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EL CRISTO


 Carlos Alejandro Villone
1.934 - 2.019




F.C.U.

 

CUARENTA AÑOS! (In memoriam)

 

CRISTO:

“No andas en sombras si mis pasos sigues

Y las tinieblas huirán de ti,

Y mi lumbre de vida en tu camino

Te seguirá hasta el fin…

(Diálogo I del Portal Primero de la Paráfrasis de la Imitación de Cristo)

 

¡Sean estas estrofas sublimes las que abran este humilde homenaje ofrecido a la memoria de J. Rosalía Luque Álvarez, nuestra inolvidable Maestra que desde los planos espirituales nos guía con su perenne amor!

En Negadá, en la isla del Delta Argentino que ella eligiera para residir y laborar, un 31 de julio del año 1965, Mamina dejó su morada terrestre, para remontarse en raudo vuelo hacia las regiones de la Luz Eterna.

¡Bienvenida mensajera de la Paz, bienvenida heroica servidora del Cristo!, cantaron los coros de los Santos, de los Héroes y de los Mártires… la Santa Milicia de Cristo, al llegar su alma a los Portales de la Vida Infinita…

Para este homenaje a Mamina, qué mejor que sentir vibrar su Íntimo, su Yo Superior ebrio de Amor, de Fe y Esperanza, volcado en los escritos de ese, su Huerto Interior, jardín inmarcesible de las rosas bermejas de los heroicos renunciamientos, de los lirios de las santas virtudes, los laureles de la más santa Victoria, que para un alma es unirse para siempre al Divino Maestro.

¡Acállense todos los rudos sonidos de este mundo enloquecido, sosiéguense las ansiedades inútiles, cálmense por unos momentos los pensamientos vanos… ¡Silencio…! ¡Es la hora solemne de sentir la Palabra, el Verbo que nos habla de la eternidad, de la paz, de la serena beatitud! ¡Escuchemos!...

 

***

 

“¡Oh, Divino Maestro Jesús!... ¡La dicha de seguirte de cerca, de oír tu voz, de inundarme con la luz divina de tu mirada, que es ala que levanta mi espíritu… es todo cuanto quiero y cuanto pido y cuanto anhelo en esta vida mía!

(Fragmentos de “Buscándote voy…” – “El Huerto Escondido”)

***

 

“Y me trasplantaste de aquellas tierras de fuego y arenas que me consumían…, y llevándome a un fresco y delicioso invernáculo, me decías con inefable ternura:Yo Soy el buen jardinero que siembro la buena simiente y lo hago nacer y crecer de modo que las avecillas del campo aniden en sus ramas, y las bestias de la selva se cobijen a su sombra. Y ahora serás como el árbol plantado a la corriente de las dulces aguas que a su tiempo dará flores y frutos; y su hoja de perenne verdor, no caerá ni se marchitará jamás!...

(Fragmento de “Como arbolito en el desierto” – “El Huerto Escondido”)

 

***

 

Tu has dicho: “No busco adoradores de mi persona, sino continuadores de mi obra”. Pero yo en mi pequeñez y miseria, en mi pobreza espiritual, no soy capaz de proseguir tus caminos continuando tu obra, si no es movida, impulsada por la fuerza avasalladora de un amor sin límites, de un amor que jamás dijo “basta”, de un amor que jamás colma la medida, porque  el amor tuyo, Señor, tampoco tiene medida”.

(Fragmento de “¡Maestro, sólo Tu!” – “El Huerto Escondido”)

 

***

 

“Y ya no tengo sed sino de oírte inmóvil, arrobada, absorta, pendiente de tu palabra y diciéndote como la contemplativa María de Bethania:

Maestro!... ¡Maestro!... Estaría una eternidad oyéndote!...

(Fragmento de “¡Siempre fuiste mi Maestro!” – “El Huerto Escondido”)

 

***

 

“Y así junto a esa puerta excelsa y aún cerrada para el alma proscripta en la Tierra, paréceme oír una voz suave, acompañada de un salterio, más suave aún, que canta: ¡Alma espera!... ¡alma sufre!... ¡que muy cerca está y a tu lado está el que esperas y buscas en tu andar desconsolado!... Y el alma sufre, y el alma espera y llama y busca ante esa puerta que Tú,   Divino  Maestro mío, mago sublime del templo del Amor, abrirás un día para mi cuando en el gran libro de las vidas heroicamente cumplidas, pueda yo escribir con caracteres de fuego como Tú lo hiciste en la hora de tu glorioso holocausto: ¡todo fue consumado!

(Fragmento de “A la puerta del Santuario” – “El Huerto Escondido”)

 

***

 

Cristo: “¡No puedes desmentir tu origen, Albadina de Venus, nacida en esta tierra siempre bajo la influencia de aquel planeta que te hace sentir la nostalgia de tu destierro y el intenso efluvio de amor de los Jardines de Odina!”

(Fragmento de “Esperando al Amor” – “El Huerto Escondido

 

***

 

Cristo: El Eterno Absoluto no destruye jamás sus creaciones, sino que las impulsa a una eterna transformación ascendente desde la chispa viva emanada de Sí Mismo, hasta la inmensa hoguera capaz de abrasar un mundo!

¡Que tal es el alma purificada!...

¿Piensas acaso que el Eterno Poder crea obra perecedera?...

Desde el imperceptible átomo de vida que su aliento soberano esparce en el éter de todos los mundos, como origen y principio único   de  toda creación y de toda forma, desde la flor hasta la bestia y desde el  gusano hasta el hombre, no es más que el cumplimiento inexorable de la Ley  de Evolución y jamás el aniquilamiento, pues lo que llamáis muerte es un descanso periódico al principio inteligente que es apartado a intervalos de la materia, manifestación de su vida, y que a la vez le causa fatiga, lucha incesante, derrotas y dolores”

(Fragmento de “Háblame Señor que te escucho” – “El Huerto Escondido”)

 

***

 

“¡Si el alma purificada es una luz, y todas las almas caminamos hacia un punto fijo, cuando todos lleguemos a ese punto, todas las luces no forman más que una sola luz, una sola claridad, un solo eterno y divino resplandor!

(Fragmento de “Los Mundos de Luz” – “El Huerto Escondido”)

 

***

 

De: “Paráfrasis de la Imitación de Cristo”: “La Hora del Amor” (frag.):

Arrobada el alma por la Presencia Divina que siente en sí le escucha silenciosamente:

 

Voz de Cristo:

¡Palomita del valle solitaria

que diste un vuelo hasta mi cumbre

azul!

La puerta de mi alcázar está abierta

¡La he abierto Yo para que entraras

tu!

 

.. .. .. .. .. .. .. .. .. ..

 

¿Nada me pides ¡oh!, Amada mía?

¿Nada quieres de aquel tierno Jesús,

Del Cristo que estudiaste paso a paso

De su cuna en Belén hasta la Cruz?

 

¿Quieres tesoros de profunda ciencia

O el ancho espacio sideral correr?

¿Quieres ver como surgen en miríadas

Los mundos del omnímodo Poder?

 

¿Quieres ver en los Reinos celestiales

A millares de almas en la Luz?

¿Quieres ver en los cielos superiores

Esas vidas de eterna plenitud?

 

¿Quieres entrar en el profundo arcano

De la áurea Luz que todo lo auscultó,

Sin dejar el más leve pensamiento

Que cual meteoro en la extensión cruzó?

 

La Verdad y la Luz, potencias sumas

De la Eterna y Divina Perfección,

Archivan en el Libro de la Vida

Todo cuanto en la Vida es vibración.

 

¡Habla, tórtola mía, no enmudezcas

En esta hora de divina unión!...

Voz del Alma:

¡Soy pequeña, Señor, para todo eso!

¡Yo sólo quiero tu inmortal Amor!

 

***

 

EN EL SANTUARIO DEL AMOR DIVINO:

Canto IV (fragmento):

El alma escucha absorta como una música lejana la Voz Divina que la invita y llama.

 

Cristo:

Las orillas del lago Tiberíades

Me escucharon decir:

“Venid a Mi los que tenéis tristezas

Los que solos lloráis, venid a Mi”.

 

Venid todos en compacto enjambre

Tengo llenas mis ánforas de miel;

¡Pecadores y justos, venid todos

De mis ánforas llenas a beber!

 

Almas tristes que vais por los caminos

De la vida cansados de gemir,

Sin un faro que alumbre vuestros pasos

¡Venid todos a Mí!

 

Pobres almas heridas por el odio

Que vagáis por senderos de dolor,

Con mis brazos abiertos os espero

Y con mi cáliz que rebosa Amor.

 

Ven María de Mágdalo a mis plantas

Con tu esencia de nardos para Mí,

Con tu llanto de amor que te redime

¡Y arrastra multitudes tras de ti!...

 

Josefa Rosalía Luque Álvarez (Mamina)

   18 de marzo de 1893 - 31 de julio de 1965

 

Carlosalejandro     origen del documento