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DE GIGANTES, ENDRIAGOS Y VESTIGLOS
Los cantares
épicos que relataron en la Edad Media las gestas de los Caballeros andantes y
sus hazañas, muchas de ellas descomunales, cantadas por los juglares y
trovadores de pueblo en pueblo, tuvieron una enorme difusión popular ávido de
las mismas, en los siglos XIII, XIV, XV y XVI, en el cual, la aparición del
“Don Quijote de la mancha”, parece clausurar esas populares sagas del período
medieval.
El enigmático
“Reino de Avalón” del Rey Arturo con su famosa “Camelot” y sus Caballeros de la
Tabla Redonda que buscaban al Santo Grial, constituyó sin duda una de las más
atractivas leyendas caballerescas. Los “Cantares de Gestas” como, por
ejemplo, el poema de “El Mio Cid”, contando la azarosa vida y hazañas del
caballero castellano, Rodrigo Díaz de Vivar (Cid Campeador), y otros muchas
epopeyas reales o figuradas de ese tenor caballeresco, excitaban la imaginación
de las gentes medievales. Temas que también han sido tratados a fondo en
los dramas y tragedias que el genio de Richard Wagner puso en escena con partituras
musicales rayanas en la sublimidad, como ser: Lohengrin, el Caballero de la
Orden de la Rosa, que llega desde el misterioso Monte Salvat en una barca
conducida por un cisne gigantesco para salvar el honor de Elsa, una dama
falsamente acusada ante el rey y su corte. Siguiendo esa línea de relatos,
mezcla de antiguas leyendas germánicas y escandinavas, encontramos al Caballero
Parsifal, quién, en la ópera del mismo nombre, resulta ser el gran vencedor
espiritual al conseguir los auspicios del Santo Grial.
Brunilda, la
Walquiria que se inmola por amor a Sigfrido arrojándose a la pira funeraria del
héroe muerto, es otra de las facetas de ese prisma maravilloso de amores de
almas escogidas que Wagner desarrolla en sus magníficas óperas. Finalmente, Tristán
e Isolda representan a los gemelos espirituales que, aunque se encuentran en el
pasaje terrenal de la vida, no llegan a consumar su inmenso amor, muriendo
ambos en un holocausto glorioso*. (El aria final de esta colosal ópera de
Wagner, conocida como la “muerte de amor de Isolda”, está considerada como
quizás la mayor de la operística de todos los tiempos)
Por el lado de
las realidades históricas, salen a nuestro encuentro los Caballeros de la Orden
del Temple conocidos como “ Los Templarios” (Ordo Templi Salomonis) en
cuya creación mucho tuvo que ver la inspiración de un gran Iniciado,
Bernardo de Claraval, de la orden de los monjes del Císter – que fueran
notables constructores de las catedrales e iglesias de estilo Románico,
anteriores a las que surgieran en plena Edad Media de estilo Gótico, cuyo
embrión matemático – arquitectónico estuvo enlazado con la acción oculta de
los Templarios en Tierra Santa. De Bernardo, ornada su personalidad por una
merecida reputación de sabio, se conoce que practicaba secretamente los
misterios de la Alquimia y la Kaballah Sagrada. En tal sentido, dedicó una
serie de sermones al bíblico “Cantar de los Cantares”, entendiendo que, en sus
versículos, se hallan ocultos códigos cifrados referente a los pasos de
la “Gran Obra”. Bernardo reúne en la Abadía de
Clairveaux (Claraval) de la cuál era el Abad, a los nueve caballeros cristianos
más prominentes de Francia a quiénes les propone una misión secreta: viajar a
Jerusalem – en esos años en manos cristianas – para entrevistar al rey
Balduino**
Esta
entrevista, sería la protagonista de un hecho histórico de gran trascendencia
en años venideros. La misión encomendada a los Nueve, tenía varios propósitos,
a saber: dar forma a una legión de caballeros cristianos que protegieran a los
peregrinos que viajaban a Tierra Santa; ésta era la justificación visible de
la Orden militar - religiosa cuya creación se propondría al rey de Jerusalem,
Balduino. Pero las razones secretas surgidas de Bernardo de Claraval y
aceptadas por los Nueve, eran mucho más profundas, siendo la principal la
búsqueda del rastro del Santo Cáliz donde decía la leyenda que se había
recogido la preciosa sangre de Jesús de Nazaret vertida por causa de su
tremenda inmolación en la cruz, y por el golpe final a su cuerpo por medio del
centurión romano Longhinos con su lanza, la cual también era intensamente
buscada con gran fervor místico y religioso. Según esa creencia, José de
Arimathea habría sido quién ocultó el Santo Cáliz y la Lanza de Longhinos. Mas
Bernardo, como Iniciado en las Ciencias Ocultas – secretamente por
supuesto, en esa época medieval tan dogmática y oscura – pretendía que los
Nueve se abocaran a buscar en los subsuelos del Templo de Jerusalem, nada menos
que al Arca de la Alianza que el austero y sabio Abad, esperaba que guardara
las Tablas de la Ley escritas por Moisés usando un código sagrado
conocido solamente por los más altos Hierofantes, que – según creía
Bernardo - contenía los Arcanos más profundos para invocar a la Divina
Presencia: el Nombre Sagrado de Dios. (Notemos que es éste el Arcano más
insondable para el ser humano. El Bienaventurado de Asís lo expresa claramente:
“Ningún hombre es digno de nombrar tu nombre”)
Como vemos, los propósitos que animaron a
Bernardo fueron muy ambiciosos y trascendentes, provenientes de un espíritu muy
superior a la mediocridad mental de sus congéneres de aquellos tiempos.
** (El número Nueve es el que corresponde a la
Madre Universal y al Nacimiento. Tiene muchas más cualidades, por ejemplo: los
Templos construidos según la estructura de los mismos en los planos sutiles
desde donde son copiados por inspiraciones y/o revelaciones, siempre tienen
como base a un cuadrado perfecto (Ver en “Orígenes de la Civilización Adámica”
la descripción de los Santuarios de Neghadá y de La Paz) En el Apocalipsis
según Juan Apóstol, la “Jerusalem celestial” que descendía de los cielos, era
un edificio cuadrangular, con tres puertas en cada lado (12 puertas); el Ángel
que las mide con su Vara sagrada obtiene por cada cara 144 codos: 1+4+4= 9.- Un
cuadrado perfecto ofrece 4 ángulos de 90º cada uno: 4x90= 360= 9”…
Como acotación final a estas disquisiciones,
anotamos tan solo como una curiosidad histórica los nombre de los “Nueve
Caballeros de la Fama”, a saber:
Paganos: Héctor de Troya – Alejandro Magno -
Julio César
Hebreos: Josué, conquistador de Canaán – David,
Rey de Israel – Judas Macabeo, reconquistador de Jerusalem
Cristianos: Rey Arturo - Carlomagno –
Godofredo de Boullion (Primera Cruzada)
***
Este conjunto
de cantares y leyendas que los infantiles y supersticiosos pueblos del medioevo
daban, por cierto, fueron las que finalmente se vertieron a los libros al
llegar la invención de la imprenta, y tuvieron un éxito editorial sin
precedentes en Europa en la ya tardía era medieval, como verdaderos
predecesores de los actualmente conocidos como “best seller”. Las aventuras,
los amores de los Caballeros y las Damas de su corazón, la heroicidad, los
códigos de honor estrictos que regían las conductas de esos hombres de armas
tomar, siempre en defensa de sus reyes o señores feudales a quienes rendían
vasallaje juramentado, y también defendiendo a los débiles, los menesterosos, a
los huérfanos y viudas, hacían muy atractivos esos relatos – algunos de gran
calidad – sobresaliendo sin duda el que relata la vida, obra y amores del
notable caballero Amadís de Gaula, que inspiró el “Don Quijote” de Cervantes, y
fue admirado por elevados espíritus como Teresa de Ávila (Teresa de Jesús),
Ignacio de Loyola (creador de la Compañía de Jesús), el Emperador Carlos V, y
otras personalidades.
Una de las
tantas acciones heroicas de Amadís de Gaula relatadas en la obra del
mismo título es, sin duda, su desigual lucha con un monstruo terrible
llamado Endriago, a quién Amadís de Gaula vence en un lance feroz.
En “Don
Quijote de la Mancha”, nos deleitamos con el diálogo desopilante entre Sancho
Panza y su mujer, Teresa, quién le reprocha a su compañero el haberse metido a
secundar a Don Quijote en sus correrías caballerescas.
“Mirad Sancho
– replicó Teresa – luego que os hicisteis miembro de caballero andante, habláis
de tan rodeada manera que no hay quién os entienda.”
Sancho le
responde: “Basta que me entienda Dios mujer, que Él es el entendedor de todas
las cosas, y quédese esto aquí; y advertid hermana, que os conviene tener en
cuenta estos tres días con el Rucio* de manera que esté para armas tomar;
dobladle los piensos, requerid la albarda y las demás jarcias; porque no vamos
a bodas, sino a rodear al mundo, y a tener dares y tomares con gigantes,
con endriagos y con vestiglos, y a oír silbos, rugidos, bramidos y
baladros.”
*Rucio: el
burrito que montaba Sancho Panza.
En otra alusión
al tema que estamos desarrollando, Don Quijote dice: “Y si no fuese por esto,
no se podrían socorrer en sus peligros los caballeros andantes unos a otros,
como se socorren a cada paso: que acaece estar uno peleando en las sierras de
Armenia con algún endriago, o con algún fiero vestiglo…etc.”
Tanto los unos
como los otros, endriagos y vestiglos, son seres fabulosos, de espantoso
aspecto, a quienes sólo ven los Caballeros que les hacen frente con sus
armaduras, escudos y espadas, ostentando en las lides contra esos fantasmales
monstruos una sin igual bravura, encomendándose a Dios por la acrisolada Fe
religiosa que profesaban y, además, con el pensamiento puesto en las Damas de
su corazón. (En este último caso, el varón buscaba a su doble espiritual
para que lo asistiera, aunque más no fuera, por la vibración de un pensamiento
de amor)
La monumental
obra de Miguel de Cervantes Saavedra, “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la
Mancha”, gira sobre un tema recurrente: el héroe de esta singular novela – así
ha sido catalogada mundialmente – mantiene una lucha permanente con un
cierto mago Frestón, que Don Quijote tilda como “un sabio encantador” que tiene
el poder de trastocar las cosas, personas y situaciones, de tal manera
que, por ejemplo, los Gigantes contra los que pelea Don Quijote, resultan ser
molinos de viento. Ni que decir cuando acontece el encuentro con la moza
aldeana del Toboso, que Sancho Panza le presenta a Don Quijote como la Dama de
su amor, a quién el Caballero daba el nombre de Dulcinea. No sólo la presencia
de dicha moza es desagradable, sino que también el olor que emana es
repugnante, “olor a ajos crudos” dice indignado Don Quijote, jurando vengarse
del “sabio encantador” que lo mal quiere a tal punto, de trastocar la belleza
de su amada no sólo en su aspecto, sino en el aroma que emana de su cuerpo.
Sancho, por su
parte, autor de todas esas escenas con sus mentiras, hechas para ocultar
una primer mentira, ríe para sus adentros, y clama a los gritos él también
contra ese “encantador”, parodiando a su señor, en una escena hilarante.
En otro
pasaje, cuando Don Quijote retorna a su hogar luego de reponerse de heridas y
magulladuras ocasionadas en sus locos combates, se levanta del lecho y lo
primero que hace es ir a buscar la biblioteca donde guardaba como su más
preciado tesoro, los libros de Caballerías. Pero su ama (de llaves), y su
sobrina, de acuerdo con el cura y el barbero amigos de Don Quijote, habían
hecho tapiar esa habitación. Don Quijote desespera al no hallarla. El ama le
dice:
“¿Qué
aposento o que nada busca vuestra merced? Ya no hay aposento ni libros en esta
casa, porque todo se lo llevó el mismo diablo”.
“No era diablo
– replicó la sobrina – sino un encantador que vino sobre una nube una noche,
después del día que vuestra merced de aquí se partió, y apeándose de una sierpe
en que venía caballero, entró en el aposento y no sé lo que hizo dentro, que a
cabo de poca pieza salió volando por el tejado, y dejó la casa llena de humo; y
cuando acordamos a mirar lo que dejaba hecho, no vimos libro ni aposento
alguno; sólo se nos acuerda muy bien a mí y al ama que, al tiempo de partirse
aquel mal viejo, dijo en altas voces, que por enemistad secreta que tenía al
dueño de aquellos libros y aposento, dejaba hecho el daño en aquella casa que
después se vería; dijo también que se llamaba el sabio Muñatón.”
“Frestón diría
– dijo don Quijote.
“No sé –
respondió el ama – si se llamaba Frestón o Fritón: sólo sé que acabó en “ón” su
nombre.
“Así es – dijo
don Quijote -, que ese es un sabio encantador, grande enemigo mío, que me tiene
ojeriza, porque sabe por sus artes y letras que tengo de venir andando los
tiempos, a pelear en singular batalla con un caballero que él favorece, y le
tengo de vencer sin que él lo pueda estorbar, y por eso procura hacerme todos
los sinsabores que puede; y mándole yo que mal podrá él contradecir ni evitar
lo que por el cielo está ordenado.”
Aparte de la
comicidad de estos pasajes de la obra maestra de Cervantes, todo ese discurso
latente en la novela sobre ese hechicero que ciega a los hombres y les hace ver
lo contrario de la realidad, da la sospecha de un fondo psicológico que,
en la sociedad dogmática religiosa de esa época no era posible exponer
abiertamente, no sólo porque el libro no pasaría indemne la censura
eclesiástica, sino porque su autor podría ser sometido a sanciones
inquisitoriales que ya sabemos el modo en que terminaban,
Recuerdo bien
cuando allá por el año 1999, la televisión argentina realizó un reportaje a los
famosos artistas españoles Paloma San Basilio y José Sacristán, quiénes junto a
su compañía teatral, representaban en esos días en Buenos Aires la hermosa
comedia musical “El hombre de la Mancha” que tuve la fortuna de admirar.
En dicho
reportaje, Paloma San Basilio explicó que ellos y toda la compañía artística,
antes de comenzar los ensayos previos, resolvieron leer y estudiar a fondo el
libro-origen del musical que iban a poner en escena, para tener así una idea
cabal de la obra a fin de estar ellos a tono con los personajes.
Ambos artistas
dijeron textualmente, que luego de leer a conciencia el libro completo del
“Quijote”, tuvieron una duda consistente en el pensamiento de que Cervantes
quiso trasmitir algo más que las aventuras del Caballero de la Triste
Figura. Dijeron que todos quedaron con esa impresión. “Algo quiso decir Cervantes,
pero no sabemos qué cosa es”, observaron ambos en esa entrevista televisiva
que recuerdo bien.
Las
apariencias de estos monstruosos seres inmateriales, nos remiten a las
enseñanzas de la Ciencia espiritual que nos dice en el lenguaje esotérico, que
tales entidades perversas nacen, se desarrollan, se nutren y se plasman en el
plano astral, teniendo su origen en el pensamiento humano cuando el odio, la
envidia y la soberbia exacerba las mentes, y así abre las compuertas a las
tinieblas. **
** (Ver en
“Arpas Eternas el capítulo titulado “El Torreón del Patriarca” y en “Llave de
Oro – Siete Portales el mensaje magistral “Artífices del Pensamiento”)
Mientras el
Amor crea entidades etéricas de luz, de armonía, belleza y paz, que son como un
manto luminoso que cubre a los seres y los predispone al Bien, a la amistad
sincera, a la fraternidad, su contraparte, el odio, surgido de la soberbia y el
fatal egoísmo cuna del mal, puebla los planos astrales de entidades malignas
que atosigan si pueden a los seres humanos que dejen abierta sus puertas a
tales manifestaciones que siempre, inexorablemente, sólo traen desgracias,
sufrimiento y dolor para ellos mismos, y para los que los siguen.
Veamos a
continuación, un hermoso pasaje de “Orígenes de la Civilización Adámica”,
capítulo “Bohindra y Ada”, en el cual Bohindra instruye a su dulce esposa Ada,
diciéndole entre otras elevadísimas palabras, las siguientes:
“Mas no creas
que este amor de tan excelsa naturaleza, sea posible en la Tierra fuera de este
ambiente, donde la vida de intensas actividades espirituales y formidables
corrientes de pensamientos emitidos hacia las Inteligencias Superiores y
venidos de ellas como permanente y eterno vaivén, debilita y aniquila todos los
deseos y todas las manifestaciones de la naturaleza inferior.”
“No es que yo
quiera decir que solamente siendo un Kobda se puede subir a estas alturas, sino
que aquí es posible subir, debido al esfuerzo de todos para purificar las
corrientes astrales y etéreas, de tal forma que no lleguen aquí las
creaciones malignas y atormentadoras nacidas en los bajos pensamientos de
los seres atrasados y vulgares.”
“El amor
llevado a tan excelsas alturas, proporciona el máximum de luz y de felicidad al
espíritu encadenado en la materia y le hace vivir, aun en planetas
inferiores como éste, la vida que se vive en los elevados mundos del amor puro
y perfecto, donde los seres surgen a la vida por la energía creadora del
pensamiento y de la voluntad, obrando al unísono con la materia viva,
incomparablemente más fluida y sutil que la de los mundos inferiores.” **
** Este
párrafo de Bohindra sostenido en su instrucción a su joven y bella esposa Ada,
abre un portal hacia el – todavía – brumoso futuro, a través del cual podemos
aquilatar un tenue reflejo de la vida a que llegará un día de la eternidad esta
humanidad que vemos hoy sumida en el lodazal de una ciénaga espantosa, formada
por todas las corrupciones y rebeliones en contra de la Ley del Amor universal.
Como dice el
Divino Maestro, toda la lucha incesante que el Bien sostiene para transmutar
las tinieblas en Luz, tiene como único objetivo implantar por el
convencimiento en plenitud de la Consciencia despierta en el ser humano, el
primer mandato del Decálogo Sagrado:
“Ama a Dios
por sobre todas las cosas, y a tu próximo como a ti mismo”, y añade: “Esta es
toda la Ley y los Profetas”.
Como un digno
colofón a estos conceptos, nos permitimos tomar unos párrafos de “Orígenes de
la Civilización Adámica”, capítulo “Las Arcadas – Las Ojivas – La Cúpula de
Oro”:
“QUINTA: La
Paciencia que es necesaria para tener éxito en los distintos aspectos del
progreso humano, es aún más indispensable en la vida espiritual, donde no se
lucha con elementos tangibles y con fuerzas materiales sino invisibles,
intangibles e inmateriales.”
En el capítulo
titulado “La caverna de los vampiros” de “Orígenes de la Civilización
Adámica”, podemos apreciar claramente expuestos estos conocimientos de la
Sagrada Ciencia de Dios y de las Almas, base y cimiento inconmovible de las
enseñanzas comprendidas en todas y cada una de las Obras canalizadas por
J.R.L.A. (Mamina):
(Fragmentos): “Y
en la época a que hemos llegado en nuestra historia, aquel antro helado y
pavoroso era refugio adonde había huido la tenebrosa escuela apellidada por los
Kobdas “Irodia Hinis”, que quería decir: “Hijos del Odio y de la
Ira”.
“Era una
vasta agrupación de magos, augures o sátrapas, consagrados al desarrollo de los
poderes ocultos con fines siniestros de dominación y engrandecimiento,
explotando las bajas pasiones humanas y todos cuantos depravados instintos se
encierran en los seres atrasados y perversos.”
“Allí estaban
también los sacerdotes de la difunta reina Shamurance y muchos otros que de
diversas comarcas de la tierra habían huido, perseguidos por los pueblos encolerizados,
a la vista de las atrocidades que cometían o inducían a cometer a príncipes y
gobernantes.”
“Sólo hacía
pocos años que la infernal institución habitaba aquel pavoroso antro que había
llegado a denominarse el “Cerro maldito” por las
extrañas manifestaciones que los habitantes de la comarca veían de vez en
cuando aparecer al exterior, y ya algunas aldeas inmediatas habían sido
abandonadas por el terror que sentían sus habitantes por aquella peligrosa
proximidad,”
“En una
circunferencia de dos millas a la redonda no había señales de vida, sino un
suelo árido y a veces rojizo, grises y peladas montañas de erizadas rocas,
viejos troncos de árboles secos que mostraban sus descarnadas raíces como
brazos escuálidos de cadáveres disecados hace mucho tiempo.”
“La Ley Eterna
de que todo vive, se mueve y se transforma, parecía estar desmentida en aquella
desolada región, donde el alma del viajero se sobrecogía de un extraño terror.”
“Si a los
habitantes de las vecinas aldeas abandonadas se les interrogaba, contestaban
invariablemente: “Allí nadie puede vivir. Las bestias se ven invadidas de tan
extraño furor, que se matan las unas a las otras, y los humanos de una fiebre
lenta y maligna que les lleva a la muerte sin motivo aparente. Y cuando están
casi al instante de expirar, una repentina furia les acomete y se les ve huir
enloquecidos a la caverna del Cerro Maldito de donde ninguno vuelve.”
“Aun los
cadáveres son profanados en sus tumbas, muchos de los cuales han salido de
ellas y se les ha visto ambular errantes y enloquecidos por las montañas
vecinas.”
“¿Quién podía
vivir en aquella región?”
“Si en mi
última vida terrestre hubiera yo escuchado tales relatos habría dicho
sencillamente que aquellos pobres aldeanos padecían de desequilibrio mental
colectivo, de peligrosa y funesta alucinación.”
“Pero hoy,
después de cuarenta años de leer en el gran libro de la luz astral, de meditar
hondamente las leyes que rigen las fuerzas y corrientes y energías del éter y
de la atmósfera en contacto con las fuerzas y energías mentales en las
distintas corrientes de acción en que estos se colocan para el bien o para el
mal, no digo lo mismo, sino que me sumerjo en una serie de meditaciones
diciendo al final: ¡Qué poco sabemos los hombres de la hora actual, de las
eternas leyes del universo, de la inmensa potencialidad del pensamiento y de la
amplísima libertad de la voluntad o libre albedrío humano para escalar las
altas cumbres de la virtud, de la sabiduría y del amor, como para descender a
los espantosos abismos de la humana depravación.”
“El lector
podrá comprender la macabra operación que realizaban aquellos funestos
habitantes del Cerro Maldito cuando alguno de ellos, agotado por la vejez o la
enfermedad debía desencarnar.”
“Buscaban
entre todos los jóvenes de las vecinas aldeas los cuerpos más fuertes y
vigorosos y mediante una continuada irradiación de fluidos maléficos sobre él,
le producían la extraña fiebre lenta que en pocos días le consumía. Facilitado
así el desprendimiento de aquel espíritu de su materia, el espíritu vampiro
dejaba la suya ya inútil y gastada y se adueñaba de aquel cuerpo para continuar
viviendo en él. Si al efectuar el cambio perdían la partida y no podían establecer
conjunción entre los cerebros, poco importaba, todo se reducía a dejar allí
un pobre loco, inútil para toda su vida.”
“Pero más
frecuentemente ocurría que la trasmigración se hacía con buen éxito, pues el
sujeto elegido era un ser inferior, de escasa evolución y de instintos bajos y
groseros. Desde luego se comprende que sólo sujetos de tal naturaleza podían
ser aprovechados por los vampiros para este fin, pues la Ley Eterna corta toda acción mental maléfica sobre seres cuya
evolución espiritual y cuya vida intachable los pone a cubierto de la
dominación psíquica de los espíritus del mal.”
“Esto explica
de modo racional y lógico aquellas largas vidas de seiscientos, de setecientos,
de novecientos años, que si no eran comunes a todos como las antiguas
escrituras dan a entender, hubo no obstante casos, tanto en el campo de la
justicia, como en los de la iniquidad, de vidas terrestres prolongadas durante
muchos siglos en diversos cuerpos.”
“De ahí surgen
dos rayos de luz que ponen a la vista la absoluta imparcialidad y justicia de
la Ley Eterna: Primero, que dicha Ley no coarta la acción de las entidades
invisibles consagradas por libre voluntad al mal cuando ellas se ejercen sobre
seres que, por ley de afinidad, quedan sujetos al que de entre ellos puede más,
resultando así de una realidad evidente el viejo decir: “Dime con quién andas y te diré quién eres”. O más aun aquella frase del
excelso Maestro:
“El que busca
las tinieblas en ellas perece.”
“Y el segundo
rayo luminoso pone de manifiesto la soberana inmunidad del alma libre que se ha
conquistado con su esfuerzo por el bien y la justicia, una posición espiritual
que le pone a cubierto de esas espantosas dominaciones en que a veces los seres
pasan siglos y siglos sin dar un paso en su evolución y con grande riesgo de
convertirse al final de tan desastrosa carrera en seres sin vida propia, sin
personalidad definida, a quienes la chispa divina abandona como un cascarón
inútil, disgregado en el montón informe de fuerzas vivas que en centenares
de milenios en lejanos ciclos de evoluciones nuevas, en mundo que acaso no
salieron de sus nebulosas originarias, volverán a vivir vidas de piedra en
inmóviles montañas, vidas parasitarias en cenagales pantanosos, vidas
vegetales, animales en inferiores especies, vidas orgánicas y puramente
orgánicas, vida de alma múltiple como llaman algunos filósofos
modernos a la Eterna Energía que anima a esa cosa viva pero sin
individualidad, acumulada en infinita sucesión de tiempo en los impenetrables
laboratorios donde obra el Cosmos.”
***
“Tan solo en
los mundos de humanidades purificadas podemos encontrar a la Fe, Esperanza, y
el Amor, elevándose como una llama invisible desde el alma extática que la produce, hasta la Omnipotente Majestad Divina que la recibe.” *
***
Las leyendas,
los códices y luego los libros que narraban las hazañas de los Caballeros
Andantes, tuvieron su ejemplo principal en los Caballeros de la Orden del
Temple que, en sus grados más altos, eran Iniciados en las Ciencias
Ocultas – como se denominaban en esas épocas debido al implacable dogmatismo
religioso – que no son otra cosa más que las que actualmente están al alcance
de toda persona que sienta en su ser interno, la necesidad de estudiar a fondo
la Sabiduría Sagrada que, la Obra de Fraternidad Cristiana Universal nombra
como la Ciencia de Dios y de las Almas, que es justamente, la que
desarrolla con toda amplitud y profundidad las Obras de nuestra F.C. Universal.
Veamos que
dice “Arpas Eternas” en el capítulo titulado “El Torreón del Patriarca”:
El Maestro
Jhasua tiene un encuentro con el hijo del Patriarca Beth Gamul, e invitado por
éste, de nombre Abulfed, va a su casa junto al tío Jaime, a Zebeo y los jóvenes
árabes Osman y Ahmed, discípulos del Príncipe Melchor en su Escuela del Monte
Hor.
Abulfed tiene
una tragedia en su vida. Su hijito murió repentinamente en la cuna, y su esposa
entró en un estado mental cercano a la demencia.
Jhasua
pregunta a Abulfed: “Murió primero tu padre y después el niño, ¿Verdad”?
-“Sí, en
efecto. Así ha sucedido. Mi padre murió hace veintisiete lunas y el niño perdió
la vida diez lunas después”.
“Fue una
muerte misteriosa, porque no estuvo enfermo. La madre le acostó alegre y
juguetón una noche y al amanecer era un cadáver helado. He creído que se
trataba de una venganza, porque mi esposa estaba prometida a un astrólogo
babilonio, al cual nunca pudo amar y huyó de la casa paterna la noche anterior
a la boda. Pidió refugio al Patriarca, mi padre, que lo daba a todos los
desamparados. La trajo a este torreón y le puso una buena mujer como compañía.
Yo andaba entonces en Alejandría, a donde él me había enviado a estudiar en la
Escuela del Maestro Filón.
Cuando vine me
enamoré de la triste huérfana y me casé con ella. Mi padre decía que, en sus
meditaciones solitarias, veía siempre un fantasma siniestro que rondaba
alrededor de esta casa, donde los genios benéficos le impedían entrar.
Confieso que
todo esto creía yo que eran simples alucinaciones de la vejez de mi padre, y
nunca le di importancia.
Por respeto a
él, guardaba yo silencio cuando me refería sus visiones y luchas secretas
con el temido fantasma o genio maléfico.
Y unos días
antes de su muerte me dijo: “El pensamiento de venganza del astrólogo
babilonio toma forma para vengarse de tu esposa y de tu
hijo”. Lo oí y callé siempre pensando que era delirio
de un moribundo. Ahora sé y comprendo lo que valían las palabras de mi padre; y
mi desgracia actual la tomo como un castigo, a mi desprecio a la palabra de un
justo.”
-“La lección
ha sido en verdad muy dura, pero la Bondad Divina llena de amor los abismos que
abre la incomprensión de los hombres.”
-“¿Qué quieres
decir con esto, Profeta de Dios?”, preguntó lleno de esperanza el árabe.
-“Quiero decir
que la incomprensión tuya de las palabras de tu padre que era un maestro en la
ciencia de Dios y de las almas, es la que ha impedido que las fuerzas
del Bien atraídas por tu padre, vencieran a las fuerzas del mal que
rondaban alrededor de tu hogar, para destrozar tu dicha en satisfacción de una
venganza.
En la forma
que has obrado, obra la mayoría de los humanos, que sólo aceptan como
realidades lo que perciben sus sentidos físicos, y niegan en absoluto la vida
inmensa y las fuerzas formidables que actúan, viven y son, más allá de la
percepción de nuestros sentidos.”
“Supongamos
una colonia de ciegos de nacimiento. ¿no negarían en absoluto la existencia de
la luz, de los astros que en órbitas inmensas recorren la magnificencia de los
espacios infinitos?
El hombre
terrestre es a veces como un ciego de nacimiento, hasta que la Bondad Divina
dueña de infinitos medios, y el dolor es uno de ellos, abre su espíritu a la
Verdad Eterna que lo inunda por fin, con su claridad soberana.”
Si analizamos
este notable pasaje de “Arpas Eternas”, vemos en sus descripciones, la lucha permanente
de las Legiones del Bien que son Luz, Vida y Amor perenne, contra las fuerzas
de la oscuridad.
Estas últimas,
las fuerzas de la oscuridad, no tienen entidad por sí mismas, puesto que
la Luz las disipa, pero las tinieblas no pueden hacer desaparecer a la Luz.
Pero el mal pensamiento que trae aparejado al mal accionar, las realimentan
haciendo que persistan hasta que un rayo de luz las disuelve, anulándolas.
En este
momento, es oportuno citar este pensamiento de la Madre Teresa de Calcuta: “Las
palabras que no lleven la luz de Cristo, aumentan la oscuridad.”
***
Otros ejemplos
del asunto que estamos tratando puedo brindaros, queridos hermanos que me
hacéis el honor de leer estas líneas:
En la
magnífica obra “Moisés, el vidente del Sinaí”, encontramos un sugestivo pasaje
en el capítulo titulado “En el lago Merik”, cuando tienen lugar las llamadas
“fiestas de la primavera”, en Menfis, y centenares de góndolas iluminadas y
adornadas a toda gala, navegan ante el Faraón, su hija la Princesa Real
Thimetis, y la Reina Gala Vatis recientemente casada con el Faraón. Una fiesta
fastuosa, pero una gran tortura interior para Thimetis que acababa de renunciar
al trono de Egipto, impulsada por las Potencias de la Luz, para ser la madre de
un Ser excepcional, Ungido del Altísimo, Su Verbo Eterno.
Dos tenaces
pensamientos en pugna sacudían su mente.
“Una
especie de tentadora sugestión parecía susurrarle al oído: “¡Cuán pobre de
mente eres que abandonas tu alto pedestal de heredera para sumir tu vida entre
viejos librajos y viejos sacerdotes a quienes siguen de cerca la tristeza y la
muerte!”
“Y esa ola
pasaba y venía otra que le murmuraba una cadencia diferente: “¡Feliz de ti
nueva Néferi, nueva Hatasu, que abandonas toda esta negra pavesa que se lleva
el viento para abrazarte a lo que siempre vive, a lo imperecedero y eterno: el
bien a tus semejantes, la iluminación de toda la humanidad, el poblar los
cielos infinitos de almas salvadas con la gran Ley traída a este mundo por el
Verbo Eterno, Verdad Suprema, Palabra Creadora encerrada en ti como un cofre de
diamantes!”
Estas dos
poderosas corrientes luchaban encarnizadamente en el mundo interno de Thimetis
haciéndola palidecer de espanto unas veces y llenando sus ojos de jubilosas
alegrías, otras.
Ohad y Carmi
con algunos pastóforos del Templo que acompañaban con incensarios de oro,
arrojaban el humo perfumado de sus ascuas ardientes consumiendo incienso de
Arabia, navegaban al lado de la góndola real y los videntes percibieron
claramente las dos fuerzas que luchaban en el mundo interno de la princesa.
Un genio
tutelar de ojos celestes que brillaban como estrellas en la oscuridad de
la noche tomaba posición a su espalda y le envolvía con gasas azules y blancas
de transparente diafanidad.
Una sombra
cenicienta de rojizos resplandores se interponía a momentos, como si
brotara del fondo oscuro del río. Y entonces el rostro de Thimetis se
tornaba pálido y un escalofrío la estremecía visiblemente. ¡Qué duro tormento
fue para ella la fiesta primaveral!
Un viento
helado comenzó a soplar inesperadamente del norte, como si el mar hubiera
sentido también la angustia de aquel corazón, y el Faraón por medio de sus
heraldos dio la orden de volver a la ciudad”.
***
El capítulo
“La Asamblea” de “Moisés, el vidente del Sinaí”, nos ofrece un significativo
pasaje cuando Moisés, en soledad, meditaba arduamente para hallar el camino
exacto que daría el éxito del plan al cuál él, su madre Thimetis, el Faraón, y
todos los Iniciados e Hierofantes que lo seguían, estaban abocados en alma y
cuerpo, o sea, crear un pueblo para el ideal de Verdad, Justicia y
Fraternidad que fuera el espejo límpido para que todos los pueblos del mundo
vieran la soberana grandeza del Amor Universal.
Mas no
conseguía acertar con el programa de fundamento para la Escuela que educaría a
los seres destinados a ser los principales colaboradores suyos en esa inmensa y
riesgosa tarea. Por esa razón, escribía y luego destruía lo escrito por no
parecerle ser lo correcto. Esas dudas, al correr de las noches sin llegar a
definir sus propósitos en una planificación adecuada, le iban restando energías
produciéndole abatimientos y decepción.
“Y después de
varias noches de dolorosas y arduas cavilaciones, cuando ya era pasada la
medianoche, vio subir la escalera un sujeto de alta estatura, con la túnica
blanca de los Hierofantes y el capuchón cubriendo su cabeza”.
“Será el
Patriarca Eleázar, pensó,”
El sujeto
estaba ya a su lado y contestó a su pensamiento:
“No es el
Patriarca Eleázar sino Jetro, tu tío y compañero de ideales. No. No vine en la
caravana, que aún está a mitad de camino. ¿Acaso necesita Psiquis de caravana,
ni de camellos, ni de mulos, para presentarse en el sitio en que el deber la
llame?”
“Sí, es verdad
tío Jetro, y cuánto te agradezco que hayas venido en espíritu a fortalecer el
mío, ya que a veces vuela como un águila y a veces se aplasta a la tierra como
una mísera lombriz moribunda.”
“Lo sé, lo sé,
y por eso la Ley Divina me ha traído hasta ti porque llegada la hora del
tiempo, no podemos ni debemos aceptar el fracaso.”
A
continuación, Jetro en estado espiritual, le da solución a los problemas e
interrogantes que atormentaban a su gran sobrino, el Hierofante Supremo Moisés.
Finaliza este encuentro en planos de conciencia tan superiores, que hoy, a unos
tres mil quinientos años aproximadamente de sucedido, la mente humana, atrapada
en el torbellino del mundo inicuo que nos deprime, no alcanza a comprender y,
en muchos casos, siquiera a creer su certeza:
Continúa el
relato: “Aquel Hierofante alto, pareció redoblar su estatura al ponerse
nuevamente de pie acercándose a Moisés hasta tomarle la cabeza con ambas
manos.”
“¡Hijo mío! –
le dijo con paternal dulzura. A pesar de la fortaleza de tu espíritu, la
negra falange de las tinieblas te hace dudar y vacilar hasta llegar a temer
el fracaso, que está tan lejos de ti, como el desierto que acabo de dejar, y
que, no obstante, no ha servido de impedimento para que yo esté a tu lado en
este instante. Escribe esta noche los puntos salientes de tu programa, y lo que
esta noche escribas, no lo borres porque eso será lo que debe ser.”
“Y la real y
materializada aparición se desvaneció en la suave claridad lunar que hacía de
la noche día, según era intensa la brillantez de la luna en su marcha serena
por el espacio azul:”
“Moisés cayó
de rodillas sobre las blancas lozas del pavimento, y las mudas almenas
coronadas de macetas, de palmas y de flores, escucharon esta intensa plegaria
de acción de gracias:
“¡Gracias mil,
Poder Eterno que sostienes los mundos!...¡Como un pájaro herido de muerte
revoloteaba Psiquis por abismos de dudas y de recelos, y ha bastado tu aliento
soberano para aquietar mis terrores y soltar de nuevo mis alas por tu infinita
inmensidad!- Y paso a paso, con embelesos de éxtasis ante la inefable belleza
de aquella noche de comunión divina con lo infinito, Moisés buscó la quietud de
su alcoba y su diván de reposo, donde recobró su materia las energías
perdidas en la lucha con la bravía
legión de las tinieblas.”
Y ahora
repasemos, asombrados, un pasaje de “Arpas Eternas” que nos revela hasta qué
punto los grandes Maestros de almas que encarnan como Misioneros del amor y la
justicia Divina, tienen que luchar con esas legiones de tinieblas que se mencionan
precedentemente.
La Obra cimera
de la espiritualidad, “Arpas Eternas”, nos ofrece entre tantas sublimes
enseñanzas, un pasaje donde Jhasua de Nazaret tiene un encuentro personal con
su Precursor en el sacrificio, Jhoanan (Juan) el Bautista, en pleno desierto de
Judea donde predicaba Juan anunciando la venida del Mesías, y el comienzo del
Reino de Dios en la Tierra.
En la ocasión,
el Maestro va acompañado de sus grandes amigos y colaboradores: el Príncipe
Judá, de la Casa de Hur, el Hach Ben Faqui, y Simónides. Pero Jhasua y
Juan tienen su reunión en privado, frente a la gruta donde mora el Bautista,
quién le expone a su primo a quién reconoce como el Mesías, sus angustias por
la lucha tremenda que debe sobrellevar contra el acoso permanente de las fuerzas
etéricas de las tinieblas:
Dice “Arpas
Eternas” en el capítulo titulado “El solitario del Jordán”:
“En sus
íntimas confidencias Juan refirió al Maestro, la espantosa lucha que sostenía
con las fuerzas del mal, representadas fielmente por Herodías, residente en
Galilea, separada de su marido el Tetrarca Felipe, y unida ilegalmente con
Antipas, que repudió a su esposa legal.”
“Como había
hecho en Cesárea de Filipo, la desvergonzada nieta de Herodes, continuaba
haciéndolo en Tiberías, en Sevhtópolis, en Archelais, en Phasaelis y aún en
Jerusalén. Tenía palacios para su residencia en todas estas ciudades, en las
cuales iba sembrando todas las corrupciones y todos los vicios de que era capaz
su corrompido corazón.
En sus
palacios tenía altares para los dioses paganos que fomentaban sus desórdenes, y
había creado un cuerpo sacerdotal de mozos y doncellas para los cultos de sus
dioses. De este foco de infección moral se desbordaba un torrente de vicio, que
iba inundándolo todo.”
“Juan se
colocó frente a ella en una lucha terrible que sostenía desde dos años antes.”
“Yo sé – decía
Juan al Maestro – que ella acecha mis pasos para quitarme la vida, porque el
rey Herodes Antipas, pone débiles frenos a sus audacias inconcebibles, debido a
que me respeta y oye en parte mis consejos. Le curé de úlceras cancerosas,
herencia de toda esa familia cuya sangre es veneno de muerte, y me guarda mucha
consideración.”
“Pero te
aseguro Jhasua que esta lucha feroz con las fuerzas del mal, me resta
energías de tal manera, que en la soledad de este desierto en que vivo,
lloro amargamente clamando al Señor para que ponga término a mi martirio.”
“Entre las
gentes que llegan a mi pidiendo la ablución del Jordán para ser purificados
en su cuerpo y en su espíritu, han venido asesinos pagados por Herodías
para acabar con mi vida; pero como aun no es mi hora, sus ardides han sido
descubiertos a tiempo, y fueron destrozados por los numerosos peregrinos que,
habiendo recibido tantos bienes, defendieron la vida amenazada del Solitario,
como todos me llaman.”
“Mas en las
horas de meditación y de acercamiento a la Divinidad en busca de socorro, me
veo asaltado por turbas negras de espíritus inmundos, que vienen en los
perversos y bajos pensamientos de esa mujer y de quienes la escuchan y la
siguen.”
“Tú lo sabes
mejor que yo Jhasua hermano mío, hasta qué punto se enseñan las fuerzas del
mal, en contra de todos los que eligen para desenvolver su vida, el camino
de apóstoles de la verdad, de la justicia y del amor; y que sólo una heroica
fuerza de voluntad puede vencer en la tremenda lucha.”
Para finalizar
este recuento de fragmentos de las Obras en los cuáles se alude al tema de la
lucha entre las Falanges de la Luz y las legiones tenebrosas, tomamos párrafos
del capítulo “El Monte de los Genios” de “Moisés, el vidente del Sinaí”:
“Encontró
Moisés en las grutas del Monte de los Genios treinta y nueve Anacoretas de
diferentes edades físicas, pero todos de una larga evolución y aún más larga
visual de espíritu y de voluntad, para hacer como su Maestro, mártires del
Divino Ideal que seguían desde inmensas edades.”
“Desde treinta
y ocho años, hasta ochenta y seis, los Anacoretas se mantenían vigorosos y
optimistas porque habían redimido toda una formación de fuerzas tenebrosas
diseminadas en varias montañas de las muchísimas serranías y cordilleras de
aquella tierra que era el más nuevo continente aparecido sobre la faz del
Planeta.”
Un poco más
adelante, el Guardián de esa hermandad, le dice a Moisés: “Hay en nuestro
globo toda una legión organizada de esas tremendas fuerzas corruptoras de las
sociedades humanas. Y vemos con dolor que casi siempre son las clases altas
las más combatidas y vencidas.
Los Reyes,
Caudillos, Pontífices y altos dignatarios caen en sus redes como incautas
mariposas en torno a una luz que les fascina con halagüeñas promesas de
elevación y prosperidad. Es increíble
como arrastran pueblos y destruyen civilizaciones.”
Estos pasajes
narrados en los libros y escritos que son las bases y el patrimonio espiritual
de Fraternidad Cristiana Universal, demuestran la existencia de esas fuerzas
oscuras con las que debemos medirnos, enfrentándolas con el Amor, la Fe y la
Constancia.
Tal era el
ejercicio de Don Quijote, luchando contra los gigantes, endriagos y
vestiglos que se equiparan a dichas formaciones o falanges del mundo astral
de las tinieblas. Posiblemente, la intención de Cervantes, puede haber sido
hablar sobre estas grandes luchas que tienen lugar en planos y dimensiones no
terrenales, pero en el mundo y más aún, en la España inquisitorial en
medio de la cual le tocó vivir al insigne escritor, era imposible hacerlo
abiertamente, ya que un audaz que lo hiciera, terminaría en los calabozos del
Rey o del llamado “Santo Oficio” por tiempo indeterminado, sufriendo torturas
psíquicas y físicas para, la mayor parte de las veces, finalizar sus vidas
entre las rojas llamaradas en terribles hogueras para ser quemados vivos.
Atroz suplicio
que sólo mentes desquiciadas y ofuscadas por el fanatismo y un refinado sadismo
podían ordenar.
No anduvieron
errados los artistas españoles que anteriormente he mencionado, cuando
afirmaron por la televisión argentina su pensamiento acerca del propósito
oculto de Cervantes, manifestado en su obra inmortal.
Rememorando estos espantosos episodios de la
historia humana sobre la Tierra, ¡cómo no dar un sitio de honor y reverencia a
una mujer, la Doncella de Orleans!, ese sublime espíritu de la Alianza
del Verbo Divino, que enfrentó dirigiendo ejércitos a sus diecisiete años,
ella, pastorcita de majadas, a la potencia imperialista británica, y a un
Príncipe francés pusilánime, cuya debilidad de carácter y cobardía entregó a
Juana de Arco a sus enemigos quiénes no vacilaron en quemarla viva en las piras
de la bestia que tan bien ellos representaban.
Pero Juana liberó a la Francia en arduas y
sangrientas batallas que ella – heroína sin par – trocó en victorias con su
ejemplo, su valor, su temple y su Fe, entregada totalmente al holocausto para
cumplir la misión que las Inteligencias de la Luz le hacían escuchar desde su
adolescencia. Así, vemos que la esencia de la Caballería, sus más preclaras
virtudes y honor, tuvieron su máxima expresión en una mujer, recién salida de
la niñez, pero cuyo espíritu diamantino hizo cumplir a su cuerpo la tarea que
fue su misión en esas horas de la historia universal. El estandarte de Juana
de Arco en las batallas, ostentaba la Cruz de Lorena, con dos travesaños.
Por algo el General De Gaulle, al frente de la
Resistencia Francesa contra la ocupación de Francia por la Alemania nazi en la
Segunda Guerra mundial, tomó como símbolo la Cruz de Lorena en homenaje a la
gran Juana de Arco, quién otra vez, en esa ocasión desde los planos de la Luz,
condujo a su pueblo a la Liberación. *
(Recomendamos especialmente la lectura de un
hermoso estudio que León Denis tituló “Juana de Arco – Médium”, y que podéis
encontrar en Google)
***
Los escuderos al servicio de sus señores
los Caballeros, representaron en aquellos períodos medievales, un papel de
importancia decisiva, ya que todos los complicados preparativos para que sus
señores entraran a las lides, estaban a cargo de los escuderos que, como su
nombre indica, cumplían la función de escudos de protección a sus
señores. Ellos acudían de inmediato cuando su señor caía herido en el combate
para auxiliarlo. No les era permitido entrar en batalla contra los nobles, sin
antes haber pasado duras pruebas para que el Rey o un miembro destacado de la
nobleza, los armara Caballeros, jurando el Código de Honor de la Caballería
sobre los Evangelios.
Sancho Panza, hombre rústico, pero con una
sabiduría aprendida directamente de la vida, viene a representar al cuerpo, mientras
que su señor, don Quijote, es el espíritu que siempre tiene una mirada
mucho más amplia y profunda, impregnada de una filosofía clásica. Basta
recordar su famoso discurso a los labriegos y cabreros mientras todos juntos
cenan en plena campiña. Agradeciendo el convite de esas buenas y hospitalarias
gentes, don Quijote da un ejemplo al reprender a su escudero que no quería
sentarse a comer, prefiriendo hacerlo de pie y apartado para su mejor
comodidad. Don Quijote le dice: “Te has de humillar y sentar, porque a quién
se humilla, Dios lo ensalza.”
Antes de terminar la cena, Don Quijote se pone de
pie y endilga un discurso a sus compañeros de comida, recordando a la Edad
Dorada de la humanidad, cuando no existía esto de “lo tuyo y lo mío” porque
todo se compartía solidariamente.
Esa “Edad Dorada” a la cual alude el Quijote por
la inspiración de Cervantes, nos recuerda enseguida a quiénes leemos las Obras
de nuestra amada Fraternidad Cristiana Universal, a la gloriosa época donde la
Escuela y Hermandad de los Kobdas y de los Dacthylos en la prehistoria,
consiguieron por unos mil trescientos años, establecer una sociedad humana
cuasi perfecta, donde cada cual tenía su puesto de labor con sus obligaciones,
deberes y derechos garantizados por la Gran Alianza de las Naciones Unidas de
los pueblos, en esos siglos que han quedado en el subconsciente colectivo como
la Arcadia Feliz, la Época de Oro, Siglos Venturosos donde reinaba el Orden –
Fuerza Constructiva – el Trabajo armonioso, y la Justicia que es Amor.
***
“Con la esperanza viva de Dios, tiene el alma tan
levantado su corazón del mundo y tan libre de sus acechanzas, que no sólo le
puede tocar y asir, pero ni alcanzarle de vista.”
(Juan de la Cruz: “Algunas sentencias y avisos
espirituales.”)
***
Queridos Hermanos: concluyendo estas mal
hilvanadas líneas que, no obstante, su rusticidad, tratan de rendir homenaje al
gran filósofo y escritor del siglo de oro español, don Miguel de Cervantes
Saavedra, solamente unos breves agregados. ¡Qué más terribles gigantes,
endriagos y vestiglos a quiénes combatía Don Quijote, que el escándalo de
los días actuales, donde la corrupción generalizada no respeta siquiera a la
santa inocencia de los niños, sometiéndoles a la barbarie de la bestialidad más
aterradora. Un comercio de una vileza espantosa realizada por seres y
organizaciones infames, traficando con el tesoro más bello de la raza humana,
los infantes de ambos sexos, en los cuáles aletea el espíritu divino. Son los
niños la alegría del mundo, vibra en los tales la irradiación del Cristo; por
algo el Redentor siempre los mostró como el mejor emblema de la pureza para
ejemplo de todos. “Debéis ser como niños para poder entrar al Reino de
Dios”. El drama de las drogas que envenenan mayoritariamente a los jóvenes
convirtiéndoles en entes inútiles para la vida o en delincuentes sin piedad. La
trata de personas para la prostitución, las armas de destrucción masiva, el
comercio de los órganos humanos, el contrabando de armas y el crimen organizado
están a la vista de todos por los medios de comunicación masivos.
Ante este caos, surgen estas acuciantes
preguntas:
El Pensamiento del Cristo, Su Palabra, Su
ejemplo, ¿dónde están?...
El Renunciamiento de Siddartha Gautama el Buda,
Su Infinita Compasión…
La Ley del Sinaí, recibida por el gran Moisés,
las Tablas de la Ley Divina… ¿permanecen todavía?...
¡SI! VIVEN EN LOS SERES QUE AUN
EN MEDIO DE ESTA HUMANIDAD INICUA, CONSERVAN ESOS TESOROS ILUMINADOS EN SUS
ESPÍRITUS, MENTES, CORAZONES Y CEREBROS!¡HERMANOS, ESE TESORO INMARCESIBLE,
ESTÁ FELIZMENTE INSCRIPTO Y CONTENIDO EN TODAS Y CADA DE LAS OBRAS MAGISTRALES
QUE EL PENSAMIENTO CRÍSTICO HA VOLCADO DESDE SU AMOR INFINITO, POR MEDIO DEL
INSTRUMENTO HUMANO ELEGIDO POR LA LEY DIVINA PARA TRANSMITIRLO A LA HUMANIDAD,
PARA DOTARLA DE UNA CONCIENCIA RENOVADA EN SU GRAN DESARROLLO, QUE ES LA
APROPIADA PARA LA NUEVA EDAD EVOLUTIVA QUE ESTÁ ABRIENDO SUS MAJESTUOSOS
PORTALES A LOS ESPÍRITUS CUYAS VIBRACIONES ESTÉN ACORDES CON LAS FUENTES DE
VIDA DE ESTE NUEVO CICLO EN LA TIERRA!
Carlosalejandro origen del documento