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DIVINAS
PALABRAS
“¡Hombre, vaso de tierra con alma de
Dios! ¿Has pensado que tienes el poder de atraer las grandezas del Infinito
sobre tu vida terrestre?”
Maestro
Antulio de Manh-Ethel (“Moisés, el Vidente del Sinaí”)
Las palabras que, como raudales de
luces inextinguibles emanan de las Obras surgidas de las inspiraciones de la
Mensajera del Cielo, nuestra amada Mamina, son la simiente fecunda y poderosa
para afirmar una renovada Conciencia acorde con las exigencias que impone esta
Era Nueva dentro de la cuál, el gran Organismo llamado
Humanidad, da un paso de vital trascendencia para su desarrollo
evolutivo. Una Fuerza ultra poderosa canalizada en las Obras, que impele a la
humanidad con potencia imbatible a subir un peldaño decisivo en el camino
ascendente por la Gran Escala del perfeccionamiento que es
ante todo, purificación, tal como la densidad atómica del
plomo, necesitaba de ser purificado en las místicas retortas alquímicas, para
llegar a ser el oro más fino y reluciente.
Así el Alma, como la simbólica Ave
Fénix de los antiguos Iniciados, renacía de las cenizas de la combustión
alquímica, convertida en un ser esplendoroso que tendía su vuelo a las regiones
infinitamente sutiles de la Inmortalidad. * (Esta hermosa leyenda, basada en las verdades de la
Ciencia Sagrada, tiene correlación con la metamorfosis de la fea oruga en bella
mariposa. Surge también con ribetes de un cuento infantil en “La Cenicienta”,
cuyo significativo nombre nos lleva en las alas de la imaginación, a discernir
que dicho nombre contiene un trasfondo esotérico. De las cenizas de la
combustión en el alambique magistral, surge una gema preciosa, una piedra
filosofal, representada en el cuento por la niña apodada “Cenicienta”, quien
es rechazada duramente por la madrastra y sus hijas, que la envidian y celan
por su belleza angelical, como vivos ejemplos de las patéticas miserias del “yo
inferior”. Las Obras y las Escrituras nos ilustran cuando Jesús mismo, y tiempo
más adelante su Apóstol Pedro, dicen esas frases herméticas: “La Piedra que
rechazaron los constructores, resultó ser la Cabeza del ángulo del Templo.” El
Hada Madrina que en la leyenda transforma la apariencia de la doncella, quitándole
las pobres vestiduras sucias llenas con las cenizas de los fogones, para que
luzca regiamente en toda su esplendorosa belleza, representa en el
relato, a la Transmutación alquímica. La adolescente así ennoblecida por esa
fecunda transmutación, es símbolo de la Piedra Filosofal. Obtenida por
medio de las operaciones del Arte, ella surge del caos de las combustiones y de
las cenizas, como una Estrella radiante, gloria inmarcesible de los Adeptos.
El Príncipe, alma gemela de esta
hermosa niña (almas gemelas que representan a los Gemelos de las “Bodas Alquímicas),
baila con ella y queda prendado por su gentil belleza, haciéndola su
esposa-reina después de una azarosa búsqueda. El zapatito de cristal que la
joven pierde al salir del Palacio Real, es el elemento que sirve de unión a
esos dos seres. Por este perdido zapatito, el Príncipe busca por todas partes a
su dueña, comprobando que no pueden calzarlo ninguna de las doncellas del
Reino, incluidas las envidiosas hermanastras de Cenicienta. En términos
esotéricos, no dan la talla perfecta requerida para ser elegidas. (El
cuerpo humano, templo del espíritu - es una réplica de las Formas Superiores, y
como tal, está construido con las medidas de la “Divina Proporción”). En el
particular caso del cuento infantil (que ahora vemos que es más que un cuentito
para infantes), la medida de los pies es tomada dentro del
conjunto armonioso que indica la “Divina Proporción” que hemos antes aludido. (Esta
Divina Proporción es la que los Tres Grandes Iniciados del Oriente, comprueban
al examinar detenidamente el cuerpo de Jesús recientemente nacido de Myriam)
*(Arpas Eternas: Cap. “Desde el Lejano Oriente”). El signo zodiacal que aspecta
a los pies es Piscis, y el Redentor lavó los pies de sus discípulos al tener
lugar la Última Cena. En esa memorable ocasión, el apóstol Pedro, todo azorado,
no soportaba que su Señor realizara ese humilde menester, pero Jesús le dijo: “Si
no lavo tus pies, no tendrás parte conmigo.” Vemos así que el Maestro indicó que,
en ese momento, dos mil años atrás, regía la Era de Piscis. No sólo lavó la
parte física, pero mejor aún, limpió la contraparte espiritual de los
pies de sus apóstoles, liberándolos de cargas atómicas para que así tuvieran la
libertad necesaria para el cumplimiento fiel de su apostolado. Estas son cargas
atómicas de materiales densos, que forman como una bolsa debajo de los pies en
el cuerpo astral.
Tengamos presente que estamos conformados
por inmedibles cantidades de átomos que constituyen las moléculas y células de
todos nuestros cuerpos de materia densa, y este mundo atómico que nuestros ojos
no pueden percibir, recibe la influencia de nuestros pensamientos, de nuestras
palabras y de nuestras acciones, conformando cuerpos de distintas vibraciones
según sean dichas influencias.
De ahí la sabiduría del dicho: “Cada
uno es el arquitecto de su propio destino”.
Por eso los Esenios realizaban las
abluciones de sus cuerpos en piscinas con aguas vitalizadas por las fuerzas
mentales de sus Iniciados, con las cuáles atraían átomos de vibraciones
superiores que penetraban las aguas con sus efusiones, para dar esas
energías a quienes se sumergían en ellas. El río Jordán, cuyo comienzo nacía de
una gran brecha en las rocas del Monte Hermón, llevaba en sus caudalosas aguas
esas mismas vibraciones atómicas energéticas, que los Maestros Esenios del
Santuario les imprimían con la gran fuerza mental de sus pensamientos,
unificados con los de las Inteligencias Superiores de los planos de la Luz
Eterna. Por esta causa, Juan el Bautista, realizó su tarea misionera en las
riberas del Jordán, con cuyas aguas bendecidas, el Precursor del Cristo
bautizaba al pueblo. En cuanto a las abluciones en las piscinas de sus
Santuarios de los montes, los esenios las hacían no sólo como medidas
higiénicas, sino para que cada miembro de la Fraternidad, recibiera un caudal
de fuerzas energéticas portadoras de salud y de gran fortaleza para combatir el
cansancio, y también, para que cada esenio encaminara sus pasos con
todo acierto en el servicio a sus hermanos de la humanidad.
Ejemplo de ello fueron los tan queridos y respetados Terapeutas Esenios,
que las Obras nos muestran como obreros de Dios cumpliendo su misión dentro del
mayor anonimato. Cuántas veces en “Arpas Eternas” leemos... “Acertó a pasar por
el lugar un terapeuta esenio...” o “un
terapeuta esenio se ocupaba de atender a los leprosos y tullidos que la
Fraternidad ocultaba en ciertas grutas...” Nada se dice de sus nombres. Sólo el
Eterno Invisible y su Cristo los conocen. *(Basado en “Arpas Eternas-Cumbres y
Llanuras”).
***
La finalidad del alma al encarnar
en un cuerpo humano de materia densa, es la de lograr la unificación
con la Partícula Divina que mora en su ser Íntimo. Cuanto mayor sea la
aproximación a dicha unión con el Cristo interior, mayores serán las luces del
alma y su perfeccionamiento, que son como un capital espiritual de
energías vitales que acompaña a cada ser en los caminos que deba emprender
hasta refundirse con su Yo Superior o Ego Creador, de acuerdo a
las detalladas explicaciones que señalan las Obras de Fraternidad Cristiana
Universal, las cuáles son su médula, de la misma manera en que
la médula de nuestro sistema cerebro-espinal, nos da la vida consciente.
(Ver
detalles de la unión de una personalidad con su Ego Creador o Yo Superior en “Moisés,
el Vidente del Sinaí”, cap. “El Hierofante Isesi de Sais”)
Las Obras de F. C. Universal, están
construidas según un patrón armónico que conlleva en sus expresiones la
cadencia y el ritmo de un idioma sagrado, cuyas divinas
vibraciones son percibidas por nuestro Íntimo espiritual. He ahí la causa de
las profundas emociones y las elevadas vivencias que experimentamos al
sumergirnos en la lectura de sus páginas luminosas, plasmadas en ellas por la
Conciencia Crística que tiene el poder de disipar nuestras tinieblas abriendo
nuestros centros internos.
Esta es la verdadera lucha donde
luce la virtud de la paciencia para perseverar en los senderos del Cristo,
venciendo las tentaciones que nos incitan a abandonarlo volviendo la mirada
hacia atrás, o sea, hacia las ilusiones de un mundo equívoco, trastornado, que
bien sabemos que un día tendremos que dejar.
Un claro ejemplo de esa lucha
interior que por Ley debemos enfrentar para ir consiguiendo la mayor victoria,
cuál es la de vencernos a nosotros mismos en referencia a la materialidad
que nos agobia, la hallamos en “Orígenes de la Civilización Adámica”,
capítulo “El Monte de las Abejas”, del cuál transcribimos un
elocuente fragmento:
“Los Kobdas ansiaban llegar al
Ática, y entre ellos Abel y el Notario lo deseaban mayormente por varias
razones, la más importante de las cuáles era de interés para los grandes
Archivos de Neghadá y de La Paz. En Ática había tenido lugar el triunfo
definitivo de los cuatro espíritus de la Alianza del Verbo de Dios, que
aceptaron la gloriosa misión de traer a la vida física a los progenitores del
Hombre-Luz en su quinta encarnación mesiánica: Sophía y Joheván, Aldis y
Milcha.”
“Bajo aquel cielo de clara luz
donde blancas montañas recortan siluetas de marfil; donde bosques de olivos y
de cipreses y llanuras perfumadas de díctamo y laurel, de adelfas y jacintos
llenan el alma de placidez y de serenidad; donde torrentosos riachuelos cantan
y ríen en el eterno correr de sus aguas musicales… allí, donde todo invita a la
alegría de vivir entre el esplendor de una vida fastuosa y regalada, allí los
llevó la Eterna Ley para que escogieran el camino a seguir.”
“Las naves de Nohepastro eran
cofres de fabulosas riquezas. Si consentía la dulce princesita Sophía a unir su
vida a la del heredero del país de los mármoles y del oro, la inmensa Ática
prehistórica, con su inmenso lago poblado de islas, con toda la costa
occidental de Anatolia, sería el escenario grandioso de su poder de soberana.
Joheván, el más joven y apuesto de los jefes guerreros del gran rey atlante,
sería el generalísimo de los ejércitos del mar y de tierra si renunciaba a
aquél imprudente amor...; Aldis y Milcha, íntimamente unidos con ellos, veían
deslizarse ante su vista un porvenir de ensueño y de dicha, imposible de
imaginar. ¿Qué no sería Aldis, casi hermano de Joheván? ¿Qué no sería Milcha,
doncella favorita de la soberana del Ática poderosa, cuyas insoñadas grandezas
habían lanzado al mar las naves de Nohepastro que las vislumbró en sus sueños
de ambición desde su lejano continente?”
“Todo esto lo estudiaban y lo
meditaban desde hacía más de treinta años los Kobdas de aquella hora,
incansables buscadores del porqué de todas las cosas, que marcan rumbos y
derroteros a las almas y a las humanidades.”
“Y Abel y sus compañeros,
contemplando desde la cubierta del velero las quebradas costas del Ática a la
cual se acercaban, se figuraban ver aquellos cuatro seres de pie en lo más alto
de la montaña desde cuya cima caían como cintas de plata dos opuestos caminos:
¡la grandeza del poder, con toda su corte de comodidades, de lujo, de alegrías,
vida de festín continuada; y opuesto a él, el otro camino de
oscuridad, de pobreza, de luchas, de trabajo, acaso de miseria y hasta de
hambre!...”
“¡Qué de ansiedades para los Kobdas
videntes de aquella hora, que desde la penumbra violeta de la Mansión
de las Sombras en el Santuario de Neghadá, contemplaban la tremenda lucha de
aquellos cuatro seres colocados por su ley en aquella
alternativa terrible!
¿Vencerían la formidable sugestión
de la grandeza y del poder? ¿Caerían vencidos por ella?
“¡La visión de aquella hora
solemne en los anales de la evolución humana, debió presentarse ante
los Kobdas que se acercaban al Ática y más vivamente al alma del Hombre-Luz,
que desde la elevada esfera que por Ley habitaba como espíritu, miraba con amor
la ruta dolorosa de sus mártires de esa hora!”.
“La vibración poderosa de su
espíritu llegado a la plenitud del amor y de la luz, recogería sin duda todos
los pensamientos, todas las vibraciones, todos los anhelos de aquellos que
juntamente con él, esperaban la hora solemne de las nupcias del Amor Eterno con
la humanidad terrestre, para emitirles en renovadas ondas de energía, de
firmeza, de indomable valor a aquellas cuatro criaturas humanas que bajo el
claro cielo del Ática, sentían desgarrarse el corazón con el duro interrogante
como un garfio de hierro candente: ¿la riqueza o la miseria? ¿la oscuridad o la
gloria? ¿Un cadalso o un trono?”.
Si lo apreciamos cabalmente en su
significado, este relato nos estremece ante la tremenda lucha interna de esos
cuatro seres, puestos ante un dilema que no podían soslayar: el cumplimiento de
un pacto espiritual con el Verbo de Dios, que es eterno, o no cumplirlo tomando
el camino de las tentaciones ilusorias de la vida material, que es efímera y
que los retrasaría enormemente en sus respectivos desarrollos evolutivos por
muchos ciclos.
Llegados a este punto, resulta
oportuno preguntarnos en una profunda introspección, si estaremos cumpliendo en
verdad con las responsabilidades que seguramente hemos contraído como almas de
la Santa Alianza del Cristo, que ha puesto en nuestros caminos humanos, las
enseñanzas de las Obras que la Mensajera nos ha legado por Ley en esta hora
también solemne, en la cual se opera la entrada a una Nueva Edad en
la Conciencia de los seres humanos, manifestada en la elevación vibratoria de
la misma para su adecuación a la longitud de onda necesaria para permanecer
dentro del Aura del Cristo.
***
“Sois el Pensamiento de Dios
manifestado en una personalidad”
(Palabras de un Cirio de la Piedad para el Maestro Antulio, su madre
Walkiria de Cerro de Oro, y un núcleo de sus discípulos “Moisés” “El Hierofante
Isesi de Sais”)
***
Ahora queridos lectores, la belleza
del arte. Unos versos de Evaristo Carriego, poeta de Buenos Aires, nacido
cuando la metrópolis conservaba aun los rasgos de la Gran Aldea, que era como
se la denominaba antes de su espectacular desarrollo urbano, cultural y
demográfico:
La silla que ahora nadie ocupa
Con la vista clavada sobre la copa
se halla abstraído el padre desde
hace rato;
pocos momentos hace que rechazó el
plato
del cual apenas quiso probar la
sopa.
De tiempo en tiempo, casi
furtivamente,
llega en silencio alguna que otra
mirada
hasta la vieja silla desocupada
que alguien, de olvidadizo, colocó
enfrente.
Y, mientras se ensombrecen todas
las caras,
cesa de pronto el ruido de las
cucharas
porque insistentemente, como
empujado
por esa idea fija que no se va,
el menor de los hijos ha preguntado
cuando será el regreso de la mamá.
Evaristo Carriego
*1883 - + 1912
Buenos Aires
Permitidme una breve acotación: Evaristo
Carriego es un poeta del pueblo de esta ciudad de Buenos Aires que siempre
estuvo presente en su poesía. Y su casa natal, donde nació y vivió hasta su
partida de este plano, está situada enfrente del edificio donde actualmente
resido, en diagonal, a unos setenta metros. Amigo su padre y él de Jorge Luis
Borges, quién dedicó un libro a su memoria y a su obra.
***
Cuando en el desarrollo evolutivo
humano, llegó el momento justo de obtener las capacidades pertinentes, la Ley
Divina se manifestó al mundo con almas que encarnaron para ayudar y acelerar el
desarrollo de humanidades muy primitivas. Así surgieron en Lemuria y antes de
Lemuria en Pascuant - Chialdis, continente que también fue tragado por el Mar
Sereno del Sur, los “blancos de la Luna” como fueron conocidos en
aquellos lejanísimos tiempos. (**) Fueron los Flámenes, portadores de la llama
inextinguible del Conocimiento, inscripta en su símbolo: dos manos unidas
llevando una Antorcha de Luz, con la cual fueron disipando las densas tinieblas
de la inconsciencia y la ignorancia en las cuáles desenvolvían sus vidas
aquellas humanidades primitivas.
Los Flámenes fueron,
entonces, las primicias del Cristo para su heredad, las criaturas
terrenales. En tal carácter, desbrozaron los campos incultos y
horadaron las duras rocas de la bestialidad y la ignorancia.
¡Los Flámenes fueron en verdad los
Santos Inocentes que se brindaron conscientemente como mártires para abrir el
camino a las Nueve Encarnaciones Mesiánicas, comenzada en Lemuria por Juno y su
dulce alma gemela, Vestha! (**) (Ver en “Moisés”
cap. “El Hierofante Isesi de Sais”)
Llegada la Cuarta Jornada, el
Mesías terrestre en la personalidad de Antulio pudo fundamentar su Escuela de
Divina Sabiduría, estableciendo las bases y enseñanzas destinadas a que el ser
humano pudiera entrar por los Pórticos del Reino Espiritual. ¡Antulio fue el
nobilísimo instrumento de la Divinidad para que el hombre terrestre entreviera
la existencia de los mundos invisibles, patrimonio de las Inteligencias
espirituales!
La enseñanza principal del gran
Maestro Atlante, fue la del poder del pensamiento. Utilizando
ese poder - excelsa maravilla del Padre - enseñó a sus discípulos a hacer
el bien por el bien mismo, sin demostraciones externas, al modo de un
sutil aroma que embalsama el ambiente, sin que se pueda precisar de quién o de
dónde procede. En su enseñanza remarcó que, operando con la fuerza del pensamiento como
servicio interno, el alma se libra de las acechanzas de equívocas
vanidades. Muchísimos milenios después, Jesús de Nazareth sintetizó el obrar en
silencio y dentro del más absoluto desprendimiento de toda vanagloria personal,
con estas Divinas Palabras: “Que ni siquiera tu mano izquierda sepa lo
que hace tu mano derecha”.
Veamos lo que al respecto dice “Cumbres
y Llanuras” en su capítulo titulado: “Visitantes de Samaria”:
“Tanto su propio país como toda la
humanidad de entonces, ignoró que el pensamiento vibrante de amor de un hombre
solo, transformó el egoísmo de los poseedores de grandes bienes materiales en
lógico razonamiento, en fraternal piedad para sus hermanos desposeídos, que
nada podían dar porque sólo poseían lo más indispensable para la vida”.
“Esta crónica se haría
interminable, si habría de referir todas las obras desconocidas y silenciosas
que realizó Antelux (Antulio), con el poder del pensamiento unido al Eterno
Amor”.
“Tuvo predilección por el cultivo
del pensamiento como medio de realizar obras benéficas sin ninguna
manifestación exterior”.
“El alma queda libre del peligro de
la vanidad y complacencia por el aplauso de los hombres, que ignoran hasta la
existencia de quién les hace bien, decía él a sus discípulos, impulsándolos
hacia tal camino de absoluto desinterés, de perfecto amor fraterno”.
“El amor que nada pide, ni busca,
ni quiere para sí mismo, es la culminación del amor”.
Y así es queridos hermanos, porque
el cultivo de nuestras mentes con un orden perseverante y metódico, logra que nuestra
concentración y, por ende, nuestros pensamientos, adquieran poco a poco mayores
potencialidades en el hermoso servicio de ayudar a nuestros semejantes, en
el silencio esenio que es luz, paz y amor, expresados en Energía y Fuerza.
En “Arpas Eternas” y en “Llave de
Oro-Siete Portales”, aparecen señalados con singular énfasis estos
conocimientos. Así, en “Arpas Eternas”, los tenemos especificados en el
bellísimo capítulo titulado “El Torreón del Patriarca”; mientras que en “Llave
de Oro-Siete Portales”, se trata con profunda claridad este tema
fundamental para todo ser que desee trabajar sus mundos interiores
(que son inconmensurables) a fin de obtener de a poco la purificación de los
mismos, cooperando asimismo con las Inteligencias Superiores, como canales
instrumentos del Bien al cultivar las potencias de la mente, emitiendo
pensamientos de luz y amor que modelan en los planos y dimensiones
espirituales, formas plásticas plenas de bellezas y de fuerzas de salud y vida,
en la lección titulada:
“Artífices del Pensamiento.”
Observemos el hecho cierto que, en
el contexto de una comunión espiritual de una Escuela o Fraternidad cuyos
miembros aspiran conscientemente a ser cooperadores encarnados de las
Fuerzas espirituales del Bien, dentro de la armonía, la mutua
comprensión y el amor fraternal, las potencias de los pensamientos puestos en
acción, centuplican o más, el esfuerzo que cada ser individual realice por sí
mismo, impulsando raudales atómicos de energías luminosas, que son,
a su vez, barreras que nos protegen de las entidades tenebrosas.
Esta es la causa por la cual, el
Espíritu-Luz que rige este mundo, en sus vidas misioneras ha establecido
Escuelas de Divina Sabiduría, instituyendo, asimismo, Fraternidades que
estuvieran capacitadas para proseguir con sus siembras laborando en los campos
de su heredad eterna.
Hace poco tiempo, el 28 de Marzo de
2008, rememoramos con amor la fundamentación de nuestra amada Fraternidad
Cristiana Universal realizada por el Pensamiento Crístico, al cumplirse setenta
años de ese memorable evento. Renovamos así una vez más, nuestro propósito de
ser fieles al sagrado mandato del Maestro, siguiendo las enseñanzas de las
Obras que Él ha trasmitido, una de las cuáles y no precisamente la menor, es
la del perfeccionamiento interno de cada cual, y el cultivo de las fuerzas
mentales aplicándolas en pensamientos ligados siempre al de nuestros Guías y
Maestros del mundo espiritual más excelso.
***
“¿No sabéis que las ondas
etéreas, y los campos astrales son el laboratorio del pensamiento humano consagrado a la Verdad,
a la Justicia y al Amor?”
Solania de Van - Matriarca Kobda
“Orígenes de la Civilización Adámica - Capítulo: “Cuando florecieron los
naranjos”
***
GRATIA
PLENA
Todo
en ella encantaba, todo en ella atraía,
su
mirada, su gesto, su sonrisa, su andar…
El
ingenio de Francia de su boca fluía,
era llena
de gracia, como el Ave María.
¡Quién
la vio no la pudo ya jamás olvidar!
Ingenua
como el agua, diáfana como el día,
rubia
y nevada como margarita sin par,
al
influjo de su alma celeste, amanecía…
Era
llena de gracia, como el Ave María.
¡Quién
la vio no la pudo ya jamás olvidar!
Cierta
dulce y amable dignidad la investía
de
no sé que prestigio lejano y singular,
más
que muchas princesas, princesa parecía
Era
llena de gracia como el Ave María.
¡Quién
la vio no la pudo ya jamás olvidar!
Yo
gocé el privilegio de encontrarla en mi vida,
por
ella tuvo fin mi constante anhelar,
y
cadencias arcanas halló mi poesía.
Era
llena de gracia como el Ave María.
¡Quién
la vio no la pudo ya jamás olvidar!
¡Cuánto,
cuánto la quise! ¡Por diez años fue mía,
pero
flores tan bellas nunca pueden durar!
Era
llena de gracia, como el Ave María,
y
a la Fuente de gracia, de donde procedía,
se
volvió… como gota que se vuelve a la mar!
Marzo
de 1912.
Amado Nervo
Poeta, escritor y diplomático
México 1870 - + Montevideo 1919
***
El aprovechar no se halla sino
imitando a Cristo, que es el camino, la verdad y la vida y la puerta por donde
ha de entrar el que quiera salvarse. De donde todo espíritu que quiere ir por
dulzuras y facilidad y huye de imitar a Cristo, yo no lo tendría por bueno.
Desear entrar en las riquezas de
Dios, es de todos; mas desear entrar en los trabajos y dolores por el Hijo de
Dios, es de pocos.
Como en la generación natural no se
puede introducir una forma sin que primero se expela del sujeto la forma
contraria que es impedimento a la otra, así en tanto que el alma se sujeta al
espíritu sensible y animal, no puede entrar en ella el espíritu puro y
espiritual.
Con la esperanza viva de Dios,
tiene el alma tan levantado su corazón del mundo y tan libre de sus acechanzas,
que no sólo le puede tocar y asir, pero ni alcanzarle de vista.
Lo que pretende Dios es hacernos
dioses por participación, siéndole Él por naturaleza, como el fuego convierte
todas las cosas en fuego.
Algunas
sentencias y avisos espirituales
Juan
de la Cruz, místico español.
*Fontiveros (Ávila) 1542-+Úbeda 1591 España
***
“A veces, la Realidad utiliza
el cuerpo de un Iniciado para actos de curación; se eliminan así,
muchas cargas pesadas mediante la energía atómica liberada, al
descender el poder del Íntimo.
Jesús, al sentir que una mujer
tocaba Su túnica, dijo: “¿Quién ha tocado mi túnica?”. Pues notó que
la energía de la Conciencia Crística salía de Él”
“Dioses
Atómicos” M.
La Conciencia Crística es Sustancia
Divina, la fuerza inmortal de la Vida que todo lo impregna y penetra.
Es la que da energía vital a los núcleos y a las partículas atómicas que
constituyen la base inconmovible del Universo.
Por esa causa, la
Conciencia Crística viva plenamente en el Maestro de todos los
Maestros, Jesús de Nazareth, dijo:
“Yo Soy la Luz del mundo, y el que me sigue no anda en
tinieblas”
“Yo Soy la Vid verdadera, mi Padre es el labrador y
vosotros sois las ramas de la Vid”
“Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida”
“Yo Soy el Buen Pastor que da la vida por sus pequeños”
“Yo Soy el Pan de Vida; el que de este Pan se nutre,
tiene la vida”
“Yo Soy la Puerta, nadie va al Padre sino es por Mi”
“Yo Soy la Resurrección y la Vida perdurable”
(Cada uno de estos siete “Yo Soy”
hacen vibrar los siete centros o “chakras” internos, comenzando por el
coronario (epífisis o glándula pineal) en la cabeza, prosiguiendo luego en el
orden correspondiente, con los demás centros. Así, las Siete Luminarias del
Candelabro Místico, se irán encendiendo para alumbrar nuestros mundos
interiores).
***
Nacimiento de Cristo
De la más fragante rosa
Nació la abeja más bella,
A quién el limpio rocío
Dio purísima materia.
Nace pues, y apenas nace
Cuando en la misma moneda
Lo que en perlas recibió
Empieza a pagar en perlas.
Que llora el alba no es mucho
Que es costumbre en su belleza
Mas ¿quién hay que no se admire
De que el Sol
lágrimas vierta?
Si es por secundar la rosa,
Es ociosa diligencia,
Pues no es menester rocío
Luego de nacer la abeja.
Y más cuando en la clausura
De su virginal pureza
Ni antecedente haber pudo,
Ni puede haber quien suceda.
¿Pues a qué fin es el llanto,
Que dulcemente riega?
Quién no puede dar más fruto
¿Qué importa que estéril sea?
Mas ay, que la abeja tiene
Tan íntima dependencia
Siempre con la rosa, que
Depende su vida de ella.
Pues dándole néctar puro,
Que sus fragancias engendran,
No sólo antes le concibe
Pero luego le alimenta.
Hijo y adre, en tan divinas
Peregrinas competencias,
Ninguno queda deudor
Y ambos obligados quedan.
La abeja paga el rocío
De que la rosa la engendra,
Y ella vuelve a retornarle
Con lo mismo que la engendra.
Ayudando el uno al otro
Con mutua correspondencia
La abeja a la flor fecunda,
Y ella a la abeja sustenta.
Pues si por eso es el llanto
Llore Jesús, norabuena
Que lo que expande en rocío
Cobrará luego en néctar.
Sor
Juana Inés de la Cruz **
*12-11-1651 - + 17-04-1695
México
** “Fénix de México” y “Décima Musa”
***
“Es un crimen de lesa majestad al
Amor, ver un alma que padece y no acercarnos a decirle: Hermana: si vuestro
dolor puede ser remediado, heme aquí. Soy vuestro hermano.”
(Maestro Abel - “Orígenes de la
Civ. Adámica” cap. “Almas dolientes”)
***
A medida que el ser humano,
siguiendo el patrón biológico de la Naturaleza que lo nutre y lo conduce,
profundiza las investigaciones científicas en las diversas ramas del saber, va
obteniendo logros cada vez más espectaculares por la gran complejidad y
extensión de los conocimientos adquiridos, debidos a la tenacidad de los
estudiosos al seguir caminos que parecieran no tener límites por su amplitud.
Los descubrimientos a los que
hacemos referencia, a veces son realmente impresionantes, puesto que
revolucionan los conceptos que, en algunos casos, fueron sostenidos
empecinadamente por siglos y siglos. En otros casos, confirman las líneas
maestras del pensamiento clásico de antiquísimas Escuelas de Divina Sabiduría.
Nos referiremos al estudio de las
funciones cerebrales del hombre en correspondencia con la idea de
Dios. Estos estudios han tomado el nombre de “Neuroteología” apoyados
en resultados sorprendentes que demuestran, en terminología electrónica, que
“Dios está cableado en el cerebro de la persona humana”. Este
increíble aserto señala que el cerebro humano está genéticamente
estructurado para expresar la fe religiosa y la creencia en un Ser Superior
Creador.
Las investigaciones en este
sentido, se iniciaron con metodología científica en los años 70 del pasado
siglo XX, tomando como base la meditación y la plegaria. A
esos fines, con sofisticados aparatos se midieron las emisiones de las ondas
cerebrales de lamas tibetanos y de monjas franciscanas, cuando se hallaban
sumidos en meditación y/o en oración mental interna.
Se logró comprobar por estos modernos
métodos, que los efectos de esas ondas repercutían en los lóbulos prefrontales
del cerebro de los sujetos sometidos voluntariamente a dichos estudios.
Así, paso a paso, se fue trazando
una especie de mapa cerebral, que indica las zonas del cerebro
en las cuáles se manifiestan las diversas emociones y sentimientos específicos
del ser humano... y la idea de Dios.
En una de las etapas de estas
investigaciones que vamos relatando, a los sujetos se les administraron drogas
usadas en medicina, obteniéndose resultados parecidos en los efectos de las
oraciones y meditaciones que estimulaban los lóbulos prefrontales, pero, con la
muy importante diferencia que, al suprimirse el uso de las drogas, los
efectos concluían, pero sin las drogas, los efectos de la
meditación y de la oración mental, permanecían. Ante este
fenómeno, los científicos dedujeron que el ejercicio metódico y
continuado de la plegaria y la meditación, influye de manera decisiva sobre
esas regiones cerebrales, y, por ende, en las conductas y en los conocimientos
del ser humano.
Sería tal como el músico que en
todo momento afina su instrumento para obtener con mayor perfección las notas
de la partitura musical.
El cerebro es ese
instrumento que, con la concentración mental en la oración y meditación
consciente realizada con perseverancia, acelera las vibraciones celulares para
expandir su potencia intrínseca.
Llegados a estos niveles de las
investigaciones científicas que estamos comentando sobre las funciones del
cerebro humano respecto a la fe y al concepto de Dios, afluyen lógicas
preguntas, acuciantes interrogantes que el hombre tiene en su más íntima
conciencia:
La fe en Dios: ¿es fruto de la actividad
del cerebro?; ¿Cómo ha podido la Naturaleza concebir y construir un órgano tan
complejo y sofisticado como es el cerebro humano? Dios, ¿es una creación del
cerebro o por el contrario es su creador? Las reacciones bioquímicas que se
producen en la corteza cerebral y en las honduras de este maravilloso órgano,
¿son acaso la causa de las experiencias místicas? ¿O bien, el
cerebro es en definitiva el instrumento que Dios ha dotado al ser
humano para que le sirva de comunicación y poder hablar con Él?
De “Llave de Oro-Siete Portales”,
tomemos del mensaje titulado “La soledad del apóstol de Dios”, el
siguiente párrafo:
… “Y porque la Bondad Divina no
niega jamás en darse a sí misma a los que con amor la buscan, os envía mi
pensamiento, que desglosará para vosotros en la confidencia de esta tarde, la
respuesta a una idea tenaz que descubro en el cerebro que me sirve
de transmisor: la soledad del apóstol de Dios.”
Mientras que en “Orígenes de la
Civilización Adámica”, capítulo titulado ”La transmigración de Bohindra”, se
explica el cuidado inmenso que los Kobdas Iniciados ponían en vigilar
rigurosamente, para que la esencia espiritual de Bohindra hiciera una
perfecta conjunción con el cerebro del cuerpo de Joheván, al
cuál transmigraba dicha esencia espiritual, con el nobilísimo fin permitido por
la Ley, de continuar su preciosa vida misionera sin tener que esperar el tiempo
de una nueva encarnación, justo en los comienzos de una nueva edad de la humana
evolución: la Era Adámica que estamos culminando.
También en “Orígenes”, capítulo “Entre
el cielo y el mar”, el Maestro en su personalidad de Abel, instruyendo
a la Matriarca Walkiria de Kifausser, le dice: “Vuestro cerebro es un
poderoso caza-ondas...”
Todo lo anteriormente consignado
nos habla diciéndonos que el ser humano es fundamentalmente, cerebro. Órgano
supremo, síntesis de aquella grandiosidad que el Maestro Antulio percibiera en
sus experiencias suprafísicas: “Y aun creo comprender algo más, y es que
todo el infinito espacio circundado por el gran anillo de luz vivísima que
deslumbra y anonada, es en verdad el corazón y el
cerebro, perdonad la frase, única que el lenguaje humano me ofrece
para expresar lo que deseo, o sea el Pensamiento Creador y la Energía que fluye
como desbordado torrente desde aquel Centro Único, Supremo y Eterno, hasta los
más diminutos e imperceptibles átomos vivos, es parecido en todos los globos de
todos los universos. Verdad que he llamado Corazón y Cerebro del
Infinito...”
(Maestro Antulio: del capítulo “El Hierofante Isesi de Sais”: “Moisés el
Vidente del Sinaí”)
Los Santos Reyes de Orozuma en
Atlántida, Anfión y Odina, almas mesiánicas gemelas, cuyas genealogías
provenían de la gloriosa raza de los Tolstecas adoradores de Dios único, al
encontrarse por Ley en la Tierra, fundaron un pueblo, una agrupación de seres,
reunión de almas y cuerpos que por la sublime irradiación de sus Reyes,
tuvieron dentro de sí mismos, el gen bendito de los adoradores y servidores del
Altísimo, como corazón y cerebro de ese gran cuerpo orgánico, para
continuar la obra del Divino Instructor. *
* (Ver el relato pormenorizado en “Cumbres
y Llanuras” cap. “Anfión y Odina”)
Finalizando por el momento este estudio
sobre el cerebro humano y su correspondencia con la idea de Dios, anotamos para
posteriores análisis estas ideas que les dejo para ir pensando:
Los núcleos atómicos componentes de
las moléculas y células de las neuronas cerebrales, dada sus funciones tan
especializadas, ¿serán increados como lo es la Energía Eterna, participando de
su gloria imperecedera”
***
“Tratamos de obtener una
descripción exacta de los pensamientos de una mente infinita” (Gaisi Takeuti:
notable matemático japonés: *1926 - Japón)
***
“¡Maestro, Señor mío! Dame te
ruego, tu amor y tu paz en tal abundancia que se desborde de mi corazón como un
divino manantial, sobre todos los seres que crucen en mi camino”. (Bartolomé
Apóstol-Cumbres y Llanuras: “El Apóstol de Armenia”)
***
Queridos lectores de las Obras de
Fraternidad Cristiana Universal que vais siguiendo estas líneas embellecidas
por vuestra paciencia:
Las enseñanzas de las Obras leídas
y, en muchos casos, estudiadas con reverencia y amor, al ser asimiladas e
incorporadas a tantos millares de conciencias, van creando una inmensa Cúpula o
Bóveda Psíquica en los planos energéticos correspondientes. Las manifestaciones
de esta Cúpula en el plano material, se produce por la colaboración
consciente de los servidores del Divino Maestro. Tarea de
hondísimo significado, puesto que dichos colaboradores constituyen el
núcleo físiconecesario para esas manifestaciones, como instrumentos,
canales o antenas trasmisores de la gran Energía vibratoria que emana la Bóveda
o Cúpula Psíquica a fin que sus potencialidades de Vida, Luz, Amor y Sabiduría
se manifiesten, plasmándose en el mundo de materia densa, al cual van
transmutando para lograr su espiritualización ascendente.
Como dice el Iniciado Pietro Ubaldi
en su obra “Las Noures”: “el dilema de la humanidad actual para la Nueva Era es
inamovible: espiritualizarse o morir”. O se alcanza la
longitud de onda de la Conciencia de la Nueva Era integrándose a su patrimonio
espiritual, o se disgrega atómicamente al no ser registrada por dicha
Conciencia. Esto rige tanto para el individuo como para la sociedad a
la que pertenece.
Recordemos aquel pasaje evangélico,
cuando los discípulos del Maestro regresan muy contentos de una misión que Él
les encomendara, diciéndole que en Su Nombre habían sanado a enfermos
incurables, devuelto la vista a los ciegos, levantado a tullidos, etc. Jesús
les dijo: ¿Y por eso estáis contentos? Alegraos más bien porque vuestros
nombres están escritos en el Libro de la Vida.”
***
Rosa, ¡oh pura contradicción;
voluptuosidad de no ser
el sueño de nadie,
debajo de tantos párpados!
René María Rilke
Poeta austriaco
*Praga 1875 - + Suiza 1926
***
“Es bendito por los siglos de los
siglos el que coopera a la unión de lo que el Eterno ha unido”. (del capítulo “De Daphes a La Paz”: “Orígenes de
la Civ. Adámica”)
“Los Misterios Divinos” (Moisés,
el Vidente del Sinaí):
El Divino Maestro en su
personalidad de Moisés se halla con el Faraón Ramsés II frente a la Cripta
Sagrada del Templo de On.
Moisés dice: “Ya tengo escrito mi “Libro
de los Principios” que tú puedes leer, Faraón, pero que también quedará detrás
de la puerta cerrada para muchos que no llegan a comprender ese algo supremo,
divino y eterno que no ha comenzado nunca porque siempre fue.
. (Ramsés II): ¿Lo comprendes acaso
tú, Osarsip?
. (Moisés): ¡Faraón!... Enrollemos
el pergamino y doblemos la frente al polvo del que estamos formados. Sólo nos
es permitido en nuestra Tierra, amar a lo que es vida de nuestra vida, luz de
nuestros inciertos caminos, y descanso en las horas pesadas de viajeros
eternos.”
Moisés y el Faraón guardaron un
largo silencio porque ambos cayeron de hinojos ante la puerta cerrada del “Hortus
Conclus” eterno, adonde ningún espíritu encarnado en la Tierra ha podido
penetrar hasta hoy.
Más adelante… ¡quién sabe!...
Viajero del espacio-tiempo: ¡óyeme!
Contaremos los años de la vida del
hombre,
los meses y los días que forman
esos años;
después, las horas de los días…
los minutos de las horas y los
segundos
que eslabonan a los minutos…
Pero nunca podremos contar los
instantes
que vibran en cada segundo…
Allí impera el insalvable Límite…
Allí se alzan imponentes los
Linderos.
Es el Gran Confín, sagrado vértigo,
remolino impetuoso, diamante
implacable,
Idea etérea, poesía nunca escrita…
¡No hay vocablo humano que expresar
pueda
del Absoluto el impenetrable
Arcano!
Oiremos estremecidos la música de
las Esferas,
la Voz de los Números y el Canto de
los Astros;
sentiremos el helado aliento
silencioso
de remotas Edades que han pasado.
Ciclos de Vida olvidados y perdidos
en la Noche irremediable del
Destiempo…
Mas jamás podremos abarcar los
Instantes
que con sus destellos soberanos
llenaron con la Vida a esos mundos
ignotos
que en Luz Increada han sido transmutados…
En el punto del inmedible Instante
reina el Límite y se alzan los
Linderos,
tenaz frontera entre la imposible
Nada
y el misterio impar de la
Existencia:
Supremo Enigma, Vital Esencia,
Rosa Flamígera, Presencia Eterna:
¡No hay pensamiento humano que
develar pueda,
del Absoluto el colosal Arcano!
***
Huerto Escondido del Maestro
Antulio,
Cripta Sellada… ¡Oh, Templo
Sagrado!
***
“¿A quién iríamos Señor Jesús? Solamente
Tú tienes Palabras de Vida Eterna”
(Pedro Apóstol)
(Juan 6-68)
“No hay amor más grande que dar la
vida por los amigos” (Jesús de
Nazareth)
(Juan 15-13)
“Ni aun la Eternidad puede vencer
al Amor”:
(Maestro Abel: “Orígenes de la Civ. Adámica, capítulo “Mar Adentro”)
¡DIVINAS
PALABRAS!
¡Gracias siempre queridos hermanos
por compartir vuestros momentos con la lectura de estas colaboraciones mías,
brindadas a todos vosotros con todo el amor fraterno que expresa mi corazón!
Carlosalejandro origen del documento