EL EGO SUPERIOR EN EL CONCIERTO UNIVERSAL DE LA VIDA
autora : BEATRIZ INÉS MAURE

 

Bibliografía coincidente con el tema:

De la Autora  Doña Josefa Rosalía Luque Álvarez

Moisés El Vidente del Sinaí        -    

Capítulo: “El Hierofante Isesi  de Sais”

Moisés El Vidente del Sinaí        -    

Capítulo: “¿Dónde está el Faraón?

Arpas Eternas Tomo I                 -    

Capítulo: “En las Grutas del Carmelo”

    Arpas Eternas Tomo III               -    

Capítulo: “Los Secretos del Padre”

 

De la Autora Beatriz Inés Maure

  El Porqué de la Existencia Tomo I y II –

 

INTRODUCCIÓN

Para iniciar este escrito y desarrollar el tema sobre el rol que desempeña el Ego Superior en el concierto universal de la Vida, nos apoyamos especialmente en dos clarísimos e inspiradores párrafos, escritos en la Obra Mesiánica de Doña Josefa Rosalía Luque Álvarez que corroboran lo que en este detallado ensayo se expone del desarrollo del Yo conciente.

 

De Arpas Eternas Tomo I  - Capítulo: “En las Grutas del Carmelo”:

“…el Ego comienza a extraer del Éter, materias sutilísimas y va formando lentamente un cuerpo que acompañará como prototipo y modelo, a todas las personalidades humanas…”

 

De Arpas Eternas III -  Capítulo: “Los Secretos del Padre”:

“…El Yo pensante o Ego, como le llaman las Escuelas secretas de Divina Sabiduría, imita a su Soberano Creador y envía hacia un plano físico, o mundo ya en condiciones de albergar vidas orgánicas, una partícula o emanación de sí mismo, para comenzar la escala progresiva de su propia evolución”.

 

 

CAPÍTULO I

¿Qué es el Ego Superior?
¿Cuál es el hábitat  natural de los Egos?

 

Cuadro N° 1

Todo es reposo en el Ser divino. Su Yo interno es el Sol central de Su sistema universal.

La pureza de Su esencia  resplandece y se expande en reflejos de luz inmortal. Ese reflejo lo abarca todo, es su Mente, el Principio de la existencia.

Él se refleja en el Hombre hecho a Su imagen y lo dota de mansedumbre, de valor y fuerza moral.

Luego lo que Él  Es, nosotros lo somos por reflejo.

 

Cuadro N° 2

 

La actitud divina, estable y permanente del Absoluto es un estado  de Introspección donde Él se conoce  a Sí mismo.

 

Este estado siempre Es, siempre fue y siempre será.

 

Cuando el hombre en su desarrollo  llega a este nivel de conciencia: la Introspección, allí se revela Su Ser real y se unifica a su esencia verdadera.

 

Cuadro N° 3

Y esa verdad de Él mismo ilumina el Todo de Su universo.

 

Allí se reflejan todas las formaciones de Su mente. Luego ese Todo más que una Creación, es una Revelación donde Él conoce todas sus ideas y Su Verdad eterna.

 

La revelación es Introspección y expansión simultáneas.

Esto en Él no es un proceso, solo es. Fuera de este resplandor que refleja todo lo que Él es y sabe no hay nada.

 

Él es Todo y lo gobierna Todo, inclusive al hombre que lo reconoce.

 

 

 

Cuadro N° 4

 

Allí, en este reflejo, que es su alma inmortal, se proyectan todas las perfectas ideas que Él contiene y se revela su verdadera Imagen: el Hombre perfecto, Señor del Todo.

 

Esta imagen es su eterna individualidad: el Cristo, el Verbo, la Palabra.

 

 

 

Cuadro N° 5

 

El Cristo es el Eje perfecto de la Creación divina. Es el acorde universal del “Yo Soy”.

 

El Cristo es el poseedor de las Matrices universales ubicadas en el Eje del Cosmos divino, albergando allí los Egos o réplicas del “Yo Soy”.

 

 

 

Cuadro N° 6

 

Esta inmensidad de chispas de Luz divina llenan el Todo pero solamente serán Egos  las que pululan en el Eje Crístico porque  son las únicas capaces, no sólo de recibir la Imagen de Hombre perfecto, sino también de reflejarla.

 

 

 

Cuadro N° 7

 

Las demás partículas de luz refleja, que iluminan el universo espiritual son la sustancia elemental viva que forma el sistema de  neuronas radiantes de la Mente divina.

 

Esta sustancia esencial es atraída por los  Egos para formar así sus cuerpos áuricos o mentales.

 

 

 

Cuadro N° 8

Ya completo su Cuerpo mental, el Ego activará estas partículas haciéndolas descender al plano terrestre, para observar las vivencias de las actividades instintivas que ofrecen los reinos de la Naturaleza.

Luego el primer trabajo que el Ego realiza para dar forma a Su cuerpo fluídico  es en el nivel de la Sustancia refleja.

Cada partícula lumínica es una neurona del gran Sistema mental universal que Él toma en parte, para sí.

 

 

 

 

CAPÍTULO II

¿El universo físico es una ilusión o una necesidad
para el desarrollo vivencial del Ego?

 

Cuadro N° 9

 Si el Ego es la Imagen de Hombre perfecto que le irradia el Cristo, esa Imagen es estática por ser un reflejo, entonces el Ego deberá vivenciar, dinamizar y experimentar lo que Él ya es por espejo.

Entonces se inicia el proceso de darle un “piso” físico donde han de pararse las personalidades creadas por el Ego para la Gran demostración del Sí mismo.

Por ello nace el universo físico que permitirá al Ego proyectar su partícula divina al plano terrestre con el fin de alcanzar en conciencia demostrada la  Imagen de Hombre.

 

 

 

Cuadro N° 10

La luz divina que abarca el Todo de Su presencia se organiza en siete conos tridimensionales que parten del Plexo Solar, centro esencial del Eje crístico.

Cada rayo según su color y sonido dota al Ego, contenido en ese rayo, de una capacidad específica y modos de ser en el Amor que  demostrará a lo largo de los siglos de experiencia ilustrada.

Estos conos son los siete universos del Todo divino. Son los conos del resplandor del Omnipotente eterno compuesto de partículas luminosas que forman el sistema mental del universo.

 

 

 

Cuadro N° 11

Aquí en este punto será útil considerar los fenómenos que darán origen al universo físico.

El resplandor que está formado por infinitas partículas de luz estática que jamás entran en combustión ni se modifican porque son parte del reflejo de la revelación. Este resplandor de Él mismo es la sustancia esencial universal envuelta por  una sustancia gaseosa muy sutil llamada plasma o savia universal.

 

 

 

Cuadro N° 12

 

Ahora bien, en los bordes o contornos de estos conos tridimensionales de luz refleja se produce un fenómeno que dará origen a los universos físicos: el Big Bang.

 

 

 

Cuadro N° 13

 

En estos contornos, las partículas etéricas alcanzan un grado de congelamiento extremo y las partículas plasmáticas llegan a un punto calórico máximo.

 

Entonces se produce el siguiente efecto: Estas distintas frecuencias originan una explosión fenomenal llamada Big Bang por la ciencia física.

 

 

 

Cuadro N° 14

 

La sustancia plasmática contiene lo núcleos que serán expulsados en el estallido para formar astros y planetas. Esta explosión produce el principio del movimiento o Universo Relativo de la experiencia.

 

Luego en los contornos de luz refleja es donde se gestan los fenómenos físicos y por ende nacen los universos visibles.

 

El universo físico siempre será una fuerza secundaria.

 

El Espíritu es el real poder que lo equilibra  todo, por lo tanto una conciencia desarrollada en Él siempre sabrá cuál es la realidad de su existencia.

 

 

 

 

CAPÍTULO III 

¿Cómo comienzan las primeras experiencias
del Ego en el plano físico?

 

 

Cuadro N° 15

 

La creación se ha duplicado para que el Hombre hecho a Su Imagen, pueda “Señorear sobre cielo y tierra”. Solo así, la proyección de la Idea del  Ser que emana del Ego para su desarrollo pueda ser contenida y refractada para su percepción en el plano físico. Caso contrario esa idea, sin contención, no tendría demostración. Se diluiría.

 

El universo Absoluto es un estado de conciencia del Sí mismo.

 

El universo Relativo es un estado de búsqueda de la perfección que si bien ya Es, hay que demostrarla.

 

 

 

Cuadro N° 16

 

Luego el Big Bang es un fenómeno que necesariamente se da para la conformación de universos y sistemas físicos que favorecen la experiencia para el desarrollo del hombre hacia la formación de la conciencia crística que lo integrará a su misma esencia.

 

 

 

Cuadro N° 17

 

Las fuerzas plasmáticas expulsadas en el Big Bang se condensan gradualmente en los cuatro elementos que conforman un planeta completo, listo para ser fecundado.

 

En este estado preciso comienza el trabajo unificado del universo espiritual de los Egos con la actividad  atómica del reino elemental: aire, fuego, agua, tierra.

 

 

 

Cuadro N° 18

 

Es así que el Ego iniciará un ascendente camino a la demostración de lo que Él realmente Es. Entonces comienza una milenaria sucesión de experiencias reflejas en el plano físico.

 

Los Egos de una misma generación unifican sus partículas etéricas que han tomado de la sustancia radiante universal y en inmensas oleadas las envían al plano físico donde observarán el comportamiento atómico del plasma terrestre ya condensado. Aquí es donde estas partículas, por reflejo, reciben e integran información del trabajo molecular inherente a los cuatro elementos de la Naturaleza.

 

Este primer trabajo es grupal y unificado.

 

 

 

Cuadro N° 19

 

Las chispas descienden al astral del planeta y toda información registrada del trabajo atómico es transmitida a cada Ego por estas neuronas radiantes que fluctúan en el astral de cada paisaje terrestre.

 

Es el comienzo del enriquecimiento mental vivencial del Ego que recibe como en un espejo la imagen del trabajo elemental.

 

 

 

Cuadro N° 20

 

Las partículas etéricas suspendidas  en el astral terrestre filman, por así decirlo, y graban en sí mismas toda actividad que manifieste alguna conducta elemental ingresando así, en el Ego un psiquismo primario.

 

 

 

Cuadro N° 21

 

Los Egos recogen de sus chispas estas experiencias registradas y las ingresan a su Yo superior como vivencias de un psiquismo primario:

 

Del Aire:   aprende el impulso y el movimiento.

 

Del Fuego:   el punto de combustión, la resistencia.

 

Del Agua: la primera comprensión de la asociación.

 

De la Tierra: capta lo que es el trabajo grupal de las moléculas y toma el principio del valor comunitario.

 

 

 

Cuadro N° 22

 

Estas partículas de luz no solo observan los fenómenos atómicos, sino que también fertilizan con su irradiación el plasma terrestre.

 

La energía lumínica que desprenden las partículas descendidas  emite cualidades que quedan flotando en el astral planetario.

 

Ante esta vibración el plasma va tomando formas que serán solo diseños sin vida. En tiempos futuros estas formas manifestarán impulsos vitales al ser fecundadas por la vibración lumínica que transmiten las partículas descendidas.

 

Según la cualidad emitida por ellas, el plasma tomará una forma vital. El Ego necesita vivenciar este trabajo cualitativo por demostración.

 

 

 

 

CAPÍTULO IV

¿Es el Ego quien genera la vida experimental planetaria?

 

 

 

Cuadro N° 23

 

Solo la partícula de luz del Ego es capaz de reflejar el Amor divino y por ende transmitir la vida.

 

La chispa radiante da la cualidad en vibración y fecunda al plasma que se forma de acuerdo a esa cualidad.

 

Esta chispa no encarna en estas formas, solo se acopla y se relaciona por ondas mentales.

 

Cuando esto ocurre se materializan las formas y nace la vida visible en el planeta en una sucesión de infinitas formas como tantas son las chispas etéricas descendidas.

 

El Ego va conformando su cuerpo vital y cualitativo.

 

 

 

Cuadro N° 24

 

El plasma acuático será el primer ensayo de fecundación por ser el elemento similar al Éter reflejo de la vida.

 

En este elemento las formas que fluctúan en el astral acuoso son fecundadas y se hacen visibles los micro-organismos por efecto asexuado. Es decir multiplicación sin sexo en el planeta.

 

Este principio asexuado se manifiesta en cada primera forma vital lograda, cuyo individuo dará origen a la especie.

 

 

 

Cuadro N° 25

 

En un comienzo, son engendradas las formas más simples hasta que el efecto vital se difunda en la tierra con más fuerza y sea posible fecundar formas más complejas.

 

 

 

Cuadro N°  26

 

Hasta el momento las chispas enviadas por el Ego no encarnan, solo acoplan sus vibraciones  para observar los impulsos instintivos del reino vegetal y animal.

 

Las chispas descendidas desde su cuerpo mental son de Él, pero no es Él.

Es el mentor dirigiendo y desarrollando cualidades y capacidades para ser demostradas.

 

 

 

Cuadro N° 27

 

Nace el prototipo. Todo se multiplica en el planeta en fuerza vibratoria. Se hace evidente la tonalidad verde y la nota FA en fuerza vital características del origen de la Tierra nacida en el Rayo Verde del Iris divino.

La partícula etérica o neurona radiante comienza a registrar, para el Ego, la actividad en los niveles vitales y cualitativos de conciencia instintiva.

 

 

 

 

CAPÍTULO V

¿Qué efecto tiene para el Ego el nacimiento
del hombre de la experiencia?

¿Le alcanza al Ego una sola demostración
de vida para saber de Él mismo?

 

 

Cuadro N°  28

 

A) Habiendo el Ego almacenado los resultados de las experiencias psíquicas que recibió por espejo del reino elemental y por vibración del reino vegetal y animal,  está preparado para formar el cuerpo mental humano y encarnar en él su partícula radiante o neurona madre.

 

B) ¿Y qué ocurre con la partícula que registró las conductas de vegetales y animales?

 

Ella es ascendida al Ego porque es parte de su cuerpo experimental. Pero las formas plasmáticas instintivas permanecen en el astral planetario.

 

Esas formas plasmáticas pertenecen a cada Ego que mediante su chispa las creó (las formó).

Este plasma sigue manteniendo su forma y la sustancia que lo conforma será usada por el Ego para dar cohesión al cuerpo mental de la personalidad que habrá de encarnar.

A medida que las personalidades encarnadas se desarrollan en espiritualidad  perderán lo instintivo y el plasma será cada vez más sutil, ya sin formas.

 

 

 

Cuadro N° 29

El  ensayo de hombre debe lograr la erección de su columna vertebral. Ese estado le hará modificar su eje dando nacimiento a su canal espiritual.

Este hecho se produce cuando el ser andrógino capta una fuerza superior a él mismo y adora algún fenómeno de la Naturaleza asignándole un poder deífico.

Su mente al elevarse  hacia una divinidad alcanza la verticalización. Todo en su cuerpo se estructura nuevamente.

Al lograr la figura humana que permite al Ego la encarnación de la partícula radiante, debe transitar también por el doloroso proceso de la duplicación de su ser, asistido por los mentores arcangélicos que intervienen en estos movimientos vitales de la creación.

Dios es Uno, porque unifica todo lo que Él Es. Él contiene los Principios que habrán de gobernar Su creación y uno de ellos es el de la fecundación, es decir la manifestación de Él mismo en los principios activo y pasivo o masculino y femenino. Sin ellos en el Uno divino, no podría haber creación, ni multiplicación, ni fecundación, ni duplicación.

Y si Dios contiene en Su universo esencial este Principio también lo refleja en el Todo. Luego el Ego es poseedor de este Principio. Él contiene en Sí mismo los dos estados que le refleja el Ser divino: El pasivo y el activo  o el femenino y masculino, que se evidencian en una presencia permanente hasta la unificación de ambos en Su Todo esencial.

Si el Ego no tuviera esta conformación no podría fecundar la partícula neutra de Su cuerpo áurico que al ser descendida encarnará en la personalidad creada con el sexo que corresponde a esa vida experimental.

Todo es reflejo en el universo. Luego, lo que Dios Es, toda la Creación lo expresa. Sin este principio regido por los Egos no tendrían origen las especies, ni el hombre hubiera podido formar la especie humana.

A este principio así manifestado en femenino y masculino se le llama almas gemelas y no son dos seres pero sí son dos estados del Ego necesarios para la fecundación, que vibran al unísono para engendrar las múltiples y divinas formas de la  Creación.

 

 

 

Cuadro N° 30

 

Cuando esto ocurre en el plano físico también se produce simultáneamente en los planos Ególicos: la duplicación del ser. Se  hace visible en los Egos los dos principios de la fecundación: El femenino y el masculino.

 

Este proceso se reflejó en la partícula encarnada del primer hombre, andrógino todavía, provocándole en él la misma transformación que se operó en los Egos.

 

El hombre andrógino se desdobla y se muestran sus dos principios: activo y pasivo, en el macho y la hembra que al aparearse inician la generación  de la especie humana.

 

 

 

Cuadro N° 31

 

El Ego emite por medio de su partícula descendida la verdad del Ser.

 

Verdad que prepara al hombre de la experiencia a demostrar todo lo que es a Imagen y Semejanza de su Hacedor.

 

Es decir, debe expresar en pensamiento y conductas solo lo que Su Padre, el Ego, pueda reconocer: La demostración en los múltiples niveles del Amor.

 

 

 

Cuadro N° 32

 

El Ego inicia a través de la creación de sucesivas personalidades su más sublime alcance, el desarrollo hacia la conciencia crística y su identificación con la  esencia que le dio la vida: El Amor.

 

 

 

Cuadro N° 33

 

En el último proceso de formación en el plano humano el Ego solo desciende para encarnar en cada personalidad una sola partícula radiante, que será el resumen de las experiencias previas ya archivadas.

 

Además es transmisora de la Idea de Hombre en Cristo que debe demostrar en ciclos planetarios.

 

Ella ilumina el camino para que el ser encarnado se exprese en todas las graduaciones del Amor cultivando su huerto interior repleto de frutos que él debe dar a luz para su cosecha.

 

 

 

Cuadro N° 34

 

Si Dios sabe de Sí mismo por una actitud de introspección, el hombre de la experiencia está autorizado y dotado para ejercer este sublime encuentro con Él mismo, unificándose con su Padre: El Ego.

 

Entonces Él también captará en su universo la Imagen de su Ser original  y comprenderá la realidad de su existencia en el espíritu aunque esté encarnado en este plano.

 

 

 

Cuadro N° 35

 

Así comienza la sucesión de personalidades creadas por el Ego, donde cada una de estas individualidades mantendrá viva y radiante la chispa con que fue dotada por su Ego hasta la unificación de las mismas en el Ser divino. Durante el proceso de desarrollo, una personalidad no encarna en otra personalidad.

 

Cada una es un estreno del Yo conservando la partícula descendida del cuerpo mental del Ego.

Pero como en el universo espiritual lo que es Uno es Todo y Todo es Uno la conquista de la conciencia en Cristo lograda por cada personalidad queda grabada en todo el Sistema neuronal del Ego divino. Así que cada descenso de una partícula de su cuerpo áurico es una e individual pero también es todo lo que todas han logrado vivenciar.

Luego cada personalidad será un talento más para el cuerpo mental del Ego que le ingresa a su Todo. Luego, lo que tiene demostrado una personalidad lo refleja a todas y todas lo integran en sí mismas.

 

 

 

Cuadro N° 36

 

Cuando el Ser encarnado termina su estadía en el plano físico, esta personalidad desencarna con su chispa, la que no puede perder jamás porque la unifica a su Yo Superior y a toda la red universal de lo que existe. Lo que sí ocurre es lo que esta personalidad, como lo hicieron las anteriores, debe pasar por el plano de la decantación donde se conserva lo que le ha sido revelado a imagen divina y se desecha lo que en Dios no se reconoce como verdadero.

 

Es el plano de la limpieza para poder ascender y estar conectado con el Padre, puro e inmaculado, limpio de toda impureza carnal.

 

 

 

Cuadro N° 37

Cuando la personalidad desencarna y no ha aportado nada a su chispa divina, tiene una última oportunidad en el plano del bajo astral en la que se encuentra.

Su partícula queda suspendida sobre ella, y los guardianes y mentores de la Luz, ayudan a que en este plano, estos seres despierten y reaccionen del estado tenebroso en que se encuentran.

Si no lo logran se convierten en lastres que desaparecen.

Son personalidades fallidas.

No habiendo ingresado nada a su partícula divina ésta se desprende y regresa a su hogar: El Ego.

Cuando el Ego no consigue desarrollarse en vibración crística porque sus personalidades han fracasado como reflejo del hombre real, va desapareciendo como Ego, pero la chispa esencial que le dio vida no se pierde, es absorbida por el resplandor y pasa a integrar el Sistema mental divino.

 

La esencia de la chispa no desaparece, pero sí el Ego porque ya no es reflejo del Cristo por no estar en el Eje universal divino.
 

 

 

 

CAPÍTULO VI

¿Qué es la partícula divina para el hombre encarnado?

 

 

Cuadro N° 38

 

Esta partícula divina solo refleja y recibe lo que es a Imagen del Ser Superior. Es el cuerpo intermediario o la Semejanza que contiene el camino a la perfección.

 

Es nuestra conexión con el Ego y el mundo espiritual y físico. Por ella se canaliza nuestra intuición, nuestras percepciones, las experiencias extrasensoriales. Por ella captamos la Verdad divina en Nuestro Ser y nuestro origen en el Amor.

 

Sin ella el hombre estaría desprotegido y desconectado de su ser real, de sus pares y seres amados. No podría captar los arcanos de la sabiduría archivados en los planos espirituales.

 

Esta chispa contiene la manifestación del Todo Unificado.

 

 

 

Cuadro N° 39

 

La imagen original se va transformando y dinamizando por impulsos y ciclos de seguimientos al Cristo.

 

Esta chispa es un don maravilloso del Amor Omnipresente que nos hace dueños de la misma esencia de su Ser y por ella cada Ego sabrá en conciencia lo que ya Es por reflejo divino.

 

 

 

 

CAPÍTULO VII

¿Qué tránsitos debe pasar el Ego para lograr
su desarrollo como reflejo de la Imagen divina?

 

 

Cuadro N° 40

 

Llegar a la vibración crística y refundirse en su esencia le demanda al Ego una serie de tránsitos en el plano físico para formar su conciencia vivencial.

 

Primer Tránsito: es la construcción de su cuerpo mental por la atracción de las partículas radiantes de la mente divina.

Segundo Tránsito: estas partículas registran por espejo las conductas atómicas.

Tercer Tránsito: es el acoplamiento de la partícula etérica con el plasma terrestre para registrar las actividades vitales en micro-organismos, en vegetales y animales. Por esta observación ingresa conductas y cualidades demostradas.

Cuarto Tránsito: es la encarnación de la partícula en el ser humano. Hasta los siete años esa neurona etérica permanece en el cuerpo mental, luego encarna en el cuerpo físico.

Quinto Tránsito: es el glorioso camino del Ego a las sublimes conquistas de la angelitud y arcangelitud hasta ser Uno con el Cristo donde todo es unificación en su misma esencia.

 

Cinco es el principio del movimiento. Cinco tránsitos son los movimientos ascendentes al Cristo.

 

 

 

Cuadro N° 41

El plasma condensado tiene tres estados. El más denso es el terrestre, donde el ser humano realiza su primera etapa de experiencias.   Al ascender el Ser en vibración la materia se sutiliza. Son los sistemas habitacionales de la angelitud.

El último sistema astro-dinámico casi se unifica al Eje central universal donde la materia pierde su condición como tal y pasa hacer sustancia radiante. Es el plano de la experiencia arcangélica.

 

Última estancia vivencial para los Egos que ya se acercan al glorioso estado en que se refundirán en la misma esencia divina.

 

 

 

Cuadro N° 42

 

A medida que la chispa radiante va ingresando experiencia que expresan la naturaleza divina del ser, las formas evolucionan y la materia se sutiliza hasta permitir la encarnación en el nivel angélico de conciencia.

 

El plasma en el nivel arcangélico ya pasa a su estado natural como materia radiante dando cohesión a las formas esenciales que solo podrán fecundar los Egos que han llegado a vibrar en los séptimos cielos de máxima pureza etérica.

 

 

 

Cuadro N° 43

 

En el libro de la vida el Ego ha registrado todos los logros obtenidos en su desarrollo hacia la formación de su conciencia crística. Cuando llega este instante una voz sublime resuena en su Yo Superior que le dice ¡Ahora eres el Señor de la Tierra, de los Cielos y de Ti mismo!
 

 

 

 

CAPÍTULO VIII

¿Termina el Ego, alguna vez, el sublime desarrollo
del  Sí mismo en el Uno esencial?

 

 

Cuadro N° 44

 

Cuando los Egos de una misma generación han completado su ciclo de demostraciones y el Amor en ellos es la única realidad de la existencia, ya son la esencia misma del Hombre perfecto, entonces se unifican al Ser divino porque son Uno con Cristo.

 

Las matrices que contenían a estos Egos ascendidos a la misma esencia crística, no quedan vacías sino que son llenadas por otras chispas radiantes del universo mental divino y nuevos Egos iniciarán un glorioso camino ascendente a la demostración del Yo Soy Uno en

Todo, siendo esta expresión el acorde del Amor universal.

 

 

 

Cuadro N° 45

¿Qué es la unificación? Ninguna individualidad se pierde en la unificación. El Ego las conserva en Sí mismo con toda su pureza y cuando llega a su fin la demostración completa del Ser divino todas ellas son una unidad con el Ego porque todas son la Imagen a semejanza del Cristo. Ninguna se puede perder porque han pasado a ser las facultades del Ego.

Lo mismo ocurre con los Egos que alcanzaron el estado de conciencia esencial. Ellos serán Uno con el Cristo y aunque sean una multitud de Egos ascendidos siempre serán Uno en la misma vibración.

El Uno es la cifra universal que multiplicándose a sí mismo infinitamente siempre será Uno.


 

Cuadro N° 46

 

Al Ego, fundamento de la Vida

 

Me entregaste, Padre

una mente clara

para saber lo que en Ti, Soy.

Me diste, Señor

un alma sencilla

para que tu Voz

penetre en mí

y seamos uno en el Amor.

Me otorgaste la facultad

de ser libre

como  el reflejo amado

de Tu  Omnipotente Ser.

Por Ti me fue dada la comprensión

que me abre las puertas

a la universal condición

de Ser uno en Ti y en Dios.

 

 

 

Un Relato Verdadero

Este es un relato de lo ocurrido en una visita a un amigo que vivía en el campo. Su casa era amplia y muy iluminada, entorno que definía el carácter de quien en ella habitaba. Sano en espíritu vivía solo en cuanto a familiares, pero gustaba rodearse de animales a quienes amaba.

Siguiendo este impulso amoroso se rodeó de ellos. Tenía dos gatos, tres perros y un lorito.

Los cuidaba y su relación con ellos era sabia y serena, la fuerza y sabiduría espiritual que él demostraba hablaba de un ser adelantado en el conocimiento espiritual.

Pero había algo que no llegaba a definir. Él, siempre visualizaba sobre la cabeza de sus animalitos, una lucecita casi esférica y muy brillante.

Investigador nato de los fenómenos extrasensoriales, llegó a la conclusión de que una entidad espiritual superior alumbraba a estos seres que él observaba, eran muy perceptivos.

Un día de verano, un grupo de fieles amigos fueron a visitarlo y él les relató en la sobremesa del almuerzo campestre lo que había observado en estos animales.

Visitas y dueño de casa comenzaron a bucear en este tema, y un amigo del grupo gran estudioso e intuitivo de los fenómenos parasicológicos explicó lo que había comprendido en sus muchas captaciones del cómo se proyecta nuestro Ser Superior hacia estos planos físicos. El grupo, muy entusiasmado, se dispuso a escuchar esta interesante disertación. –El Ser Superior o el Ego que aún se está desarrollando sabe que observando las actividades y comportamientos de los seres de la naturaleza enriquecen su yo con las energías y vibraciones vitales que ellos emanan acordes a la esencia espiritual. Para ello envía sobre un animal una partícula de su cuerpo mental fluídico para proyectar la luz que lo protegerá y le reflejará la cualidad que el animalito debe demostrar para la gloria del Ego. Así que, lo que este buen amigo veía sobre sus queridos animalitos era esa chispa radiante que también tienen todos los seres vivos del planeta. En el hombre se encarna, en los vegetales y animales queda suspendida en la parte superior inmediata al cuerpo.

Hacía poco tiempo que a este amigo se le había muerto un gatito muy querido y cuando él lo toma y lo alza para depositarlo en la tierra de su jardín, ve esa chispa en la forma radiante del gato que se va desprendiendo del cuerpo. Se eleva y desaparecía a su vista. -¿Qué ocurrió? Se preguntaba. La contestación de nuestro ilustrado amigo no tardó en llegar. –Todos nosotros debemos saber que el Ego protector de esa forma recoge la chispa de la experiencia y la cualidad que el animalito demostró por instinto. El yo conciente del Ego registra esta cualidad pero no la forma.

Pero algo más impresionó a los asistentes de este mágico relato.

–Ayudamos a otros Egos en el proceso de formar el primer psiquismo, cuando cuidamos los seres vivos de la naturaleza. El Ego que recibió tanto amor de nosotros a través de su chispa, en tiempos futuros encarnará su partícula en un ser humano que estará muy cercano al que fue su protector en la época en que él incursionaba en las conductas vitales de los animales, observándolos y registrando sus cualidades.

Conclusión de este verídico relato plasmado en el plano astral:

¿Puede algo o alguien separar lo que el amor ha unido? 

FIN

 

 

Este libro de formato digital se realizó en Buenos Aires (Argentina) en el mes de Enero del año 2012

Han colaborado en su realización: La autora: Beatriz Inés Maure - Marie Laure - Lidia Orellano - María Inés Arce - Viviana Sieburger

 

©Derecho de Autor: Beatriz Inés Maure

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