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LA GLORIA DE BETLEHEM

(de
"Arpas Eternas" - extractos)
Queridos Hermanos:
Al llegar estas fechas en las que conmemoramos el Nacimiento del Divino
Maestro, qué homenaje puede ser mejor que transcribir el relato que la gran
Servidora del Cristo ha inscripto en las páginas de "Arpas Eternas".
Tan sólo, me he permitido subrayar algunas frases que juzgo personalmente, como
dignas de estudio y de reparar en sus conceptos.
Porque nos indican que el Nacimiento de Yhasua, tuvo características sublimes
de tanta profundidad espiritual, que lo hace único dentro de la historia de la
humanidad. Arpas Eternas, como así también las demás Obras de FCU., contienen
dentro de sí, gemas preciosas de enseñanzas elevadísimas, que nos llaman a
profundizarlas para extraer de ellas, lo más hermoso de sus contenidos:
"¡Los días volaban!... volaban como pétalos de flores que lleva el viento
por valles, montañas y praderas; y cada uno de esos días, jirón de luz
desmenuzado por los inexorables dedos del tiempo, le decía a Myriam con su
voz sin ruido, que se acercaba el gran acontecimiento de su divina maternidad.
Una radiante visión color de amatista y oro le había cantado en un atardecer de
otoño, una melodía jamás oída por ella:
"Dios te salve, Myriam!... ¡Llena eres de Gracia!.... ¡Bendita tú entre
todas las mujeres!...
¡Y bendita en el que saldrá de ti, el cuál será llamado Hijo del
Altísimo!
¡Aleluya, Myriam!... ¡Aleluya!
"¡Canta, mujer del silencio, canta porque tu gloria sobrepasa a todas las
glorias, y en esta hora solemne, se ha fijado tu ruta de estrellas por los
siglos de los siglos!"
***
"¡Myriam!.... le había dicho el mismo Espíritu-Luz, el inolvidable día en
que era coronada de rosas para desposarse con Joseph. -
¡Myriam!.... La Luz Eterna del Amor Universal me permite asociarte a la misión
redentora que me traerá pronto a la Tierra"
***
Y el Espíritu-Luz que debía ser su primogénito, le
había dicho más en el íntimo lenguaje oculto y
secreto, conocido por las almas cultivadas en las altas facultades de
la psiquis humana:
"¡Myriam!... Mi acercamiento a ti será tu gloria por los siglos de
los siglos, pero será también tu martirio tan profundo y hondo, que te
llamarán los hombres Dolorosa y será tu símbolo un
corazón... el "tuyo", atravesado por siete espadas".
"¡Myriam!... El Apóstol de la Redención arrastra en pos de sí el dolor, el
oprobio y el anatema de la inconsciente humanidad a la que
trae el divino mensaje; dolor que alcanza a todos aquellos que de más cerca comparten la divina carga de Luz y de
Sabiduría, de que Aquél es portador"
"Paladines de la Verdad, de la Sabiduría y del Amor, venimos a la
inmolación, y quien más se acerca a nosotros, más duramente inmolado
será.
"¡Myriam!... en este incienso y esta mirra que quemas sobre el altar
cubierto por tus azahares blancos, llega hasta Mi, la
heroica aceptación de tu alma, de ser la más íntima aliada
en la misión redentora que me trae a tu lado.... ¡Seas bendita por
siempre, mujer divinizada por el Amor, por el sacrificio y por la
maternidad!"
***
"Y Júpiter y Saturno seguían su marcha nupcial a través de los espacios
infinitos...
Era el año 747 de la fundación de Roma, 8967 de iniciada la Civilización Adámica,
únicas fechas exactas y de posible comprobación que podemos dar para
orientación de los estudiosos.
Ambos planetas se dirigían hacia los dominios zodiacales de Piscis,
estrechamente vinculado por entonces a los destinos del gran pueblo seguidor de
Moisés.
¿Dónde se unirían los dos radiantes viajeros? ¿En cuál de los doce palacios
zodiacales estaría la magnífica cámara nupcial de los amantes celestes?
Y la mirada de los sabios penetraba los abismos en busca de la gran verdad.
¡PISCIS!, gritaron todos a una voz, cuando les vieron darse allí el abrazo
supremo, mientras el solsticio de invierno cubría de nieve la
tierra de promisión vislumbrada por Moisés; y en el éter azul, el rojizo Marte,
corría también presuroso hacia Piscis para cubrir con la púrpura de sus
cendales flotantes, el resplandeciente himeneo de Júpiter y Saturno.
La reunión de los tres planetas era la eterna clarinada que marcaba la
hora exacta, precisa, inexorable, en que el Hombre de Dios
abría sus ojos humanos a la vida física sobre el Planeta Tierra, para la
postrer inmolación, la que coronaba su gloriosa y larga carrera de Mesías
Instructor de humanidades"
***
"Myriam, Joseph, Sara y Elcana, únicos seres humanos que
presenciaron el alumbramiento del Verbo de Dios, cayeron en hipnosis
extática, por la fuerza de vibración del gran espíritu que tomaba
posesión de su materia para una vida terrestre".
Los fluidos sutiles y penetrantes de las purísimas Inteligencias que
apadrinaban la conjunción planetaria que ya conocemos,
no pudieron ser resistidas por la débil materia física de
los cuatro seres presentes, y tan de cerca inmediatos al
acontecimiento.
Joseph y Elcana sacudieron más pronto el sopor suavísimo y profundo que
les invadiera, y que ellos inconscientemente calificaron de sueño
letárgico, producido por exceso de incienso y mirra que se quemaban en las
ascuas de un pebetero. Ellos despertaron a Sara, porque el recién nacido se
quejaba quedo, suavísimo, querubín de rosa y nácar, yaciente en la
blancura del lecho de la madre, aún sumergida en las brumas radiantes de la
hipnosis".
***
Hasta aquí los breves extractos del pormenizado
relato de "Arpas Eternas" sobre este gran acontecimiento, que marcara
con huellas indelebles la historia de esta humanidad.
Hay un antes y un después del Nacimiento del Maestro en su
última encarnación mesiánica
La Obra nos ofrece con la sencillez de la realidad, la narración de los hechos
verdaderos de esos momentos gloriosos, y también, nos da algunas claves de lo
sucedido en los planos espirituales, etéricos y
físicos que me he permitido remarcar en mi afán de ofrecerlas a mis hermanos de
la gran Fraternidad del Cristo.-
Como colofón a este mensaje de amor fraterno en estas fechas, reproduzco a
continuación un bellísimo e inspirado poema del gran poeta de Nicaragua,
Rubén Darío:
LOS TRES REYES MAGOS
Yo soy Gaspar. Aquí traigo el incienso.
Vengo a decir: La vida es pura y bella.
Existe Dios. El amor es inmenso.
¡Todo lo sé por la Divina Estrella!
Yo soy Melchor. Mi mirra aroma todo.
Existe Dios. Él es la luz del día.
La blanca flor tiene sus pies en lodo.
¡Y en el placer hay la melancolía!
Soy Baltasar. Traigo el oro. Aseguro
que existe Dios. Él es grande y fuerte.
Todo lo sé por el lucero puro
que brilla en la diadema de la Muerte.
Gaspar, Melchor y Baltasar, callaos.
Triunfa el amor y a su fiesta os convida.
¡Cristo resurge, hace la luz del caos
y tiene la corona de la Vida!
¡GLORIA A DIOS EN LO MÁS ALTO DE LOS CIELOS Y PAZ EN LA TIERRA A LOS HOMBRES DE
BUENA VOLUNTAD!
¡Un abrazo fraternal y felicidades
para todos vosotros!
Carlosalejandro origen del documento