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CUARENTA AÑOS! (In memoriam)
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CRISTO:
“No andas en sombras si mis pasos sigues
Y las tinieblas huirán de ti,
Y mi lumbre de vida en tu camino
Te seguirá hasta el fin…
(Diálogo I del Portal Primero de la Paráfrasis de la Imitación de Cristo)
¡Sean estas estrofas sublimes las que abran este
humilde homenaje ofrecido a la memoria de J. Rosalía Luque Álvarez, nuestra
inolvidable Maestra que desde los planos espirituales nos guía con su perenne
amor!
En Negadá, en la
isla del Delta Argentino que ella eligiera para residir y laborar, un 31 de
julio del año 1965, Mamina dejó su morada terrestre, para remontarse en raudo
vuelo hacia las regiones de la Luz Eterna.
¡Bienvenida mensajera de la Paz, bienvenida
heroica servidora del Cristo!, cantaron los coros de los Santos, de los Héroes
y de los Mártires… la Santa Milicia de Cristo, al llegar su alma a los Portales
de la Vida Infinita…
Para este homenaje a Mamina, qué mejor que sentir
vibrar su Íntimo, su Yo Superior ebrio de Amor, de Fe y Esperanza, volcado en
los escritos de ese, su Huerto Interior, jardín inmarcesible de las rosas
bermejas de los heroicos renunciamientos, de los lirios de las santas virtudes,
los laureles de la más santa Victoria, que para un alma es
unirse para siempre al Divino Maestro.
¡Acállense todos los rudos sonidos de este mundo
enloquecido, sosiéguense las ansiedades inútiles, cálmense por unos momentos
los pensamientos vanos… ¡Silencio…! ¡Es la hora solemne de sentir la
Palabra, el Verbo que nos habla de la eternidad, de la
paz, de la serena beatitud! ¡Escuchemos!...
“¡Oh, Divino Maestro Jesús!... ¡La dicha de
seguirte de cerca, de oír tu voz, de inundarme con la luz divina de tu mirada,
que es ala que levanta mi espíritu… es todo cuanto quiero y cuanto pido y
cuanto anhelo en esta vida mía!
(Fragmentos de
“Buscándote voy…” – “El Huerto Escondido”)
***
“Y me trasplantaste de aquellas tierras de fuego
y arenas que me consumían…, y llevándome a un fresco y delicioso invernáculo,
me decías con inefable ternura:“Yo Soy
el buen jardinero que siembro la buena simiente y lo hago nacer y crecer de
modo que las avecillas del campo aniden en sus ramas, y las bestias
de la selva se cobijen a su sombra. Y ahora serás como el árbol plantado a la
corriente de las dulces aguas que a su tiempo dará flores y frutos; y su hoja
de perenne verdor, no caerá ni se marchitará jamás!...”
(Fragmento de
“Como arbolito en el desierto” – “El Huerto Escondido”)
***
“Tu has dicho: “No
busco adoradores de mi persona, sino continuadores de mi obra”. Pero yo
en mi pequeñez y miseria, en mi pobreza espiritual, no soy capaz de
proseguir tus caminos continuando tu obra, si no es movida, impulsada por la
fuerza avasalladora de un amor sin límites, de un amor que jamás
dijo “basta”, de un amor que jamás colma la medida, porque el amor
tuyo, Señor, tampoco tiene medida”.
(Fragmento de
“¡Maestro, sólo Tu!” – “El Huerto Escondido”)
***
“Y ya no tengo sed sino de oírte inmóvil,
arrobada, absorta, pendiente de tu palabra y diciéndote como la contemplativa
María de Bethania:
-¡Maestro!... ¡Maestro!... Estaría una eternidad
oyéndote!...
(Fragmento de
“¡Siempre fuiste mi Maestro!” – “El Huerto Escondido”)
***
“Y así junto a esa puerta excelsa y aún cerrada
para el alma proscripta en la Tierra, paréceme oír una voz suave, acompañada de
un salterio, más suave aún, que canta: ¡Alma espera!... ¡alma sufre!... ¡que
muy cerca está y a tu lado está el que esperas y buscas en tu andar
desconsolado!... Y el alma sufre, y el alma espera y llama y busca ante esa
puerta que Tú, Divino
Maestro mío, mago sublime del templo del Amor, abrirás un día para mi cuando en
el gran libro de las vidas heroicamente cumplidas, pueda yo escribir con
caracteres de fuego como Tú lo hiciste en la hora de tu glorioso holocausto: ¡todo
fue consumado!
(Fragmento de
“A la puerta del Santuario” – “El Huerto Escondido”)
***
Cristo: “¡No puedes desmentir tu origen, Albadina de Venus, nacida en esta
tierra siempre bajo la influencia de aquel planeta que te hace sentir la
nostalgia de tu destierro y el intenso efluvio de amor de los Jardines
de Odina!”
(Fragmento de
“Esperando al Amor” – “El Huerto Escondido
***
Cristo: “El Eterno Absoluto no destruye jamás sus
creaciones, sino que las impulsa a una eterna transformación ascendente desde
la chispa viva emanada de Sí Mismo, hasta la inmensa hoguera capaz de abrasar
un mundo!
¡Que tal es el
alma purificada!...
¿Piensas acaso que el Eterno Poder crea obra
perecedera?...
Desde el imperceptible átomo de vida que su
aliento soberano esparce en el éter de todos los mundos, como origen y
principio único de toda creación y de toda forma, desde la
flor hasta la bestia y desde el gusano hasta el hombre, no es más que el
cumplimiento inexorable de la Ley de Evolución y jamás el aniquilamiento,
pues lo que llamáis muerte es un descanso periódico al principio inteligente
que es apartado a intervalos de la materia, manifestación de su vida, y que a
la vez le causa fatiga, lucha incesante, derrotas y dolores”
(Fragmento de
“Háblame Señor que te escucho” – “El Huerto Escondido”)
***
“¡Si el alma purificada es una luz, y todas las
almas caminamos hacia un punto fijo, cuando todos lleguemos a ese punto, todas
las luces no forman más que una sola luz, una sola claridad, un solo eterno y
divino resplandor!
(Fragmento de
“Los Mundos de Luz” – “El Huerto Escondido”)
***
De: “Paráfrasis de la Imitación de Cristo”: “La Hora del Amor” (frag.):
Arrobada el alma por la Presencia Divina que siente en sí le escucha
silenciosamente:
Voz de Cristo:
¡Palomita del valle solitaria
que diste un vuelo hasta mi cumbre
azul!
La puerta de mi alcázar está abierta
¡La he abierto Yo para que entraras
tu!
.. .. .. .. .. .. .. .. .. ..
¿Nada me pides ¡oh!, Amada mía?
¿Nada quieres de aquel tierno Jesús,
Del Cristo que estudiaste paso a paso
De su cuna en Belén hasta la Cruz?
¿Quieres tesoros de profunda ciencia
O el ancho espacio sideral correr?
¿Quieres ver como surgen en miríadas
Los mundos del omnímodo Poder?
¿Quieres ver en los Reinos celestiales
A millares de almas en la Luz?
¿Quieres ver en los cielos superiores
Esas vidas de eterna plenitud?
¿Quieres entrar en el profundo arcano
De la áurea Luz que todo lo auscultó,
Sin dejar el más leve pensamiento
Que cual meteoro en la extensión cruzó?
La Verdad y la Luz, potencias sumas
De la Eterna y Divina Perfección,
Archivan en el Libro de la Vida
Todo cuanto en la Vida es vibración.
¡Habla, tórtola mía, no enmudezcas
En esta hora de divina unión!...
Voz del Alma:
¡Soy pequeña, Señor, para todo eso!
¡Yo sólo quiero tu inmortal Amor!
***
EN EL SANTUARIO DEL AMOR DIVINO:
Canto IV (fragmento):
El alma escucha absorta como una música lejana la Voz Divina que la
invita y llama.
Cristo:
Las orillas del lago Tiberíades
Me escucharon decir:
“Venid a Mi los que tenéis tristezas
Los que solos lloráis, venid a Mi”.
Venid todos en compacto enjambre
Tengo llenas mis ánforas de miel;
¡Pecadores y justos, venid todos
De mis ánforas llenas a beber!
Almas tristes que vais por los caminos
De la vida cansados de gemir,
Sin un faro que alumbre vuestros pasos
¡Venid todos a Mí!
Pobres almas heridas por el odio
Que vagáis por senderos de dolor,
Con mis brazos abiertos os espero
Y con mi cáliz que rebosa Amor.
Ven María de Mágdalo a mis plantas
Con tu esencia de nardos para Mí,
Con tu llanto de amor que te redime
¡Y arrastra multitudes tras de ti!...
Josefa Rosalía Luque Álvarez (Mamina)
18 de marzo de 1893 - 31 de julio de 1965
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