas cotidianas esas sublimes experiencias que los
capacitaba para afrontar con determinación riesgos, peligros y sacrificios
dentro de sus caminos de servicio a la humanidad terrestre.
Seguramente,
esta Iniciación Kobda era similar a las que se
continuarían siglos después en los Templos Sagrados de Egipto y otras Escuelas
de Divina Sabiduría. Experiencias dadas a prosélitos aptos para recibirlas y
ser instrumentos conscientes de las mismas. Veamos:
“Moisés, el Vidente del Sinaí” – cap. “Treinta
Años”:
“Y ocurrieron acontecimientos inesperados en el año
treinta de la vida de Moisés”.
“En la última caravana recientemente llegada, les
apareció como un mensajero celestial el anciano patriarca Isesi”.
“La Escuela Iniciática de Pozo Durba
estaba pues de fiesta con la llegada de tan ilustre personaje, que era todo un archivo
de los conocimientos de la más antigua ciencia oculta de los Templos de On y de Sais. Moisés no le había
conocido personalmente pero sí de nombre, y Jetro
había sido compañero de estudios y de Iniciación”.
“En la misma fecha realizaron las pruebas, y en la
misma noche ocurrió para ambos “la muerte y resurrección de Osiris”, como el
lenguaje de los Templos llamaba al desdoblamiento consciente provocado por los
Hierofantes maestros, a los que salían triunfantes de todas las pruebas y observancias
a que eran sometidos los que pedían la Iniciación en los Grandes Misterios de
Dios, de los mundos y del alma humana”.
Vemos
así que la tradición y enseñanza en los Santuarios de la Luz,
siguieron el orden impreso por el Gran Maestro desde los principios en
que el ser humano – desarrollada su conciencia – estuvo capacitado para captar
estas altísimas cumbres de la Sabiduría Sagrada.
En
nuestros días, las Obras transmitidas por la Mensajera del Cielo, abre las
puertas de nuevos conocimientos que ahora el ser humano puede llegar a asimilar
y, más aun, a encarrilar su vida por esos caminos
plenos de luz, de sabiduría y de amor.
Del capítulo “Jhasua
y la Santa Alianza” de Arpas Eternas.
A su regreso a Nazareth desde el
Santuario-Madre Esenio en las alturas de Moab, donde
fuera consagrado “Maestro de Divina Sabiduría”, Jhasua
fue informado de que la Santa Alianza por Él fundamentada, iba creciendo
secretamente, tomando admirables proporciones. Cada hogar esenio era una
Escuela-Refugio donde se aprendía una lección, se tomaba una consigna y se
dejaban anotados los nombres de los nuevos adherentes.
“Un fuerte lazo de fraternidad se
iba anudando de corazón a corazón, olvidando viejos agravios y resentimientos,
perdonándose las deudas, compartiendo el techo, la mesa, los vestidos, los
alimentos, como si fueran una sola familia que se unía para resistir al invasor
espúreo y malvado, que atropellaba hasta los más
santos y puros sentimientos”.
“La consigna: el amor
contra el odio; la razón contra el fanatismo; la igualdad contra la
prepotencia, uno para todos y todos para uno”.
Más adelante Jhasua
con Judá y Faqui mantienen un encuentro con el
Príncipe Jesuá y adherentes de la Santa Alianza. El
Maestro les dirige la palabra diciendo:
“Educar los pueblos en el noble
desinterés que conduce a la fraternidad y al amor de los unos para los otros,
anula la separatividad cruel de lo tuyo y
lo mío; es una jornada larga y pesada amigos míos, y esa será la obra
de la Santa Alianza, si cada uno de nosotros se constituye en un apóstol de la
unidad nacional primero, y de todo el mundo después”.
Nota: Este pasaje de “Arpas Eternas”
nos muestra la cumbre a la que debe llegar el hombre terrestre que aspira a
subir la escala de la perfección: el desinterés, o sea, el inegoísmo.
Nunca habrá felicidad completa, si hermanos nuestros de cualquier procedencia
que fueren, sufren esclavitudes, hambre, explotación y miseria. Los pueblos
conquistadores que avasallan a otros con guerras destructivas, deben aprender
que nadie puede ser feliz con la desgracia de los demás. La Ley y
su instrumento, la Naturaleza, siempre equilibran las cosas más tarde o más
temprano. Aquellos que hoy menosprecian a otros pueblos, abrogándose la
potestad que no tienen, de llevarles la destrucción con guerras de extrema
crueldad, o por astutas combinaciones financieras, deberán responder a la
Justicia Divina, por la soberbia inaudita de sentirse superiores y por esa
razón, como dueños de las vidas y bienes que no les pertenecen.
Razonemos: la Fraternidad Kobda, formada por seres verdaderamente superiores en
desarrollo evolutivo, intelectual y culturalmente a las poblaciones de la época
en la cuál debieron actuar, ¿qué hicieron?....
Acaso, ¿avasallaron a esos pueblos,
los dominaron por la fuerza bruta o los engañaron con mentirosas
proposiciones? ¡No! Rotundamente no, jamás.
Muy al contrario, los
educaron, les proporcionaron enseñanzas que elevaron y dignificaron a esos
seres primitivos. Así, con gran solicitud y perseverancia, poco a poco, en
unos mil trescientos años, consiguieron domeñar a la bestia de
instintos feroces, transmutando las bajas vibraciones en otras de
cualidades mucho más sutiles y radiantes.
De ahí, que los Kobdas
lograron el bien supremo de la paz y la armonía entre diversas etnias y
culturas diferentes entre sí, y establecieron la Gran Alianza de las Naciones
Unidas en tres continentes de esa remota edad.
Dicho esto, analicemos la parte
correspondiente a los depredadores llenos de vanidad y soberbia. Los Egos de
esos dirigentes, ante la grande desviación de las personalidades que
prohíjan, miden los desastres cometidos por dichas entidades, conociendo que
han tomado un camino que los lleva hacia el trágico final de su desintegración,
si no corrigen dicho sendero tenebroso.
(Ver en “Moisés” estos hechos en el capítulo “El Hierofante Isesi de Sais”). Para ello,
la Ley de Justicia que sincroniza las vibraciones emitidas por los
seres, puede ofrecerles varias oportunidades de redención si es aceptada
por dichas entidades, y una de ellas es la de re-encarnar
en cuerpos de esas mismas razas y pueblos masacrados, sufriendo así en carne
propia similares padecimientos de los que son o fueron sus víctimas.
La soberbia es la madre de todos
los males y corrupciones, porque atenta directamente contra la Ley del Amor y
la Fraternidad Universales.
Tal como tantas veces reiteran las
enseñanzas de las Obras, en dichos del Divino Maestro: “Dios da su
Luz a los humildes, y la niega a los soberbios”.
Por eso, queridos hermanos, las
palabras de nuestro Instructor Eterno son Luz y son Vida. Como escribió el
profeta Isaías: “¡Cuán hermosos son los pasos de aquél que baja de los montes
trayéndonos la paz, la salud y la vida, dándonos la salvación!” …así vio en sus
místicas contemplaciones el gran siervo de Dios al Redentor, seis siglos antes
de Su encarnación, bajando de las alturas de los Santuarios esenios, llena su
alma de elegido de las santas vibraciones de esos verdaderos centros de la Sabiduría
Divina, portando la paz, el amor, la verdad y la vida.
La gran Fraternidad Kobda de la prehistoria, mediante inauditos esfuerzos y
sacrificios, consiguió establecer en la humanidad de tres continentes de esa
lejanísima época, la Edad Dorada, cuyo delicado aroma y sus
melodías plenas de belleza, subsisten todavía en el inconsciente colectivo de
los pueblos, como una lejana remembranza simbolizada en la “Arcadia feliz”
cantada por los grandes vates de la antigüedad. Allí no existía lo tuyo
y lo mío, porque todo era para el natural disfrute de todos los que vivían
bajo ese gran manto protector de la “Gran Alianza de las Naciones Unidas”,
magistralmente conducidas por el genio de Abel, de Bohindra,
de las Matriarcas y Patriarcas que actuaron en ese momento estelar de la
humanidad, que tan profundamente añoramos.
¡Que Fraternidad Cristiana
Universal sea la precursora y cumplidora de esa consigna esenia: uno
para todos y todos para uno, mandato que era ley en las más
antiguas Hermandades y Escuelas de Divina Sabiduría! Iniciado en una de las
ramas provenientes de aquéllas, Alejandro Dumas inmortalizó la consigna en su
obra más famosa, logrando que dicho mandato ético, sea reconocido
universalmente.
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“¡Dichosa edad y siglos dichosos
aquellos a quien los antiguos pusieron nombre de dorados, y no porque en ellos
el oro (que en ésta nuestra edad de hierro tanto se estima), se alcanzase en
aquella venturosa edad sin fatiga alguna, sino porque entonces los que en ella
vivían ignoraban estas dos palabras de tuyo y mío!”
(“Don Quijote de La Mancha” –
capítulo XI) *
(Miguel de Cervantes Saavedra: Alcalá de Henares 1547 + Madrid 1616 –España.)
• Se trata del notable discurso de Don
Quijote a unos cabreros que le ofrecen hospitalidad y alimentos a él y a su
escudero, Sancho Panza. Por supuesto que es más extenso, por eso la indicación
para los que deseen leerlo completo. Les aseguro que vale la pena.
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Tomemos
de “Moisés, el Vidente del Sinaí”, cap. “El Super-Intendente Virrey”, cuando la
Obra explica y desarrolla breve pero concisamente una gran enseñanza de orden
espiritual muy elevado.
El
Inquisidor y el Penitenciario del Tribunal de los Hierofantes del Templo de
Menfis, eran dos personalidades reencarnadas de Egos Superiores pertenecientes
a la alianza del Cristo, que habían estado a su lado en otras etapas
misioneras: uno era Gaudes y el otro Adonai, de
relevantes actuaciones en tiempos de la quinta encarnación mesiánica del
Espíritu-Luz en la personalidad del Maestro Abel, en los comienzos de la
Civilización Adámica: “Ambos tenían un extraordinario cultivo de la
fuerza mental, y con ella realizaban un secreto apostolado de justicia, de bien
y de ayuda mutua”.
La
frase habla por sí misma, haciendo innecesario agregarle algún comentario.
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“Moisés”, capítulo: “Siete años después”:
“Plenamente
conscientes Jetro y Moisés de la severa clausura
necesaria en los Santuarios dedicados a manifestaciones extraterrestres
de orden elevado en aquel recinto cuya única entrada la guardaba la
gran lámina de mármol en que estaba grabada en alto relieve la imagen del Rey
Anfión de Otlana, no entraban sino ellos dos al
principio, hasta que tres años después fueron dando entrada a aquellos de sus
alumnos en quienes vieron manifiestas condiciones y facultades espirituales muy
a tono con lo que pensaban, sentían y querían sus maestros”.
De
la misma Obra, o sea, “Moisés, el Vidente del Sinaí”, extraemos un pasaje del
capítulo “La Escuela de Moisés”, en el cuál podemos observar, continuando con
la enseñanza transcripta arriba, el poder del pensamiento y de la
energía de la mente cuando es utilizado para hacer el bien.
En
dicho pasaje vemos a Moisés y su tío el Patriarca Jetro,
conversando a solas en preparación de la Escuela de Divina Sabiduría del
Desierto:
Moisés
desea aclarar la razón de que Clavelina – una de las siete hijas adoptivas del
Patriarca Jetro – se vea excluida de participar en la
Escuela en preparación; Jetro le responde que la
causa estriba en que Clavelina es sordo-muda, y agrega: “Sólo hace tres años
que está aquí, y yo gasto una hora cada día para un trabajo mental en
beneficio de ella. Hasta hoy he conseguido mucho, porque ha cambiado
completamente el carácter huraño y esquivo que tenía; tanto que ni tú te has
apercibido de su defecto”.
“En
mis largas meditaciones he pedido y preguntado al Invisible por
ella, y la respuesta me ha llegado: “Espera y confía, que todo llega a su
tiempo”.
Continuamos
con “Moisés”, ahora en el capítulo “Treinta años”:
“En
los últimos cuatro años, habían tomado esposo seis de las hijas de Jetro, quedando sólo Clavelina, la que diez años atrás era
sordomuda, y que había sido curada por fuerzas mentales puestas en actividad
por los Hierofantes, cuando entregados al Infinito en la meditación, se
convertían en trasmisores de todo lo grande y bueno que emana de la Eterna
Potencia Invisible”.
Culminemos
estas líneas del mismo capítulo, con el pasaje donde Moisés le dice a Séfora, su esposa, mientras Jetro
escuchaba:
“Mi
madre te amará como a una hija siendo tú mi esposa. Tu hijo que adopto
debe nacer donde yo nací. No yo, tío Jetro,
sino los ángeles de Dios extienden velos sobre la inocencia ultrajada”.
“¡Y
qué grande en sus obras será el hijo de tal acto de amor heroico!”
¿Tuvo
acaso el anciano la visión premonitoria de lo que fue Essen, creador de los
Esenios, precursores, maestros y cronistas de Jhasua de
Nazareth, fundador del Cristianismo quince siglos después?”.
En
este pasaje que vamos estudiando, la luminosa inspiración del canal trasmisor
de la Obra, nos permite avizorar que, de un acto carnal compulsivo y obligado
por la barbarie de los cultos de los piratas del Mar Rojo, la Ley Divina
plasmó un templo en la materia formada en el seno de la
muchacha ultrajada, para alojar en el mismo, a un espíritu misionero de grande
evolución perteneciente a la Santa Alianza del Cristo, y así surgió a la vida
Essen, fundador de la Fraternidad Esenia. Más adelante, en la epopeya gloriosa
de Jhasua de Nazareth, fue uno de sus grandes amigos
y servidores: Filón (Philon) de Alejandría.
“Moisés”, capítulo “El Pueblo de Abrahan”:
Recordemos
la emocionante escena que tuvo lugar cuando Moisés, al regreso de las tierras
de Gesen, es conducido por su madre, la princesa Thimetis, a la alcoba donde ha nacido su hijo
espiritual.
“Moisés
contempló un rato al pequeño que le llamaría padre y pensó con dolor en el que
era su padre, la pobre víctima del fanatismo inconsciente y malvado de quienes
buscaban la justificación y la amistad de lo infinito, sacrificando honras y
vidas humanas. A su evocación intensa y amorosa, aquél ser le apareció en el
acto, como si ya de antes hubiera estado velando su cuna”.
“Es
mi hijo – dijo sin palabras la aparición. Soy dueño de esa materia, pero no del
alma que la anima, y que es más tuya que mía. Es la misma esencia
espiritual que animó al padre de tu único amor humano, Profeta del
Altísimo, es el alma de Aton – Mosis,
el médico que te vio nacer y que amparó a tu augusta madre en aquellos días
difíciles y lejanos”.
LOS
SETENTA:
De “Arpas Eternas” – Cap. “Los Secretos del Padre”
(fragmentos):
“Una
epidemia desarrollada en Séphoris, que alcanzó a
varias aldeas del norte de la llanura de Esdrelón,
les absorbió cerca de cuarenta días, en los cuáles los discípulos comenzaron a
percibir que casi todos ellos iban adquiriendo lentamente poderes y fuerzas
hasta entonces inadvertidas por ellos mismos”.
“Observaron
que cuando sus deseos benéficos para sus semejantes iban unidos como en una
orden expresa al poder y amor de Cristo hijo de Dios vivo,
tenían efectos sorprendentes sobre los atacados de la peste, y, en general,
sobre los atormentados por otros dolores y dificultades”.
***********
Y
como el dolor tiene a veces claridades de lámpara maravillosa, de aquella
epidemia azote de Séphoris y las aldeas vecinas,
resultó un considerable número de nuevos seguidores del Profeta Nazareno. ¡Sólo
Él sabía consolar!... ¡Sólo Él comprendía todos los dolores humanos!... ¡Sólo
Él tenía un remedio eficaz para cada una de las tremendas angustias que les
atormentaban!
“Ya
no eran sólo doce que le seguían. Eran setenta que
habían quedado sin familia, sin parientes ni amigos”.
“En
la noche negra de su angustia, sólo oyeron una voz amiga, dulce como una
canción de amor que les decía:
“Venid
a mí los que tenéis sobre vosotros pesares y cargas que no podéis llevar. Yo os
aliviaré”.
“Y
corrieron en pos de Él”.
“Y
seguido de todos ellos se encaminó hacia el Monte Carmelo, a buscar entre los
solitarios de aquel santuario de grutas donde estuvo en su adolescencia, albergue
y cultivo espiritual para sus nuevos discípulos”.
“Todos
eran de familias pertenecientes a la Fraternidad Esenia y del grado primero, al
que pertenecía la gran mayoría de los buenos israelitas adoradores sinceros del
Dios de Moisés”.
“Los
setenta nuevos discípulos del Gran Profeta Galileo, fueron a engrosar aquella
oculta población de seres desesperanzados de la vida, en los cuáles sólo Él
podía despertar esperanzas nuevas para el porvenir”.
***********
“Y
con este pensamiento fijo, lleno del ardiente fuego de su fe y de su amor los
presentó a los ancianos maestros suyos que fueron, con estas tiernas y
sencillas palabras:
“Todo
cuanto hiciereis por estas almas que gimen como el pequeñuelo huérfano de su
madre, por mi lo hacéis, y el Padre os compensará largamente aun en esta misma
vida”.
***********
¡Monte
Carmelo! Karmel: Jardín de Dios, Viñedos de
Dios, nos dice este nombre en idiomas árabe y hebreo. En tus grutas los esenios
solitarios trabajaron con su fuerza mental y con sus cuerpos para llevar
la Energía Crística a los seres que cruzaban
sus caminos. En ti, los grandes Profetas Elías y Eliseo, abrieron los
Portales de esa divina energía, para afirmar la Ley de Dios y Su Presencia
Eterna. Cerca de ti, “la Sunamita”, y su esposo, atendieron en su hogar
con amor reverente al Profeta Eliseo, a quién ellos llamaban “el hombre de
Dios”, y Eliseo, como fiel instrumento de la Divinidad, pudo hacer retornar
la vida a su primogénito, herido en el campo por un rayo. Y del Carmelo nació
la congregación religiosa de los Carmelitas, donde tan elevado trabajo
espiritual realizaron dos almas de la Santa Alianza del Cristo: Teresa de
Ávila, y Juan de la Cruz.
Y
a este Monte Sagrado, Jhasua llevó a sus “Setenta
Discípulos”, para que fueran iniciados por los maestros esenios en la Ciencia
de Dios y de las Almas….
***********
Hermanos:
conmemorando los setenta años de nuestra F.C.U., sentí la necesidad de
mencionar a los Setenta Discípulos que son citados breve pero
concisamente en “Arpas Eternas”, como acabamos de leer.
No
sabemos sus nombres, no conocemos los caminos que siguieron ni sus obras que,
seguramente, habrán sido bellas y útiles para la mayor gloria del Maestro que
los reunió bajo Su Manto esplendoroso.
Y
me parece verles reunidos alrededor de la Tabla Redonda de los Adeptos en los
Santuarios de la Luz, en seguimiento de su Divino Instructor, al que servirán
por los siglos de los siglos.
Por
eso, he estimado propicia esta oportunidad para recordarlos con reverente
amor.*
* (El
Evangelio de Lucas los menciona en el capítulo 10, y según este evangelista, es
a ellos que el Maestro les ofrece esa parábola inmortal: “Mirad los campos
cubiertos de la mies lista para la cosecha. La mies es mucha y los obreros
pocos. Roguemos pues, al dueño de la mies, que envíe obreros para cosechar su
mies”.
***********
¡Estos
son los mensajes que las Obras de Mamina a través de
sus enseñanzas sublimes, van inscribiendo en nuestro Íntimo (Yo Superior),
iluminando y esclareciendo nuestras conciencias, y acrecentando las capacidades
de asimilación de nuestro entendimiento!
Ahora, llegando en estas fechas a los Setenta Años de
haber sido fundamentada Fraternidad Cristiana Universal por el Pensamiento Crístico, podemos afirmar que las Obras se han plasmado y
arraigado en los planos espirituales, psíquicos y mentales de las porciones de
la humanidad, cuyas individualidades o personalidades, respondan al
llamado de la Última Alianza del Cristo, el Ungido, nuestro Maestro
y Conductor sempiterno.*
* (Ver
en “Llave de Oro-Siete Portales”: “La Última Alianza”)
¡ES LA MIRADA DEL CRISTO QUE NOS
GUÍA PARA NUESTRA LIBERACIÓN COMO ESPÍRITUS, CHISPAS DE VIDA INMORTAL, SURGIDAS
DE LA ENERGÍA ETERNA!
28 de Marzo 1938 - 28 de Marzo 2008
¡NEGHADÁ!
Cada uno tiene su llave
que el Cristo le ha entregado
para abrir el Templo
que en Neghadá se ha conservado.
Es
Templo de Amor, de Sabiduría,
de Ciencia…
No es Templo de Justicia,
la Justicia lo ha salvado.
En
él habrán trascendido
el Espacio y el Tiempo:
Es sólo Presencia…
Neghadá tiene un corazón:
¡Es el punto Neutro
de la Crística unión!
Santuario Nebai
Octubre de 1975
Celia Marchetto
*Prov. La Pampa 1932 - + Bs. Aires 1994
Argentina
Queridos Hermanos: les dejo a todos
mi más amoroso abrazo fraternal, pleno de la más alta emoción y agradecimiento
a nuestros Hermanos Mayores, que llevaron adelante esta sublime misión,
abriendo sendas de luz en la oscuridad de la espesura.
PAZ,
ESPERANZA Y AMOR
Carlosalejandro origen del documento